lunes, marzo 09, 2015

La otra







Por fortuna, nunca me he sentido la otra. Y esto es algo muy agradable y sacrificado al mismo tiempo. Convertirte en el centro de la vida de un hombre es complicado. Ya sabemos como son ellos: polígamos por naturaleza, de moral distraída, susceptibles a los encantos femeninos con esa genética innata que les lleva a esparcir su esperma por toda la tierra. Los acepto como son, pero sin tocar mucho los ovarios.


Da igual que una sea oficial o no. Eso carece de importancia. Lo fundamental es esto: “nena, me han ofrecido tal trabajo ¿Qué crees que debo pedir?; o “Querida, me han invitado a un programa de televisión ¿me pongo la chaqueta negra o la gris oscuro?”. Tú eres la principal; Da igual tu estado en cuestión con el susodicho: casada, divorciada, amante y siempre amada. Ellos recurren a ti en primer lugar. Ante las alegrías y las desgracias. Ante las dudas existenciales. Ante las pérdidas inevitables de la vida. Ellos te contarán sus miedos, se mostrarán vulnerables, esconderán su cabeza bajo tus hombros para que les consueles y luego se erguirán como el macho conquistador y poderoso pero que no es nadie sin ella. Ella, la que cantaba Alejandro Sanz. Esas ellas con rostros y nombres diferentes

“La otra” es esa que uno llama para un rato y … adiós muy buenas. Quizá ese rato es cada quince días; o una vez a la semana en momentos muy puntuales del tiempo. La dueña de su corazón es esa que sabe casi lo que desayuna, a qué horas mea, lo bien o mal que duerme y la que se lleva los quebraderos de cabeza —los suyos— también a su almohada…aunque no la compartan.

Y le distrae de sus preocupaciones con un chiste fácil, y le arranca una sonrisa. Y posan juntos en una foto y en esa foto no frunce el ceño. No muestra agarrotamiento. Está relajado;  es él, él mismo. El que se desliza y se atropella y vuelve a caer en ella porque con ella se siente natural, tal como es. Sin poses.

Ser la dueña es complicado por muchos motivos. Lo fácil es mirar hacia otro lado cuando él pierde el sueño. Lo fácil es esconder la cabeza cuando él piensa en otra; Lo fácil es dar por sentado que están juntos porque sí y que no hay nada por lo que luchar, porque el monte ya está conquistado. Y un rábano.

Ser la dueña, o ser la Doña, como yo digo, es un trabajo diario; minuto a minuto, segundo a segundo y hay que tener los cojones para ponerlos sobre la mesa cuando corresponda e ir ganando terreno en el egoísmo masculino que siempre campa a sus anchas. Hasta que llegará un día, ese día, en el que él no pueda pasar sin llamarte; sin escuchar tu voz. Porque te has implicado gratis total y eso ya no lo hace nadie en este mundo. Ese día en el que le falte la caricia, el beso, la palmadita y, por qué no, ese orgasmo increíble que nunca podrá otorgar “la otra”. Ese orgasmo que va repleto de alma, corazón y vida. De entrega, piel con piel y cerebro con cerebro. Ese punto de explosión al que se llega por la vía intelectual; domeñando los bajos instintos hasta convertirlos en instrumentos del placer. Un placer al servicio del Don y la Doña, dueños de la química increíble cuando el amor es el capitán de las relaciones. El amor es ese milagro que los llena de fuego en dos minutos y les libera para siempre jamás.


domingo, marzo 01, 2015

Segundas oportunidades




“Amaneció y ella ya no era ella. Tras años apegada a su mochila, creía que su perfil se desdibujaría en el aire tras abandonar esa bolsa llena de la supuesta seguridad, de la supuesta suficiencia, de la supuesta felicidad. Pero soltó lastre y se sintió liberada.
Ya no estaba maldita. Ya no estaba obligada a recorrer el itinerario marcado por sus antepasados, por sus prejuicios, por toda aquella tribu que la crió con amor pero con unas leyes que la convirtieron en alguien que se contradecía con su esencia. Hoy era el primer día de su segunda vida.  Ella misma se dio la oportunidad de perdonarse los errores, de admitir que las cosas no siempre salen como uno quiere, que es humana, frágil, mortal y que sólo tiene una existencia”.

Todos tenemos derecho a cambiar. A superar las enseñanzas de la Biblia: “Que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda “¿Pero qué estupidez es esta? ¿No será mejor llegar a un consenso con tus manos que recurrir al autoengaño?  

Estamos intoxicados por supuestos saberes que nos hieren de muerte, traspasados de padres a hijos con la mejor intención. Una herencia envenenada. En algunos casos, hay personas lastradas por deudas, inversiones equivocadas, por seguir la corriente de la burbuja. Maldita burbuja que los marginó al ghetto del todo black, a ser ciudadanos ectoplasmáticos que apenas pueden aparecer en papeles oficiales. También ellos creían que los bancos les aconsejaban con la mejor intención.

El Gobierno de España quiere dar una segunda oportunidad a los empresarios que se han visto castigados por la crisis fatal de la que no terminamos de salir. Se han percatado que señalar, acusar con el dedo,  engrosar listas negras y asfixiar económicamente al ciudadano los conduce a ninguna parte. Si no tienen dinero, cómo diablos van a pagar. Un poco de aire y, quizá, con un poco de suerte, podrán generar ingresos de nuevo y respirar tranquilos.

Si hasta los políticos se han dado cuenta de que es precisa una Ley de la segunda oportunidad ¿Por qué tanta gente se la niega?
Todos tenemos derecho a subsanar errores, incluso a empezar de cero. Todos tenemos derecho a cambiar de vida sin ser juzgados. Y si nos juzgan, a que nos importe un pimiento.

