domingo, junio 30, 2013

Berluscoñi





Berluscoñi me da grima. Pero no está solo. Como dijo hace poco el editor de uno de sus periódicos, Giuliano Ferrara, "Siamo tutti puttane". O sea, todas somos putas. No sólo las mujeres espectaculares de las party bunga bunga --según il Cavaliere, buenas chicas que sólo aceptan ir a cenar a casa del primer ministro--  sino la corte que rodeaba semejante circo. Y una sociedad que lo respaldaba. Niñas vestidas de monjas, disfrazadas de Ronaldihno.  Fiestacas presididas por señores tripones y calvos, con todos los implantes imaginables, que no fantasean con colegialas. Se las tiran. Todo les está permitido. Sentar en sus rodillas a adolescentes con trenzas, mientras en una mano sostienen un puro y con la otra le soban la teta. Porque no os engañéis. Esto es lo que había en villa Arcore.

Un tipo que dice tener un 90% de Viagra en sangre y que se lo tiene tan creído resulta incluso aburrido. Porque podría ser un sinvergüenza con gracia, pero no, no la tiene. Es grosero, previsible, burgués, nuevo rico. Un dictadorzuelo capaz de las estratagemas más sucias con tal de  ganar: pinchazos telefónicos para eliminar a su competidor, Piero Fasino, o comprar por tres millones de euros al senador de centro derecha, Sergio de Gregorio, y así desbancar a Prodi . ¿Qué necesita circulante? Muy fácil, monta un chiringuito comercial de derechos televisivos, libres de impuestos, et Voilá!. Ya tiene las liras que necesita para meter en los sobres de sus bunga-girls y sobornos varios.

Berluscoñi ha ejercido tres veces como  presidente del Consejo de Ministros, fue ministro de Exteriores y está condenado por corrupción de menores y abuso de poder a 7 años de cárcel. Ruby tenía 17 cuando conoció al interfecto. De sus conversaciones grabadas se deduce que hubo tomate, incluso encoñamiento, pero al cavaliere no le dolían prendas en valerse de cualquier estratagema para librarse de esta condena: "Diles que estás loca".


El tío es listo. Es dueño de un tercio de la editorial Mondadori, compró la cadena Blockbuster, portales de acceso a internet y parte de Olivetti. Según Forbes, en 2011 su fortuna rebasaba los 7.8 millones de dólares y es fundador y presidente de Mediaset. Todo eso es compatible con cuatro condenas pendientes por los pinchazos teléfonicos, la compra de votos, el caso de los derechos televisivos y, ahora, la historia con la Robacuori, o su nombre original de marroquí, Karima el-Mahroug.

Con una jeta impresionante ha declarado: "Es una confabulación. Una sentencia increíble, violenta. Estoy convencido de mi inocencia". Pero lo peor no es que este sujeto invente colosales mentiras y las crea. Lo increíble son todos los años en los que ha sido reo y protagonista de la vida política, económica y social italiana. Lo increíble es el apoyo de sus compatriotas durante tanto tiempo. Incluso se publicó un sondeo en el que un 33% de las jóvenes italianas se mostraban dispuestas a costarse con él. A lo que, ufano, añadía: "El resto de las chicas contesta: ¿Otra vez?".

Algunos piensan que Prodi no fue encausado ni una vez y él lo ha sido en veinte ocasiones, con lo cual, sospechan de un sistema judicial tendencioso. Sea como fuere, los paralelismos con los enjuiciados y procesados españoles son tangibles. Algunos como Conde pasaron años en la trena pero está por ver qué ocurrirá con Bárcenas o Blesa. ¿Por qué tanto chorizo se va de rositas? Fácil, porque como "todas somos putas", todo el mundo tiene un precio, una boca que callar, una deuda que saldar incluso un ego que inflar. Y así se escribe la historia.

domingo, junio 23, 2013

Living apart together


Ahí va el PODCAST del #TerritorioG sobre el LAT. O sea, Living apart together, o sea, juntos pero no revueltos. Con vuestras opiniones, con canciones que hablan de cotidianidades y con la voz experta del profesor de sociología de la Universidad de Málaga, Luis Ayuso. Creo que os gustará 

PD. Esta semana he cambiado la foto para que conozcáis (los que aún no lo conocéis, claro) a Julián Vigara.



El latido nipón




Grabados de Utamaro




Grabados  de Hokusai  (El imaginativo grabado El sueño de la mujer del pescador)

Estoy consternada. Resulta ahora que lo más in es lamerse las córneas. Que cuando un morenazo te mira fijamente desde la otra punta de la calle no se fija en tus piernas. Que ese guiño entre escrutador y curioso. Esa mirada al acecho de una pieza, busca algo más recóndito. Ese suculento manjar escondido bajo tus párpados: la córnea. Sí, usted se ha quedado como yo al escuchar semejante disparate. De una pieza. Pero qué grima. Los chupeteos son cosa de cuidado. No todo el mundo sabe cómo, ni el cuándo ni en qué zonas exactas, pero lo de chuparnos las córneas mutuamente, oiga, un ascazo. Aparte del escozor y la conjuntivitis salvaje que se puede contraer.

