lunes, septiembre 05, 2011

Ellas, tan solas






En la vieja Corinto, las hetairas llevaban en la suelas de sus chanclas una serigrafía que rezaba «sígueme». No sólo eso, en la vieja Corinto, las hetairas eran unas privilegiadas en una sociedad de hombres donde la mujer estaba recluida en el gineceo. Eran cultas, eran respetadas. Hoy, la mayoría de las prostitutas son, por desgracia, carne de cañón. En base al Derecho de Libertad Sexual la prostitución no está penalizada en España pero no está regularizada. El resultado es que cohabita en el lúmpen de la delincuencia y salvo algunas excepciones, son chicas sometidas de algún modo -y eso, en teoría, sí está penalizado- o bien por el engaño, o por la fuerza o por la droga. Los movimientos feministas reniegan de los anuncios de contactos que aparecen en la prensa por parecerles ofensivos y degradantes hacia la mujer. Yo no voy entrar en esa guerra, no hay espacio en esta columna, pero criticar esa práctica publicitaria no soluciona el problema. Esto solo se arregla con regularización. Que desaparezca el dinero B circulante de este sector; que las chicas ejerzan en lugares controlados, con seguridad, con normas de higiene y trato; con cotización a la Seguridad Social. Pues bien, de esto no se ocupan las leyes ni el Estado. Nadie quiere ponerle el cascabel a este gato escurridizo. En Murcia encontramos jóvenes lozanas en ropa interior sentadas en cajas de limonero en medio de la huerta y bajo un sol de justicia, a la espera de su cliente. O peor, menores en Camboya obligadas por sus propias familias a comerciar con su cuerpo. Y peor aún, hombres adultos que pagan a esas niñas. Si nuestros gobernantes sienten tanto terror a meter mano a este negociado que, al menos, favorezcan la educación de esos lugares donde, probablemente o sin probablemente, estas niñas tendrán como destino un consumo de drogas temprano y el paso a la prostitución para pagar la adicción, en una espiral de opresión de la que jamás podrán salir. Personalmente, creo que las prostitutas ofrecen un servicio público, que son necesarias pero así, no. Así, de ninguna manera.
Imagen de Germán Sáez

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que son necesarias? Que ofrecen un servicio público?Lo que es necesario es educación y más educación para que puedan tener oportunidades dignas y no tener que vender su cuerpo a cualquiera por dinero.Hay cosas que no tienen precio.

Lola Gracia dijo...

Anónimo. No sé si has leído mi artículo. Eso es lo que propongo...pero sí son necesarias y sí son un servicio público aunque a ti no te guste y a mí tampoco. Existirán siempre...Y ya que están ahí ¿Por qué no van a poder tener algo más de dignidad en su "trabajo"?