El derecho a elegir y decidir es sinónimo de libertad. Y las oportunidades no son otra cosa que la esperanza de mejorar. Si la justicia escasea tanto en este mundo, al menos concedámonos la justicia poética de reconciliarnos con los que se fueron sin decir adiós; con nuestra juventud y nuestra madurez, con nuestras ilusiones; con nuestra inseguridad y nuestras dudas. Reconciliémonos con nuestros deseos y concedámonos aquello que soñamos sin esperar a un mañana que nunca llegará.

A fin de cuentas, lo único importante en este mundo es cuidar a los que queremos y que nos cuiden. Pero nos dispersamos en tonterías  y olvidamos lo que en verdad nos ata a la vida.

Quizá debamos rescatar sólo lo bueno de las tradiciones de aldea: conjuros que sanan enfermedades y esa costumbre de interesarse por el vecino, por el amigo, por esa gran familia que se va conformando con el paso de la vida, de las horas, de los días. Por todos nosotros, los supervivientes de esta guerra económica que nos ha tuneado en profesionales 360 grados, dispuestos a todo con tal de ganar algo de dinero.

Si en el inconsciente todo acaba de pasar, volvamos atrás, expulsemos el veneno y cosamos la herida de nuevo, piel con piel. Amanezcamos nuevos, sanados y casi felices, como la protagonista de esta pequeña historia.


domingo, febrero 22, 2015

La vida sin filtros






Queridos, llega la primavera. No hay remedio. Es imparable. Los enfermos bipolares tendrán que subir sus dosis de litio, los ansiosos y depresivos se pertrecharán de todos los remedios posibles para mantener a raya a la impostora naturaleza que nos acelera el ritmo cardíaco, la transpiración o nos sume en un mar de dudas y perennes lamentos. Lo ex novios y ex pretendientes rebrotan como las setas tras la lluvia. 

Es la llamada de la selva.

La primavera es terrible para suicidas y especialmente maravillosa para los enamorados porque somos más hembras y machos que nunca. Las hormonas que permanecen agazapadas en el crudo invierno, vuelven a reverdecer. Comienza el baile con la FEA (hormona encargada del amor a primera vista);  la dopamina (la hormona de la adicción al placer) y de —mi favorita— la dehidroepiandrosterona , o Dhea,  responsable de producir las feromonas y la elección de pareja. No sólo eso, la Dhea  nos mantiene jóvenes. De hecho, el cuerpo cuando llega a la edad adulta produce cada vez menos Dhea. Por eso yo la tomo en comprimidos cada mañana. Es un afrodisíaco natural, sirve base para producir estrógenos y testosterona. Tiene muchos efectos saludables para el organismo: provoca el aumento de la masa muscular y de la fuerza, mejora el sistema inmunitario, la memoria y las enfermedades derivadas del estrés, sube el estado de ánimo y recarga la energía. Vamos, que soy del club de la Dhea.

Es curioso que hombres y mujeres contemos en nuestro organismo con testosterona (la hormona encargada del deseo sexual) y estrógenos (esa es la que os da ese sueño tan agradable después del coito). Es curioso, porque se supone que la testosterona es vuestra hormona, la masculina, y los estrógenos, la nuestra, la femenina. Sin embargo, en nuestro torrente sanguíneo ambas viajan en mayor y menor medida según el género y así nos conforman.

Quedan por mencionar mis amigas las endorfinas. Como buena deportista, nunca me abandonan. Da igual lo saludable o aburrida que sea tu vida sexual; esta sensación de euforia no sólo procede del sexo,  sino también del baile, de los paseos por el monte, o de recorrer kilómetros en bici. Si te acostumbras a ese chute, olvídate, ya no podrás vivir sin él. Lo cual significa que harás el amor de forma habitual o, en su defecto, correrás maratones, escalarás cumbres o bailarás bachata.

Existe esa otra hormona que tantos anhelamos en esta vida de prisas e incertidumbre: la serotonina, también conocida como la hormona del amor para siempre. Esta te provoca paz, relax y sensación de seguridad. A este estado llegamos una vez transcurridos los meses de loca pasión, si es que la cosa pasa de ahí (los expertos dicen que es a partir del tercer mes cuando sucede esto).

Por eso nos gusta ver a nuestra pareja de cerca, con sus arrugas, sus redondeces, sus descolgamientos y su humanidad desnuda sin filtros ni idealismos vanos. Por eso nos enamoramos cada  más de sus defectos, inseguridades, debilidades y esos rasgos que convierten al príncipe azul por el que nos volvimos locas en un ser humano normal, cálido, cercano que camina a nuestro lado. Por eso los hombres permanecen junto a mujeres a las que ven por la mañana sin maquillar y las adoran incluso con sus patas de gallo o quizá precisamente por eso. Y no hay ojeras ni flacidez capaz de matar al auténtico amor. Porque, en el fondo, todos deseamos una vida sin filtros. Una vida donde cada cual sea como es, sin poses, sin efectos ópticos.
 


martes, febrero 17, 2015

Mazarrón acoge el jueves una mesa redonda sobre Profesión periodística y mujer en España dentro del ciclo de Liderazgo Femenino que se celebra en la localidad



  • ·      Los periodistas y responsables de comunicación Alexia Salas, Fuensanta Martínez y Alberto Aguirre participan en el debate moderado por la periodista Lola Gracia
    
  • ·        El debate se celebra en la Casa de la Cultura de Mazarrón a  las 20.00h



El ciclo de Liderazgo de Femenino que se está celebrando en Mazarrón desde el pasado mes de octubre, acoge una mesa redonda sobre "Profesión periodística y mujer" el próximo jueves 19 de febrero en la Casa de la Cultura de dicho municipio (Calle Entierro de la Sardina, 17 ) a las 20.00 horas.