Con lo bonito que es besarse en los párpados. Y besar las lagrimitas del otro y los besitos de mariposa. Pues no.  Eso son mariconadas en el Japón. Tanto como admiro la cultura nipona, con lo rico que está el shushi y el wasabi  y luego mira que son frikis con el tema del erotismo. Para empezar, los japoneses lo tienen todo en la cabeza. Esto es, que follar, follan poco. Hacen otras cosas más raras: compran  bragas usadas en los denominados burusera; acuden a salones rosa pindaro (una especie de prostíbulos donde se practican exclusivamente felaciones) o anda locos con las fantasías de colegialas y colegiales. ¿Por qué les ocurre esto? Porque, al igual que sucede en nuestra cultura judeo-cristina, para ellos, el tema del sexo es tabú, con la diferencia de que  son introvertidos hasta el punto de hablar aspirando hacia dentro. Son circunspectos y silenciosos, mientras que nosotros somos expansivos y lo "cascamos" todo. Lo que no nos enseñan en casa, lo aprendemos en los corrillos adolescentes (algo peligrosísimo, claro. Recordad la cantidad de mitos, mentiras y leyendas que circulan en esas conversaciones). Las dudas no nos carcomen, las expulsamos en busca de un feed back inmediato. Máxime hoy día con las redes sociales. El sol, la calle, las terrazas, el pálpito del mediterráneo es explosivo. El carácter nipón es implosivo. He ahí la gran diferencia.

Para ellos el contacto físico es algo antinatural. Pero es que ni palmaditas, ni abrazitos, ni nada. Aunque en su caso, es algo relacionado con la educación y no con la religión. De hecho, la monogamia es una "moda" importada de Occidente. Sólo hemos de detenernos en sus deliciosos grabados eróticos, los denominados Shunga. Auténticas obras de arte con los maestros Hokusai y Utamaro como máximos exponentes y la recreación de escenas absolutamente explícitas con parejas del mismo y distinto sexo; con tríos, con la imagen penes y vulvas enormes pintadas en un afán didáctico. Por tanto, el sexo, aunque tabú, es importante para la cultura japonesa. Mucho más que para nosotros.

El japonés parece que va por la vida protegiéndose del mundo pero cuando dice de lanzarse al ruedo es apasionado, fogoso, imaginativo, exquisito, sofisticado, refinado e incluso temerario, tal y como podemos ver en el film "El imperio de los sentidos" (Nagisa Oshima, 1976). La dimensión sexual de un país tan peculiar, tan dominado por el afán de superación en el trabajo, no es baladí aunque es triste que el concepto de erotismo y sexo excluya en tantas ocasiones la interacción humana. Me pregunto si aquí vamos a lo mismo. A un refinamiento tal, que elimine la propia vida, los fluidos y los sudores.   A una virtualidad comodona y aburrida. Al placer solitario de los onanistas. Me respondo que no, que, por suerte, vivimos en un país lleno de bares, de gente ruidosa y tocona y que eso nos salva siempre. Incluso de esta maldita crisis.

jueves, junio 20, 2013

Gandolfini era Tony Soprano




Que muera Gandolfini con 51 años es una putada. Le quedaba mucho por interpretar sin duda. Recuerdo la primera vez que comencé a ver Los Soprano. El primer capítulo me parecía algo raro. Ese silencio inmenso entre un gordo, Tony Soprano, y su psiquiatra, la doctora Melfi, resultaba incómodo pero a la vez, hipnótico. Me zampé los Soprano de golpe, sin anestesia, un mes de agosto. Cuando todo el mundo se acostaba, encendía el ordenador y me pasaba la noche sudando, con un litro de té frío y enganchada a esos personajes contradictorios: amantes de la familia, de la paz (de esa cierta paz que se busca entre los tuyos) y a la vez tan salvajes, tan despiadados cuando llega el momento de la venganza. Hay cosas en la vida que hay que hacer y ya está. Cuanto antes mejor. Sin sentimentalismos, con eficacia.
Los Soprano eran cotidianos, eran caseros, como de toda la vida y tenían esa faceta de la brutalidad humana encarnada en Tony. Un ogro que es capaz de asesinar a sangre de su sangre y que se enamora como un tonto de la psiquiatra. Melfi era la madre buena, frente a la propia, su despiadada madre mala: rencorosa, experta en el chantaje emocional. La madre ejemplificaba esa zona oscura que habita en algunas mujeres mediterráneas. Lo mismo te traen comida para la semana que te apuñalan por la espalda. Pero eso, eso tiene otra reflexión. Y hoy, los fans de los Soprano estamos de luto y estupefactos.

domingo, junio 16, 2013

Los amores castrados. Los que no fueron.









Todos tenemos alguna historia similar. Esa que no acaba en nada, esa que sólo es real en nuestra mente. Cuando soñamos.  Lejos de los reproches, del desgaste de la cotidianidad, de las malas caras y las ojeras mañaneras. Del mal aliento. Un affaire ideal que ganará por goleada a las otras aventuras, a las pedestres.  A las que llegan con el impulso de lo primario, con su efervescencia pero también con sus inevitables desilusiones ¿Quién no ha sentido una punzada en su estómago al recordar unos ojos? ¿Esos ojos en los que uno se miraba tanto y que  decían sin palabras mucho más de lo que el verbo pueda expresar?. 