En este foro participarán la periodista de La Verdad de Murcia y El Noticiero, Alexia Salas; la directora de comunicación y subdirectora del Colegio de Farmaceúticos de la Región de Murcia, Fuensanta Martínez Lozano y el director del periódico La Verdad de Murcia, Alberto Aguirre de Cárcer.

El ciclo, organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento mazarronero y coordinado por la periodista y escritora de Lola Gracia, analiza en este ocasión la situación de la profesión periodística en nuestro país y también la de las directivas a cargo de medios de comunicación o en otras instituciones, como responsables de comunicación.

Según el  informe Proyecto de Monitoreo Global de Medios 2010 de la organización Women in Journalism, las mujeres apenas protagonizan historias de portada en los medios de comunicación tradicionales, no se recurre a ellas como fuentes expertas y tampoco sus fotografías suelen aparecer en lugares preferentes de dichos medios.

Además, por un lado, Elsa González, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, (FAPE) afirma que más del 60% de los estudiantes de periodismo en España son alumnas. Sin embargo, el 59% de los trabajadores son hombres. En la dirección, la desproporción es aún mayor, con solo un 20% de representación femenina. En los consejos de administración la presencia de la mujer es incluso menor: un 10%.
Por otro, Dircom, la asociación de Directivos de Comunicación, asegura que entre sus socios hay un cincuenta por ciento de hombres y de mujeres, a partes iguales.

Los participantes





María Fuensanta Martínez Lozano nació en Murcia  en el año 1969, donde cursa todos sus estudios y se licencia en la Universidad Pública en Filosofía, Psicología y CCEE, en el año 1992. Realiza formación posgraduada en Barcelona y Madrid, especializándose en Comunicación  e Imagen y compatibilizándola con su trabajo como Asesora de Comunicación en el ámbito sanitario (empresa privada y diferentes Colegios Profesionales). Colabora con algunos medios de comunicación de la Región y a partir del año 1994  se dedica exclusivamente al ámbito farmacéutico, en el que desarrolla la primera sistematización de un modelo de comunicación para farmacéutico y oficina de farmacia, sobre el cual imparte cursos por casi todas las regiones españolas e incluso es profesora de Máster de las Universidades de Murcia, Complutense de Madrid y Alcalá de Henares. Dirige o participa directamente en  varios proyectos de comunicación pioneros a nivel nacional en colaboración con la Industria Famacéutica, colegios oficiales de farmacéuticos de  diversas autonomías españolas y algunas empresas de distribución de medicamentos. Mientras tanto es Asesora del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Región de Murcia. En el año 97 es nombrada Jefa de Gabinete  en el Gobierno Regional de Murcia, concretamente en la Consejería de Educación y Cultura, cargo que compatibiliza con la docencia en el ámbito de comunicación farmacéutica.

En el año 2000 se incorpora como DIRCOM al  Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Región.  Continúa impartiendo docencia en diferentes foros farmacéuticos, diseñando proyectos de comunicación y realizando diversas publicaciones.  Es responsable de la organización y difusión de algunos de los actos sociales que se han desarrollado en la Región de Murcia en los últimos tiempos, fundamentalmente de los Premios Pimientos de Oro, que ya han celebrado su  X Edición. Colaboradora con diversas ONG,s sanitarias y tertuliana habitual de la Televisión y la Radio Autonómica de la Región de Murcia. Actualmente, también ostenta el cargo de Subdirectora General del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Región de Murcia.






Alexia Salas García, licenciada en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, y Máster en Igualdad de oportunidades. Periodista con 25 años de experiencia, ha publicado en medios de comunicación como 'Cinco días' y actualmente en el diario 'La Verdad' como corresponsal en el Mar Menor. Fundó el primer periódico de la Región de Murcia en tres idiomas, El Noticiero. Habitualmente escribe sobre actualidad, Turismo, Cultura y, especialmente, sobre jazz. En radio, ha informado para la Cadena Ser y para Gestiona Radio.







Alberto Aguirre de Cárcer es director de 'La Verdad' desde hace cinco años. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional en ABC en 1987. Una parte importante de su trayectoria profesional como redactor estuvo vinculada a la información científica, de salud y nuevas tecnologías, una especialización que fue reconocida con diversos galardones, como los premios de periodismo del CSIC, BoehringerIngelheim y Sanofi. Alberto Aguirre fue nombrado subdirector de Información de ABC en 2006 y dos años después asumió la recién creada subdirección de fin de semana para coordinar los contenidos informativos del diario en las ediciones del sábado y domingo, incluido los suplementos D7, Empresa, ABCD de las Letras y las Artes y la guía de ocio Madrid 360.


En 2009 se convirtió en el primer periodista con funciones directivas de Vocento que, procedente de su cabecera nacional, pasa a dirigir una cabecera regional multimedia del mismo grupo. Con su llegada a la dirección de ‘La Verdad’, Aguirre de Cárcer puso en marcha el nuevo rediseño y relanzamiento del diario, así como el concepto de redacción única que ha situado a laverdad.es como el primer diario regional en usuarios únicos en internet, solo superado por La Vanguardia y el Periódico de Cataluña. Ha sido, además, profesor asociado en periodismo especializado de las Universidades Complutense, Carlos III e Internacional de Valencia y es autor del libro ‘Viaje a los Orígenes’, editado por el Centro de Astrobiología.

domingo, febrero 15, 2015

Eros y tanatos




La muerte no existe. Es sólo un cambio de estado. Nuestro cuerpo mortal se arruga, se deteriora. Podremos adquirir un aire matusalénico pero nuestro espíritu sigue ahí, rebosante de vida para lo que tenga que venir. Un día, quizá, la materialidad es incapaz de sostenerse, a pesar los esfuerzos del alma y la mente. 