Es un limbo de amores posibles. De emociones y energías que se quedarán por siempre atrapadas en un halo de insatisfacción, de suspiros furtivos.  Son amores de nombres, de frases grabadas a fuego en nuestra mente. De momentos, incluso de canciones que flotan en el aire pero que jamás se materializarán. Acaso un  beso. Una mano en la rodilla. Una caricia en el pelo. Un piropo dicho al oído. Con la boca muy pequeña.


A veces ese amor ideal era nuestro mejor amigo y el terror se apoderaba de nosotros. Prefieres que sea tu amigo a que no sea nada, absolutamente nada. A que considere traicionada su confianza si le confiesas que detrás de cada palmadita en la espalda, de cada guiño cómplice, lo que existía en verdad era un deseo furibundo. Una curiosidad eterna por conocerle en la intimidad. Cómo serían sus jadeos o el estertor de su placer. Conocerle en esa zona donde todos somos vulnerables. A menos de un palmo de su distancia de seguridad.


Qué contradicción ¿verdad? El empuje de los instintos es poderoso, apabullante pero también destructivo. Hace añicos las imágenes del amor atrapado en nuestra cabeza, en las secuencias que dibujamos antes de irnos a dormir: ambos en una isla, como Deborah Kerr y Burt Lancaster; o paseando bajo un paraguas por los adoquines del viejo París. En Nueva York, revisando los anaqueles de la biblioteca pública. O, simplemente, juntos en un lecho de sábanas blancas, en una piscina inmensa, en una cabaña aislada del mundo. O la postal de ambos con las manos unidas sobre una mesa y dos martinis  en alguna terraza de Santorini. El mar, al fondo. ¡Ah, las imágenes!.


Cuántas veces ese flechazo llega en un momento y situación inapropiados. Sabes que existe, que algo hay.  Es imposible eludir la electricidad, la magia de algunas situaciones pero, ah, no puede ser. Todo se complicaría sobremanera. Y sucede eso que conocemos tan bien. Ese silencio de "tú sientes lo mismo que yo pero aquí nadie dice nada". Y pasa de largo. Y ya nunca volverá a darse en el mismo modo

Poco a poco, la vida nos convierte en piedras. Cada vez que dejamos pasar un posible amor se nos acumula una capa de tristeza e impotencia. La piel dura, no es aquella metáfora de Truffaut. Es un manto de epidermis muerta. La necrosis de los impulsos que acallamos con un manotazo castrador y desdichado ¿A dónde van los besos que no damos? se preguntaba Víctor Manuel. Yo sé dónde. Alimentan a unos súcubos que viven de nuestro desdén. Algunos son gordos como camiones. Por eso hay mañanas en las que nos cuesta tanto caminar.

domingo, junio 09, 2013

Capital erótico para todos





Las mujeres vivimos un momento extraño. Por un lado, sentimos un retroceso evidente en nuestras conquistas sociales pretéritas. Conocemos ejemplos de chicas cuyos novios les autorizan, o no, abrirse una cuenta de Facebook, incluso si lucir, o no, minifalda. Vamos, que en lugar de novios lo que tienen las pobres son hombres de Cromagnon.  

Pero no sólo eso: nosotras mismas adoramos las fustas, los contratos de sumisión y convertirnos en las esclavas sexuales de ese tipo llamado Grey que es un príncipe azul pero a lo sado. Las cifras son incontestables. Se han vendido 31 millones de ese terrible mamotreto pseudo-literario, con el susodicho amante bandido como protagonista.

Por otro lado, hay sociólogas que nos invitan a empoderarnos pero valiéndonos de nuestras armas de mujer. El feminismo es, incluso para muchas algo trasnochado. Catherine Hakim explica en su ensayo "Capital erótico" que no abandonemos algo esencialmente nuestro. Un poder que subyace debajo de nuestras faldas. Ella nos dice, incluso,  que si estamos buenas, que no seamos tan tontas de vestirnos de saco y saquemos partido a nuestras curvas.

Según Hakim, nuestro capital erótico los suman los siguientes elementos: el atractivo físico; el sex appeal, la gracia y el encanto, la vitalidad, la buena presentación social (qué mona va esta chica siempre) e incluso la performance sexual. O sea, que ni con nuestro chico podremos relajarnos. Hemos de estar siempre compuestas y dispuestas a emular a Mata Hari para sacar todo el provecho de estos dones. La suma está muy bien pero resulta agotadora ¿Siempre estamos correctamente vestidas, guapas, graciosas y vitales? ¿No os resulta este capital que expone Catherine otro pesado fardo que cargar en nuestras delicadas pero a la vez fuertes espaldas? No sé vosotras pero hay días que estoy hasta las narices de ser tan mona, tan correcta, tan vital, tan simpática y tan sexy. Y me dan ganas de mandarlo todo a la mierda. Ya está, ya lo escrito. Porque es imposible querer y ser siempre correcta.