Un día, nuestro cuerpo se convierte en un envoltorio perecedero que nada contiene y nuestro espíritu vuela libre.

En ese estado elevado de conciencia todo es posible. Las cortapisas, prejuicios y miedos que también acompañan a la deliciosa terrenalidad desaparecen. Es triste que para llegar a sentirnos tan plenos y poderosos, primero debamos abandonar nuestro cuerpo, atravesar una vida llena de altibajos y quizá padecer absurdas enfermedades que nos roban el precioso tiempo en el que pisamos el suelo con nuestros pies de carne y hueso

Presenciar de cerca la muerte de personas que quieres desde una edad temprana es un fenomenal entrenamiento paran relativizar todo lo que te pueda ocurrir en el transcurso de los años venideros. Podrás tener momentos de éxito y regocijo, pero sabrás que todo es temporal. Que un día todo eso se acaba. Podrás pasar calamidades y penurias, pero eres consciente de que son meras distracciones para tu objetivo final que no es otro que nacer para morir.

Cada segundo de dicha hay que atraparlo incluso con avaricia. Nunca dura demasiado. Nunca hay que dar por sentado que la felicidad se nos da hoy y para siempre. Por eso me parecen tan absurdos los juramentos de amor y los votos que se proclaman en las bodas. Ese “todos los días de mi vida” puede ser todo o nada. ¿Por qué establecer esa cadena envenenada si la vida es todo y es nada? ¿Si en un segundo puedes estar fuera de ella? ¿Por qué tenemos que mezclar el amor con la muerte? (“Hasta que la muerte nos separe”) ¿No os parece demencial juntar el idilio, la pasión y el romanticismo con las exequias y las pompas fúnebres? Más que escritores de liturgias lo que hay por el mundo es mucho cenizo pero…Si, como proclamo, la muerte no existe ¿Por qué nos aferramos a ella tanto como a la vida? ¿Por qué el eros y el tanatos andan juntos de la mano todo el tiempo? ¿Por qué al orgasmo se le denomina en francés “petite norte”?

Porque nunca se habla de la muerte física si no de otro tipo de muerte: el fin de la esperanza, el fin de la concordia, el fin del sufrimiento gracias a las deliciosas fuentes del placer.

La vida es un eterno infinito encadenado. Nos aburriremos de pasear nuestros dedos por este símbolo pero todo fin se encadena a un nuevo comienzo y así, hasta el infinito, valga la redundancia. La vida son círculos concéntricos que nos alejan o nos acercan a las personas, los eventos, los sucesos, el amor, el desamor. Podríamos describir cada hito de nuestra existencia gracias a esta vibración inaudible, intocable que es capaz de la transformación, la devastación, la construcción, la creación.
El ser humano y su poder transformador.

Nosotros somos el estanque. Alguien nos lanza una piedra, un desafío, una propuesta y esa vibración que genera nuestra respuesta es la que mueve el mundo. Y no lo dudéis, todo acto tiene una consecuencia. Todo principio tiene un fin (aunque no sea físico) y el amor nos encadena a todos mediante un lazo invisible y poderoso. No hay grilletes más sólidos que la energía amorosa que todos y cada uno atesoramos en nuestro interior.



Muerte y vida: dos caras de la misma moneda.

domingo, febrero 08, 2015

El bosque de la realidad







Los deseos son niños. Cuidados con lo que deseas. Los deseos no son gratis. Esto forma parte de la letra del maravilloso musical de Stephen Sondheim “Into the Woods”.  Me quedo con la gran alegoría de la vida que supone el bosque; con el príncipe encantador que no tenía  por qué ser sincero y con ese ama de casa que al tropezarse con el príncipe entre árboles gigantes y bruma, confiesa sinceramente: “tengo mi  pan y mi panadero pero una chica lista ¿Por qué no puede tenerlo todo?” Pues no, no puede.
El príncipe infiel pierde a la princesa. La esposa del panadero, muere y los deseos que alimentaban, días y días, los sueños de los  habitantes del reino terminan por destruirlo todo. 

Cuidado con lo que deseas.

Hace meses, mi amiga Nativel Preciado me decía: no te hagas ilusiones, hazte realidades. Y así de esta forma tan simple, estableció un conjuro para que todos mis cuentos de la lechera tengan final feliz.

Es inevitable pronunciar deseos, exclamarlos, rezarlos en silencio. Cuántas veces tenemos clarísimo aquello que soñamos y cuando comienzan a cumplirse los capítulos de nuestros proyectos más anhelados lo vemos con certeza: los sueños no son gratis. A veces, es mejor dejarse llevar, “como hoja al viento”, parafraseando a otro amigo (qué sería de mi sin ellos).Pero yo no puedo por más que lo intento.

Lo  que para el común de los mortales sería lo fácil es casi imposible para nosotros los soñadores, los inconformistas, los creadores. Los deseos son niños y nosotros somos niños eternos, nos negamos a crecer, nos negamos la realidad tozuda que nos impide avanzar. Y a fuerza de cabezazos nos abrimos camino. 

Tengo claro que cuando uno decide y elige ser libre asume una serie de riesgos. La inocencia te lanza a la vida pero  con unos cuantos años, magulladuras y planes fracasados,  es cuando asumes con responsabilidad, e incluso algo de miedo, la locura que supone en este  mundo acomodaticio, pantallizado y previsible el crear un sueño y en luchar por él.

Yo os propongo abandonar la manada e ir contracorriente. Cierto, cuesta. Los sueños no son gratis. Pero se llega más lejos sin duda alguna. Se es más auténtico y la satisfacción de permanecer genuino, ingenuo, esperanzado, no tiene precio. No hay sueldo capaz de pagar nuestro brillo en los ojos, la íntima felicidad, el regocijo de saber que has podido, contra todo pronóstico, alcanzar el reino de los gigantes, bajarte un huevo de oro y compartirlo con quien más quieres.