Pienso en ese personaje divertido que es Bridget Jones cuya tercer entrega "Loca por el chico" está a punto de aterrizar en nuestro país. La creación de la autora Helen Fielding bien podía ser alguna de nosotras. Cuarentona, sextuitera y obsesionada por el número de followers. Personalmente, las dos últimos adjetivos no me cuadran pero ¿Qué tienen de malo unos tuits picantones? ¿Eso nos convierte en sextuiteras? ¿Escribir la palabra follar nos arrastra a ese grupo de chicas que desde una perspectiva más profesional entran a twitter para escribir de "eso" y sólo de "eso?  ¿Y por qué hay sextuiteras y no sextuiteros? Esto es lo que no me explico. 

Cierto que nosotras aportamos calidez, a veces disparates, a veces esa locura de chicas malas que da tanto color a Twitter. Pero ¿Por qué no hacen los chicos lo mismo? Porque, no sé vosotras, pero yo no encuentro chicos que de vez en cuando suelten una picantonería. Pasamos de la crítica política a la burrada. No hay término medio. Miento, sí lo hay. Encontramos algunos cursis que no te quiero ni contar. Porque cuando un tío se poner cursi es de salir corriendo y no mirar atrás, no sea que nos convirtamos en tuitestatuas de sal y debamos soportar sus rollos hasta la eternidad.


Como no soy Bridget ni la Hakim, desde este puntoG demando que vosotros, chicos, también vayáis siempre monos, oliendo bien, con la presentación adecuada y que también juguéis a eso del sex appeal, que da mucha vidilla. Eso sí, sin tocar, sin burradas. Cuando queréis sabéis. Os invito también a usar vuestro capital erótico.

sábado, junio 08, 2013

8 de junio

Un ocho de junio de 2012 nos vimos por última vez. Dos o tres semanas más tarde, me recordaste la fecha, como si supieses que ya no habría un después. LLegaste elegante. Con tus pantalones blancos de verano y una guayabera azul indigo. Y no parabas de repetir  lo guapa que estaba. Como si te sorprendieras. 
Te sentía triste. Yo echaba cháchara sobre los miedos pero algo no iba bien. Me tranquilizabas: "seguro es una hernia de hiato". Acariciaste mi pelo. Te di un beso en la frente y me acurruqué para taparme los ojos y no ver que te ibas. Siempre eras una buena casa en los días difíciles. Siempre has sido mi regazo, incluso antes de conocerte. No puedo extrañarte más y seguir viviendo. He de pensar en otras cosas porque sería imposible. La zozobra me puede si te añoro muy seguido.  Pero hoy he visto ese ocho. Ese infinito enderezado y orgulloso que marcó aquel día. Y, como aquella primera ocasión en que nos encontramos, había una luz especial en la calle, un halo blanco y puro que lo envolvía todo. 
La jornada discurría cálida pero no en exceso. La gente estaba simpática. Hasta aquella camarera que vino a hablarme de tus otras acompañantes: "esta me gusta más que las demás". Y nos reímos: "Tiene un gusto pésimo para las mujeres ¿verdad?". Qué bonito fue oírte reir por última vez. Ese ocho acostado es un infinito de ternuras que se quedaron en el aire. Que me acompañan y que me dicen que nunca habrá nadie como tu en mi vida

miércoles, junio 05, 2013

Busco tu piel,
luciérnaga perdida,
contaminada del 
aire que dejaste.

Sin ojos, a oscuras,
ilumino con 
sarcasmos
las mentiras.
Ilumino las 
mentiras con la
risa.

Y busco tu piel.

Animal perdido
en pos de un olor
que se fue.

Ni marchito
Ni podrido
Sólo un olor
que ya no es.

Busco tu piel
a tientas,
como si estuvieras
cerca.

Busco la ilusión.

Busco soñar contigo 
al menos.

Otros días, doy un manotazo
a los recuerdos y quiero
que marches.

Y así fue siempre.
Si huía me perseguías.
Si me encelaba,
encerrabas tu corazón
bajo siete llaves.

El TerritorioG de los celos



El pasado martes estuvimos hablando de los celos en @murciaenlaonda con José María Martínez Selva, que ha publicado un interesante libro sobre el asunto. Como siempre, gracias por vuestras opiniones y comentarios previos y posteriores y a Julián Vigara. Hacer radio con él siempre es delicioso.
Para escuchar el podcast del programas, podéis pinchar aquí.

Ya sabéis que cada martes hacemos un nuevo TerritorioG. Se admiten sugerencias

martes, junio 04, 2013

Generación paréntesis de Joana Bonet


Bonet, Joana acaba de publicar este libro titulado "Generación paréntesis" que me he devorado durante el fin de semana. Joana escribe verdades como puños de una forma elegante, certera, incluso sofisticada. Pero si hay que escribir la palabra "mierda" o "basura", no se le caen los anillos. 

Estamos en estos tiempos de incertidumbre y esta somanta de verdades que nos muestra la periodista, escritora y amiga Joana, a veces puede dejarnos con poquito de mal cuerpo pero nos induce a pensar, a plantearnos debates con nosotros y nuestros dogmas. 