Cuántas veces desperdiciamos las horas en planes fatuos sin ponernos manos a la obra. Cuántas veces esperamos a mañana, a buscar un momento mejor para lanzarnos a cumplir lo que tanto anhelamos. Es verdad que los deseos no son nada. Es verdad que hay que llevar cuidado con lo que uno sueña, sobre todo si nos enfrascamos en marañas de proyectos, si nuestros zapatos se quedan atascados en el alquitrán de los miedos.

Sin querer corregir un ápice de las letras de Sondheim y Lapine, no desprecio los sueños siempre y cuando los revistamos de realidades. Cuántas veces he podido cantar en voz alta aquello de Heaven, I’m in heaven. Y lo he hecho despierta. Claro que sí. Las ilusiones  no son gratis. Las realidades toman cuerpo cuando uno da los pasos adecuados para ello, al igual que el enorme zeppeling precedió a los modernos boings. Cometeremos errores, mejoraremos los métodos, las palabras, pero nadie nos podrá acusar de permanecer en la pasividad esperando que nos caiga la breva. 

Los deseos son niños, pero los niños crecen

domingo, febrero 01, 2015

39 preguntas para enamorarte





¿Es posible enamorarte de alguien después de un interrogatorio de 45 minutos con otra persona? La respuesta es sí.  De hecho, este experimento se realizó: un hombre, una mujer, heterosexuales, entran cada uno por una puerta distinta a un laboratorio y comienza el juego.

Let’s play!

No importa que el laboratorio sea un lugar casi inhóspito y palmariamente neutral. Eso sí,  necesitamos a dos sujetos dispuestos a intercambiar parte de su vida personal entre ellos, lo cual no es sencillo ¿Le contarías a un perfecto desconocido cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Tienes una corazonada secreta de cómo vas a morir?

El psicólogo Arthur Aron, creó hace 20 años un cuestionario con 39 preguntas, divididas en sets de 45 minutos cada uno, como una herramienta para generar intimidad.
Si accedes al experimento, no te queda otra que intercambiar esta información confidencial sobre ti — ¿Cómo sería un día perfecto?¿Qué tres cosas crees que tienes en común con tu interlocutor?—y, tachán, el remate final es permanecer frente al otro cuatro minutos en silencio mirándole fijamente a los ojos.

Aron cuenta que la primera vez que realizó el experimento consiguió que dos de esos interlocutores se casaran seis meses después, “aún siguen juntos”, añade satisfecho. Desconocemos la suerte que corrieron el resto de sujetos experimentales (llamemosles así para salvaguardar el contexto científico).

Pero ahí no acaba la historia. El pasado mes de enero Mandy  Len Catron publicó un artículo en el New York Times contando su peripecia con dicho experimento aunque con ligeras variantes. Escogió a alguien más o menos conocido para realizarse mutuamente estas preguntas y sospecho que entre ellos ya existiría una atracción mutua. Sí, finalmente se enamoraron aunque como explica Mandy, el primer paso para enamorarte es querer hacerlo. De hecho, hay una canción del songbook americano, titulada así “Let’s fall in love”.  La letra lo dice muy claro: “es una coartada sentimental y mental”. Total, nada. Cuánto ha perdido el mundo de la música de 50 años para acá.

Lejos de creer que el amor es algo que surge de forma mágica —que algo de magia tiene, sin duda— las personas que se enamoran están predispuestas a ello. Da igual su situación: casadas, solteras, divorciadas. Si alguien te encaja —quizá por su físico primero, o por algo de simpatía después —todo es posible. De hecho, la actual pareja de Mandy le dijo: “Sospecho que, dadas unas cuantas cosas en común, podríamos enamorarnos de cualquiera. Si es así ¿Cómo elegimos a alguien?”

Mandy querrá mucho a su nuevo novio pero me parece una estupidez eso de que “podríamos enamorarnos de cualquiera” porque aunque la canción “Let’s fall in love” habla de nuestras propias coartadas, aunque somos menos libres de lo que en realidad creemos —nuestro pasado, nuestras creencias, nuestra educación nos condicionan hasta de la persona en la que nos fijamos — siempre existe un factor inasible, el duende, el misterio.

El cuestionario no tiene desperdicio “Dile a tu compañero qué te gusta de él; sé muy honesto esta vez y di cosas que no dirías a alguien que acabas de conocer”, ¿Cómo te sientes con respecto a tu relación con tu madre?;  Di tres frases usando el pronombre nosotros”.

Quizá Aron haya dado con la clave para romper los muros que nos separan y que están creando un mundo de solitarios. Quizá la ciencia sea, después de todo, la respuesta más eficaz al milagro del amor; o a la tontería del amor. Quizá debiéramos mandar al cuerno el imaginario de canciones románticas y tóxicas, salvo “Let’s fall in love”

domingo, enero 25, 2015

Bares, besos y estrategias






¡Vivo sin vivir en mi desde que me he enterado de que el coletas ha cortado con la novia!. ¡La ideología ha podido con la pasión y la química!. Las imputaciones se han cargado de un plumazo a esta parejita tan mona que nos hacía creer en el amor. No importa que tú seas de Izquierda Unida y yo Pablo Iglesias: Podemos.

Pues no, no han podido.

En realidad, esta es una artimaña de columnista para que se enganchen al artículo. Los amoríos entre políticos me interesan lo mismo que la vida sexual de las ostras. Ahora, a lo que iba. Un amigo me contaba con tristeza estos días que la gente ya no se besa en los bares.
-¿Y eso?
-Porque es prácticamente imposible agenciarse un ligue de una noche.

¿La palabra ligue me parece tan antigua como a vosotros? El hecho es que no me lo dijo tal que así, quizá la antigua sea yo, pero sí que dio algunas claves de cómo está el mercado. Coincide en lo que comentan todas las mujeres: la cosa está fatal.

 Las señoras que vuelven a la vida social-amorosa — quizá después de un divorcio o de una relación larga— se encuentran completamente desubicadas, desmotivadas, incluso aburridas pero, chicas, os contaré por qué. Salvo casos excepcionales, un hombre de los de hoy se piensa muy mucho como entrarle a una mujer. Se lo piensa tanto y tanto que ya ni le entra.

Esto lo sospechaba porque en diez días que estuve en Los Ángeles ligué tanto como en diez años paseando por las calles españolas (ligar es un decir, hay hombres que te piropean, que se interesan por ti, que te quieren invitar a salir una noche, así sin más, si más conocimientos). La cosa aquí carece de toda naturalidad. Antes de dar un paso se monta una estrategia previa que puede durar meses. Pero, señores. Señores de cuarenta largos y cincuenta: ¡Hay que espabilar! ¿Cúando darán el paso? ¿Cuándo no les quede otra que recurrir al Cialis para mantener una erección?

Mi amigo me seguía narrando algo inconcebible y es que las conversaciones de muchos adultos machos se parecen bastantes a las de algunas hembras adolescentes:
—Acho, le ha dado al “me gusta” en mi Facebook ¿Tú crees que querrá decir algo?. O: “el otro día me tropecé con ella por la calle y me dijo: a ver si nos vemos; ¿Tú crees que lo dijo por decir o en realidad quiere verme de verdad?”

Total, que se pasan las semanas en conversaciones bizantinas, diálogos de besugos e interpretaciones de signos.

La vida es más sencilla que todo eso. No tengáis  miedo a entrarle a una moza guapa pero tampoco os paséis de babosos. Si la tía te dice que no, no le busques dobles significados. Si le echas cojones y le acaricias el pelo y ella te suelta :”¡No toques! ¿Para qué tocas?” Es que no hay ni asomo, ni intención y lo mismo, si te pasas, te casca una colleja.

No me apena que el coletas corte con su novia pero sí que la gente no se bese en los bares.  

Me encantaba aquella canción de Gabinete Caligari: No hay como el sabor del amor en un bar.

viernes, enero 23, 2015

Camino


Habrá palabras, caras,
cuerpos.
Habrá hechos y
situaciones
Pero si tú eres
mi casa
¿Por qué irme
 lejos?

Dices, no importa,
siempre que vuelvas
a mi.

Ya me siento tú.
Tú te sientes yo.

Y juntos hacemos
este camino de fuego,
de juegos, de vida,
de amor.

jueves, enero 22, 2015

El ciclo de Liderazgo Femenino que se celebra en Mazarrón acoge hoy una mesa redonda sobre los modelos locales y globales de empresas dirigidas por mujeres





·       La presidenta de Hostemur, Soledad Díaz y las empresarias Pilar Verdú y Laura Fuertes debatirán sobre la escasez de puestos directivos femeninos en  nuestro país y aportarán su visión personal del Liderazgo Femenino

·       El acto se celebra esta tarde a las 20.00h en la Casa de la Cultura de Mazarrón


El ciclo sobre Liderazgo Femenino que se está celebrando desde el pasado mes de octubre en Mazarrón acoge hoy jueves 22 de enero la mesa redonda titulada “Modelos locales de gestión con visión global, dirigidos por mujeres”. La cita es en la Casa de la Cultura de la villa costera a las 20.00 horas

En esta mesa participarán Soledad Díaz, presidenta de Hostemur, Laura Fuertes, empresaria de Profusa, Yolanda Muñoz Gómez, directora general de Ordenación del Territorio de la Comunidad Autónoma de Murcia y Pilar Verdú, empresaria de Mazarrón. La mesa estará moderada por la periodista y coordinadora del ciclo Lola Gracia.

Este conjunto de mesas redondas y conferencias quiere analizar la nueva realidad y los nuevos sistemas de organización acordes con los postulados del liderazgo femenino, cada vez menos jerárquicos, más horizontales y con la posibilidad de encontrar puntos de vista divergentes de un modo natural y positivo para el conjunto de la organización. Este nuevo tipo “sociedad” se extiende no sólo al ámbito laboral, sino también político, comercial, artístico y familiar. Los entornos son más amigables y las relaciones personales y profesionales se basan en la empatía, en lugar de en la competición.

Sin embargo, el liderazgo femenino no es algo nuevo en la historia de las civilizaciones;  Juana de Arco, Cleopatra,  Agustina de Aragón, Rosa Luxemburgo, Eva Perón, Golda Meir, Margaret Thatcher, Megawati Sukarnoputri, han ejercido el liderazgo bajo estas premisas, si bien, en un entorno mucho más hostil que el actual.

En la mesa redonda, también se tratarán las palpables diferencias de salarios de los directivos y directivas de nuestro país y el retroceso que han sufrido los puestos ejecutivos femeninos en nuestro país desde el comienzo de la crisis. De hecho, según los datos de la Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2014, en España apenas hay poco más de 240 altas directivas y en la Región de Murcia 3,4

Las participantes
Soledad Díaz

Involucrada en el mundo empresarial desde muy joven, puesto que su padre fue un gran y pionero empresario en varias actividades. Es presidenta de Hostemur (Federación de Hostelería y Turismo de la Región de Murcia), Vicepresidenta de CROEM (Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia); es miembro ejecutivo de CEHAT la Confederación Española de Hoteles y alojamientos turísticos ymiembro del Consejo Asesor de Turismo de CEOE y directoral del Hotel Bahia en Puerto Mazarrón


 Pilar Verdú

Experta en imagen personal, Técnico especialista en peluquería (I.E.S. Infante Juan Manuel) y experta universitaria en Imagen y marketing personal (Universidad Miguel Hernández) y cuenta con conocimientos de coaching y Programación Neurolingüística. Tiene su propio salón de peluquería en Mazarrón.