 Aparte de eso, el libro de Joana está muy bien escrito, con metáforas fosforescentes, que diría Vargas Llosa, como la que dedica a una maleta: "Las maletas extraviadas representan un continuo recordatorio de la impotencia humana. Y una clara metáfora de la soledad. A veces las veo rodar sin fin hasta se va el último pasajero y son apartadas junto a otros bultos, hacinadas como cadáveres" 

 Os pego algunas de esas frases en este librito publicado con modestia pero que, como dirían mis profes de marketing, es oro molío.

 "Somos la generación paréntesis: Eternos adolescentes que nos casamos con un trabajo, retrasamos la hora de ser padres y pensamos que estar sobradamente preparados nos garantizaría una vida a plazo fijo" 

 "La fantasía del amor inalcanzable prevalece en nuestro imaginario (...) la adicción al deseo conduce al autoengaño, ya la euforia de la conquista la sigue la nostalgia de enamorar. Después sobreviene el tedio, sobre todo porque aún se considera que el amor debe llegar desde fuera, no de dentro" 

 "La felicidad es más sencilla de lo que parece: un ejercicio de tolerancia con uno mismo, de consentimiento y del punto necesario de pasotismo para escapar del juicio ajeno y ser amable con nuestras pequeñas conquistas. La satisfacción personal poco entiende de contabilidad" 

 "Si nuestros hijos apuntan a una generación perdida, la nuestra es la generación paréntesis que albergó el sueño del progreso desde una mirada keynesiana y acabó hinchando un globo que le estalló en las manos. Impotentes e incapaces de pasar el testigo y garantizar un puesto de trabajo, unos derechos sanitarios o una jubilación a los que vienen detrás"

 "El dolor produce empatía y crea vínculos entre aquellos que sufren su experiencia abrumadora e insaciable, los males díscolos que no atienden a opiaceos ni a otras panaceas. El dolor conecta el corazón con la soledad, el extravío que aísla y desocializa al individuo que padece"


 "La generación paréntesis ha empezado a buscar casilla para sí y los suyos. Y a medida que atienden a los gurús del dinero y a sus predicciones catastróficas, sienten mayor placer refugiados en su recodo, madriguera, escondrijo, guarida, sin dejar de braceara para que los arrinconen"

 "Sofás de acogida como paradigma de una sociedad que vuelve a sacar las margaritas del armario, se cuestiona el liberalismo salvaje con el cual se han construido castillos de humo y profetiza una nueva modestia combatiendo la precariedad con el espíritu de un boy scout" 


"Está cuajando una nueva sensibilidad, menos asertiva y más escéptica, decidida, fuerte y atractiva, que no sólo supera los golpes, sino que mejora con ellos. A pesar de su aparente vulnerabilidad, los habitantes de los años diez, la generación paréntesis, o la generación globo, esperan sin esperar y avanzan sin correr, pero son conscientes de su capacidad para sentir. Despertar del todo. Desear ferozmente que la belleza no se confunda con el tedio. Por ello, a pesar de que pisamos arenas movedizas y futuros inhóspitos, nos ampararemos en el café a primera hora y abandonaremos la pesada idea de andar que nunca volverá a tensarse, que nunca volverá a parecer nueva"



 Joana Bonet en Generación Paréntesis 
La tienes hoy 4 de junio,  martes a las 20,00 En Aula Murcia. Antigua CAM 

 Se nota que me ha gustado el libro ¿verdad? Muy, muy bueno

domingo, junio 02, 2013

Sigue el camino del orgasmo





¿No es mucho más cruel acostarte con el legítimo y fantasear con Paul Walker?

Mi amiga tiene un dilema. Su marido le ha propuesto hacer un trío.  Nada de montárselo con otra. Lo que quiere él es contratar a un puto para jugar en compañía. Ella se lo está pensando. Los hay por 100 euros y "prometen aguantar toda una hora, ahí, dale que te pego, sin parar", puntaliza "S" (la llamaremos así). Ella, que está enamorada de" P" desde el primer día, que jamás le ha sido infiel, recibe esta insólita proposición indecente. ¿Qué le puedo decir? Nunca se me ha planteado situación semejante. Nunca he concebido la relación amorosa fuera de un entorno de exclusividad y complicidad con sólo una persona. Pero...Nunca se sabe. La vida es muy larga, da mucha vueltas, nos centrifuga, nos hace un guiñapo y cualquier día va tu pareja y te suelta: "quiero verte hacer el amor con otro hombre que no sea yo".

¿Algo así puede ser considerado una infidelidad? Pues depende. "Imagina--elucubra mi amiga-- que a mí me gusta más con el puto que con él ¿Entonces qué? ¿Y si a partir de ese momento descubro otras cosas y empiezo a buscarlas fuera de mi pareja? Complicada cuestión.