Laura Fuertes
Actualmente y desde hace un tiempo desempeña responsabilidades de dirección y coordinación en Profusa (Promotora Inmobiliaria del Grupo Fuertes).También realiza tareas de gobierno como miembro del Consejo de Administración de Grupo Empresarial Fuertes y es miembro de otra serie de Comités a nivel del Grupo : Comités mensuales de las Empresas del Grupo, G-6. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y MBA


domingo, enero 18, 2015

El plasta de Grey







Lo confieso. He estado a punto de hacer como ese niño de Salou. Fingir mi propio secuestro para no tener que escribir el PuntoG de esta semana porque, queridos, no tengo más bemoles que hablar del irritante estreno del pesado de Grey.
¿Cómo no hacerlo? Si está todo el mundo ya salivando: casi 50.000 entradas vendidas a un mes de su estreno, el musical batiendo récords de asistencia. Como diría la gran Sarita Montiel: ¿Pero qué invento es este?

La industria del Hollywood funciona. Poner a Dakota Johnson de protagonista femenina es un acierto. Ella no es famosa pero sus padres sí, y mucho. Hija de Melanie y Don; ambos con una juventud tortuosa en la que no faltaron el sexo y las drogas ¿Qué importa que a Jamie Dornan no le conocieran ni en su casa a la hora de cenar? a partir de ahora será el protagonista de incontables masturbaciones.

Ya opiné sobre el libro. Creo, de hecho, que fui de las primeras periodistas de España en hacerlo cuando salió el volumen I de ese pastiche donde ella se muerde el labio inferior, bufa, mira hacia el techo y habla con su diosa interior unas 150 veces en unas 500 páginas de letra muy gorda. El hecho es que “50 sombras…” es lo mismo que aquellas noveluchas tipo “Jazmín” que se vendían en los kioskos, sólo que le meten un poco de fustas, un poco de azotes y la archi conocida habitación roja. Que es un “trabajo” pésimamente escrito por E.L James, una guionista de televisión —primera sorprendida del exitazo de su hijo de papel— y que engancha con la promesa de cuatro escenas de sexo que no son nada del otro mundo (que viene, que viene ¿Pero qué viene?).

Queridas y queridos si queréis leer sexo y poneros berracos del todo os recomiendo a Anais Nin y sobre todo al que fuera su amante Henry Miller. Lo que no entiendo es el cambio de chip ¿Por qué las mujeres compraban libritos tipo Arlequín casi a escondidas? ¿Por qué sus autoras siempre firmaban con seudónimos? Es que hasta la sección aquella de la revista Pronto que recreaba historias presumiblemente reales me ponía más cachonda que el tochazo del Grey. ¿No os da vergüenza sucumbir tan descaradamente a las leyes del marketing? Nos la han colado bien colada. Antes te ponías roja y ahora amoquinas la pasta hasta con orgullo cuando te llevas un Grey ante la mirada cómplice de la cajera del súper.

Burguesas aburridas de vuestros maridos. No os compréis un libro, compraos un vibrador. Y si queréis sexo salvaje y subversivo, ahí tenéis a Henry, a Anaís. Hermosos en su perversidad. A mi no me ofenden las escenas de sumisión del tochazo. Me ofende la etiqueta de “porno para mamás” ¿Pero qué diablos es eso? Y me hace reflexionar-cabrear  (buscad mi artículo titulado: Amante y madre) Si vuestros maridos dejan de contemplaros como mujeres deseables por ser madres, una buena tunda de collejas para que espabilen; un amante que os complazca pero ¿Un libro pseudo-erótico? ¿Un Pretty woman con esposas? ¿Una película? Y cuando salgáis del cine ¿Qué?

En cualquier caso, la vida siempre es mucho más divertida y sadomaso que la ficción. Una amiga me contaba que encontró en el maletero de una sacro-santa madre de tres niños un juego de fustas y trajes de cuero. Mujeres del mundo, entiendo que convertirnos en Amas-dominantes tipo Grey no es fácil. Sobre todo por una cuestión de tiempo y dinero pero, qué coño, si os va la marcha, caña al mono y menos libros, caperucitas.



domingo, enero 11, 2015

Mentiras por compasión




La última película de Woody Allen, Magia a la luz de la luna, nos devuelve la fe en el amor y en la ternura y nos plantea una idea básica. Si una mentira es capaz de hacernos felices ¿Por qué negárnosla? La pizpireta Emma Stone da vida a una supuesta médium, figura muy de moda en los felices 20 donde el contacto con el más allá era un acto social, casi como jugar al bridge.

Sin spoilear demasiado, añadiré que esa pregunta que queda en el aire me invita a la reflexión. ¿Las mentiras son necesarias para soportar la vida? Mi querido amigo Juan Carlos Calderón estaba convencido de ello y me encantó cuando la protagonista de la peli repite con precisión casi milimétrica aquello que él tanto decía. Hay mentiras imprescindibles para levantarse cada mañana.

Hay mentiras que funcionan, como  afirmar aquello de que el tiempo pone a cada uno en su sitio —casi siempre es así, pero no siempre—; O que cuando alguien muere no se va del todo. Por eso compramos sin dudar los amores eternos, las recetas para la felicidad, las películas con Happy End y la consabida leyenda: “Cuando una puerta se cierra siempre se abre una ventana”. Normalmente cuando una puerta se cierra, se cierra y punto y en muchas ocasiones es una putada pero ¿Qué necesidad hay de ser tan jodidamente sincero ante una persona que acaba de perder lo más preciado de su vida? Claro que sí, la mentira es compasiva.

Hay mentiras preventivas, beneficiosas, necesarias.  Para mi amiga Ana María Tomás, la mentira es, incluso, una norma básica de cortesía: “¿Tú crees que he engordado es navidades? –No, para nada, estás estupenda como siempre”. Yo, sin embargo, me aparto del auto engaño y desprecio el engaño ajeno. Cuando me descubro víctima de una mentirijilla, por pequeña que sea, mi autoestima queda a la altura de una boñiga de vaca. Prefiero pesarme y aterrorizarme con 700 gramos de más en la báscula, probarme ese vestido que se aprieta dolorosamente en las nalgas, a ir todo el día en mallas pensando que soy como Audrey Hepburn. 

Sin embargo, he de admitir que yo miento, miento mucho. Me invento historias continuamente, saboteo la realidad cuando veo que se acerca peligrosamente a la felicidad porque, sí, lo confieso, pertenezco a ese grupo al que le aterra y desconfía de la perfección. Cuando la vida es dulce, casi empalagosa, me pongo en guardia, no me lo creo. Por tanto, prevengo el bienestar absoluto con mentiras negativas y así estar preparada ante una sangrante verdad dolorosa.

Así que entro en una contradicción flagrante: yo exijo sinceridad pero me echo mentiras de las malas y me invento personajes, historias que nada tienen que ver conmigo. Sí, la mentira es como un juego y quizá sea como ese personaje de Truman Capote, Holly Goligthtly. Es decir, francamente falsa.

Eso sí, en el día a día, tengo un cuerpo y una cara incapaces de mentir. Son de una honestidad brutal. A veces, creo que tengo un cerebro como el de Homer Simpson, quiero callarme algo y no lo consigo; pretendo disimular un disgusto y lo empero. Conocer todos los recovecos del lenguaje no verbal me resulta inútil cuando me duele el corazón, cuando la ira se te agarra a las tripas. Los seres emocionales somos así. Las alegrías y las tristezas las vivimos intensamente y el mundo afectivo manda, es una brújula que cambia nuestro destino, nuestra vida, nuestros hábitos. Los emocionalmente transparentes lo tenemos jodido. Sí, en algunos casos, la mentira es imposible.




domingo, enero 04, 2015

La extimidad







La palabra de moda es extimidad. Serge Tisseron asegura que es la exposición literal de los aspectos íntimos de la persona, pero, lejos del supuesto fin de las redes sociales, esta sobreexposición no se hace para compartir. De hecho, Twitter y FB se han convertido cada vez más en interminables monólogos. El individuo, dice Tisseron, usa a los otros para reafirmarse como si fueran un espejo porque tiene la imperiosa necesidad de crear un personaje diferente a sí mismo, una autoimagen más molona. Total, que la extimidad es otro postureo más, alejado de la autenticidad que parecen destilar estas poses.

Los prosélitos de la extimidad muestran la “verdad” desnuda. Algunos influencers, sobre todo del gremio más teen, se fotografían los abdominables casi con desesperación. Cualquiera puede verte el ombligo, las tetas, los pelos del pubis. En ocasiones, los extimios (¿) se esfuerzan y ofrecen al mundo fotografías cuidadas en primoroso blanco y negro. En otras, no; de tal forma que uno no sabe si se ha salido de Twitter para adentrarse en una psesudo página porno. Mostrar y mostrar cada día me parece más aburrido. Es más, lo chic es montar fiestas de cumpleaños donde las fotos estén prohibidas. Y que la gente pueda desmadrarse, reírse, abrazarse o achucharse sin cámaras indiscretas.

Lo confieso, a veces soy víctima de los selfies y no me importa, de cuando en cuando, enseñar una parte de mi pero ¿Mostrarlo todo para en realidad no mostrar nada y engañar al personal?  Me niego rotundamente

Entiendo que hay artistas que utilizan su propio cuerpo como una vía más de expresión. Precisamente esto es el anti-ego. Es abandonarse, es renunciar a una parte de tu intimidad en pos de una creación quizá superior, que te mejora, que pretende crear belleza, o disrupción, o protesta, utilizando tu materia mortal.

 Si la extimidad forma parte de un discurso más amplio que realmente tenga un sentido creativo y comunicacional, bravo. Es como rescatar lo mejor del Mapplethorpe descarado con arte y gracia. Pero hacerse fotos de sí mismo, una y otra vez las mismas fotos, los mismos planos, las mismas poses (abdominal, culos, tetas, abdominal, culos, tetas en un bucle interminable) aburre sobremanera. Los que no suben otra cosa que autofotos a sus muros de Facebook destilan un narcisismo patológico y demuestran estar aburridos consigo mismos y con la vida y nos quieren aburrir al resto. No hay afán creativo o artístico, quizá tan sólo soledad.

 La extimidad como una forma de llamar la atención me irrita tanto como el llanto de un bebé con gases.  Es casi un ruido insoportable.

Lo que voy a escribir es muy políticamente incorrecto pero es lo que hay: ni todos somos escritores por tener un teclado a mano, ni somos modelos por usar instangram. Me importan un pepino la mayoría de las cosas que veo en el muro de Facebook: lo que comes, lo que cocinas, la gente con la que te juntas, salvo  si eres una persona a la que conozco en realidad que aprecio y quiero. Imagino que al resto del mundo le sucede igual. ¿El resultado? Pasamos horas repasando biografías que no nos interesan nada; dejamos de aprender y crecer y nos estancamos en la reproducción sistemática de vidas similares y momentos similares porque, no nos engañemos, el ser humano es odiosamente predecible. 

Viva el arte y la pasión. Vivan aquellos que aportan valor y ante tanta intoxicación cibernética volvamos a la esencia. Volvamos a los libros, al verdadero discurso que nos abre la mente no a esta película insulsa que nos empacha y abotarga.