Según me explicaba el otro día el psicoanalista Pablo Juan Maestro, la infidelidad, como su propio nombre indica, significa falta de fe. La pareja se rige por pactos y contratos. Si dentro de la pareja se admite una tercera, cuarta o quinta persona (o alguna más, aunque esto sí que me parecería una multitud) nada que objetar. La gran traición es cuando se pierde la fe en la otra persona, en el proyecto en común. Cuando aparecen los enamoramientos acalorados y cuando se pasan de las palabras a los hechos, entonces encontramos un camino sin retorno.

¿Alguien sabe calibrar las consecuencias de introducir un tercer elemento en una relación de pareja? Habrá personas que se lo tomen como un juego más, lo cual no deja de parecerme una cosificación del género humano. Toda prostitución lo es. Compras carne, compras servicios sexuales (no me parece ni bien ni mal pero la cosa es así, no me lo podéis negar)...Pero ¿Y si ocurre  como barrunta "S"? ¿Y si a partir del trío, "P" empieza a no estar a la altura?. Ya lo sabéis, las comparaciones son odiosas. Un conocido mío practicó un trío y salió trasquilado. Fin de los experimentos. "Las cosas de comer y de montar no se dejan", repetía siempre. Nunca más, repetía siempre, dolido, consternado, sumido en la estupefacción.

Como soy muy desconfiada  le digo a "S": "¿Y si lo que quiere tu marido es un trío con otra chica y te concede la gracia de ser la estrella invitada por una vez?"
--Ah no, de tías nada--  concluye tajante.

¿Qué aconsejar? Veamos, querida "S", si te atreves, adelante. En el resto de casos, soy de la siguiente opinión:  si a una le gusta mucho un tipo y tiene pensamientos libidinosos con él ya está pecando, pero de omisión, porque uno tiene que ser fiel a sí mismo en todo momento. ¿De qué te sirve soñar con el vecino del 5, pongamos por caso, y no llevarlo a la práctica? ¿No es mucho más cruel acostarte con el legítimo y fantasear con Paul Walker? (en qué estaré pensando, válgame) ¿No es eso también una cosificación de tu santo para montarte una fiesta privada donde ni siquiera él está invitado?

Ante la duda, lo tengo claro: "sigue el camino del orgasmo" como recomienda la psicóloga a su paciente  en el corto titulado Mujeres infieles. Pinchad aquí y me contáis.

jueves, mayo 30, 2013

TerritorioG de lo más escuchado de la web de Onda Cero


Quiero compartir con vosotros una pequeña satisfacción. Me cuenta Julián Vigara, que le han llamado de A3Media para comunicarle que el #TerritorioG, que se emite todos los martes en Murcia en la Onda, es de los más escuchados y descargados de  la web de toda Onda Cero. Desde aquí os doy las gracias a vosotros porque sin vosotros nada de esto tendría sentido.
Y por supuesto, nada de esto sería posible sin Julián  que se curra bajarse las músicas, subir el programa a la nube y también se curra la sección en muchas ocasiones.  

Os invito a escuchar el último #TerritorioG dedicado a la infidelidad y muy, muy divertido, con la colaboración del psicoanalista Pablo Juan Maestro. El principio es un fragmento de un corto que debéis ver en cuanto tengáis oportunidad, titulado "Mujeres infieles"
Para escuchar el podcast, pinchad aquí


miércoles, mayo 29, 2013

Joana Bonet hablará sobre Mujer y solidaridad en Cajamediterraneo




La periodista y escritora Joana Bonet hablará sobre "Mujer y solidaridad" el próximo martes 4 de junio en  Aula de Cultura Murcia, Obra Social  CajaMediterráneo (Calle Salzillo, 7. Murcia. 20,00 horas). 
 La autora de  su reciente y recomendable "Generación paréntesis" (Planeta), abordará la complicada situación de muchas mujeres, cuyo acceso a la educación es un derecho del que no disfrutan en muchos lugares del mundo y expondrá algunas tesis incluidas en el trabajo mencionado, definido por la propia autora como: "una radiografía de los primeros años del siglo XXI".  ¿Cómo nos ha impactado el momento que vivimos en nuestra forma de pensar? ¿Cuáles son los motores vitales por los que vale la pena luchar y qué tendencias sociales acabarán por imponerse? Son algunas de las preguntas que se formula y responde la periodista.

Bonet también tratará otras perspectivas de la solidaridad como "el gen del altruismo"; la lamentable realidad actual de los "los nuevos pobres" y la espectacularización de la solidaridad. Famosos metidos a benefactores en pos de una rentabilidad social propia, banalizando los graves problemas e injusticias que acontecen en el mundo en el que vivimos.

Joana Bonet es periodista, escritora y madre de dos hijas. Actualmente es directora general de Prisa Revistas. Su labor editorial comenzó a los 18 años, y desde entonces ha colaborado en los principales medios de prensa escrita, radio y televisión. Ha dirigido las revistas femeninas Woman y Marie Claire (1992-2012).  Joana lleva años explorando cómo las tendencias sociales inciden sobre los sentimientos y la identidad. Asimismo se define como una observadora asombrada.

Entre otros reconocimientos, Joana ha recibido el Premio Ocho de Marzo que concede la Comunidad de Madrid a los profesionales y empresas de la comunicación que con su trabajo combaten la violencia de género. La serie infantil “Fadapaca”, creada y dirigida por ella, recibió, en 2009, el Premio al Mejor Programa Autonómico Infantil de la Academia de las Ciencias y Artes de la Televisión. En 2010, la asociación consultora de la ONU Women Together reconoció, su “trayectoria profesional comprometida con la igualdad de las mujeres, la lucha contra la violencia de género y el proyecto de Escuela para todas”     

martes, mayo 28, 2013

Estar sin estar



Era muy fácil. Yo te contaba lo que veía mientras bajaba la cuesta y toda la vega de la huerta se desplegaba ante mis ojos. A lo lejos, las luces de la ciudad. No es L.A, claro que no, pero también tiene su encanto. Bajo mis pies una alberca, la sericícola. "Envíame una foto", me pedías. Entonces no existía el Whastapp y un mensaje multimedia me parecía un sacaperras. Tu sí, tu me enviabas una foto, de donde quiera que estuvieses. Así estábamos juntos, sin estarlo.

Y llegaban a mi móvil instantáneas de tus paseos por El Soto, o las caminatas hasta Panticosa. "No sé como me atrevo". Pero yo te metí ese veneno de levantar el culo y andar, andar y andar.
 La otra tarde bajaba de la Fuensanta. Me volvía a tropezar con otro de esos atardeceres. En el Ipod sonaba el "Tómame o déjame". Era como si estuvieras conmigo sin estar. Qué sincronía. Para que luego digan que la magia no existe.
Ahora sabes como estar sin estar. Con tu música. Al principio era horrible. Apenas podía escuchar unos acordes. Dolía demasiado.

Sonaba esa versión instrumental que dejaste grabada. Pienso que esos dedos que tocan el piano son los tuyos. Que aunque son maquetas, estás ahí. Le pediste a Arturo que me enviase los MP3 y, como si te fuera la vida en ello, terminaste de grabar todas las pistas. Llevabas años hablando de ese instrumental. No ha dado tiempo de pasar el boceto a limpio. Habrá que encontrar una cuerda de verdad para terminarlo del todo.

Estar sin estar era tu especialidad. Como si te hubieses pasado la vida preparando a todos los que te queríamos para esta marcha abrupta e imprevista. Y aquí estás.

domingo, mayo 26, 2013

Desnudez perversa




Dios nos expulsó del Paraíso.  Y entonces llegó la vergüenza, el pudor por la propia carne y los taparrabos. La culpa fue de la mujer, ya lo sabéis. Eva, que era muy picarona, incitó a Adán a morder del fruto prohibido y un ángel exterminador  alzó su espada de fuego y los mandó con viento fresco al mundo real. Y aquí estamos. Jodidos desde entonces.

A veces pienso que quien escribió el Genésis tenía espíritu masoca. Vamos a ver, alma de cántaro ¿Para que cuelgan las manzanas de los árboles si no es para comérselas?. A veces pienso que quien escribió el Génesis vivía resentido y abandonado por una mujer amante de las manzanas. A partir de entonces, todas somos malas. Todas somos sospechosas.  No hay corriente anti -patriarcal capaz de levantar semejante losa.

La cosa del taparrabos es un símbolo de nuestra vergüenza. Todo lo que rodea los genitales está envuelto en el misterio y en bochorno. Me pregunto ¿Por qué algunos niños disfrutan mostrando la cuca? ¿Por qué algunas niñas se levantan las faldas?  Mostramos lo prohibido, lo pecaminoso. Estamos contaminados desde el vientre de nuestra madre.
Cada vez que a una modelo se le cae el vestido y enseña los pechos por accidente se arma el escándalo. Sólo son unos pechos. A veces los vemos sin pudor en las pasarelas. Quizá desde el front row, desde el ritmo atronador de los pases de moda, un pecho fuera es igual que un volante. O sea, un adorno.  Pero cuando se muestra una teta involuntariamente, ya tenemos a nuestro viejo dictador del Géneis, iracundo, con sus dedo acusador. 

Merceditas Milá desvela la inenarrable imagen de sus bragas. No importa que sea las antípodas del erotismo. Ahí tienes a todo el mundo, salivando, enganchados a la cutrevisión. Eva Longoria se pasea por la alfombra de  Cannes, se remanga y, hala, habemus foto. ¡¡Parece que no lleva la susodicha prenda íntima y nos muestra un atisbo de susodicha parte!!. En las últimas horas varias conocidas han enseñado parte  de sus carnes.  Incluso a la inefable Mariah Carey se le rompió el vestido. Igual que a Sofía Vergara. A salivar, estúpidos. Porque verse, verse, no se ve nada. Pero caemos en la trampa y sus asesores de imagen se frotan las manos. Han conseguido lo que querían.

No hay como enseñar el chichi para provocar al personal. Pero hay que enseñarlo con tronío. No basta con hacer como Marta Chávarri en su día. Salir en plan comando es insuficiente. Lo hace Halle Berry cada dos por tres ¿Qué queréis que os diga? Ver aquello que me recuerda a un sobaco sudado. No me resulta excitante.

La desnudez propia y ajena es un foco de conflictos. ¿Nunca habéis tenido ese sueño angustioso en el que andabais completamente desnudos por la calle y todo el mundo os miraba? ¿No era espantoso?  Lanzo la siguiente reflexión: ¿Por qué la desnudez genera esta controversia?. Después de todo no es más que un trozo de nuestra carne. ¿Por qué la visión de los genitales nos descuadra sobremanera?. Y sobre todo, si Dios en su infinita sabiduría colocó los órganos reproductivos ahí, tan cerca de los órganos excretores (lo cual no deja de ser algo escatológico) ¿Por qué tanta imaginería a su alrededor? ¿No es una forma sabia de quitarles importancia?

Si lo pensáis bien, andar como posesos buscando las desnudeces ajenas no deja de ser patético. Y respecto a nuestros genitales, gozemos de ellos y acallemos el circo. De ahí venimos todos, así que no debería causarnos vegüenza.

martes, mayo 21, 2013

La escritora y periodista Maruja Torres clausura Escritores en su tinta 2013








·       La autora comparece ante sus lectores poco después de despedirse de "El país"

·       El encuentro se desarrollará como viene siendo habitual en la Biblioteca Salvador García Aguilar (20,00h). El encuentro con los medios será en el mismo lugar a las 19,00


La periodista y escritora Maruja Torres es la última invitada en el presente ciclo "Escritores en su tinta" 2013, clausurando de esta manera un ciclo que ha contado con los autores: Carmen Posadas, Eslava Galán, Rosa Montero y Jordi Sierra i Fabra.

El ciclo que organiza la concejalía de Cultura, Festejos y Educación del Ayuntamiento de Molina de Segura acoge el encuentro como viene siendo habitual en la Biblioteca Salvador García Aguilar a las 20,00 horas. Una hora antes y en el mismo lugar, la autora de Mujer en guerra tendrá un informal encuentro con los medios.


Bio

(Barcelona, 1943) Maruja Torres ha dicho que la ficción es como un amante dentro de ese largo enlace que contrajo con el periodismo a los 19 años. Ha sido periodista de trinchera, pero literalmente: fue corresponsal de guerra en el Líbano, Panamá e Israel, aunque sus comienzos en la profesión (Fotogramas, Garbo) estuvieron más cerca del cine, la cultura o la moda.
Tiene sus raíces en Murcia y le encantan las habas. La literatura llegó tarde a su vida. Sus primeros libros son, según ella misma define, "novelas de humor"; como el divertido ¡Oh, es él! Viaje fantástico hacia Julio Iglesias. Con Amor América: un viaje sentimental por América Latina asegura que aprendió a escribir. Mientras vivimos describe la vida, demonios y temores de una escritora de éxito. Este retrato ambientado en el mundillo literario le sirvió para ganar el premio  Planeta. Cuenta también con los galardones: Víctor de la Serna de periodismo (1986) Francisco Cerecedo (1990), Premio de Literatura Extranjera por Un calor tan cercano (1998) y Premio Nadal por "Esperadme en el cielo" (2009)


Sus columnas la han mostrado siempre insobornable y controvertida: la Torres nunca ha tenido pelos en la lengua. Su adhesión a los trabajadores en el último ERE efectuado por el periódico El País ha provocado que sus lectores no podamos disfrutar de sus escritos semanales, como era habitual desde hace más de tres décadas.

domingo, mayo 19, 2013

Besos que alimentan





Seguro que tenéis en la mente más de un beso. En vuestra cabeza aparecen con todo lujo de detalles el lugar, los olores que lo acompañaban, el ruido que rodeaba aquel momento; la temperatura corporal; quizá el rubor, la sudoración excesiva y la adrenalina --como un rayo-- que atravesaba vuestras venas. Rápido, un pitillo. Rápido, aire fresco. Los besos son una bomba de relojería. De efectos imprevisibles. Besos en los bares, en coches, sobre una moto, en un taxi, en barco, en hoteles, en el umbral de una casa. Besos en la calle,  bajo la luna, besos campestres,  en los ascensores, sobre la arena de la playa, bajo el portalón de alguna iglesia...

Hay muchos primeros besos ¿Por qué quedarse sólo con uno? Todos son importantes porque abren la puerta a una relación con otra persona. Todas nos enriquecen.  Podría contaros las calorías que quemamos al besarnos; los efectos que tienen sobre nuestra autoestima; la liberación de dopamina y deoxitocina  que generan bienestar; que nos engancha incluso al sabor, a la saliva, al roce de esos labios y esa lengua ajenas. Podría hacerlo, pero todo eso sería demasiado intelectual.

Os podría narrar que ya en el 1.000 A.C el poema épico Mahabharata reproduce escenas de personas que unen sus labios en señal de afecto. Que el "que se besen" con el que torturamos a los recién casados, procede de los romanos, que ya utilizaban esta demostración pública para sellar una unión. Os podría recordar el uso del beso mágico al que recurrían Shakespeare (los riesgos de besar a la persona equivocada que nos conducirán indefectiblemente al desastre) y que recuperarían de forma magistral los Hermanos Grimm para que Blancanieves despertase del sueño de la muerte o para que la rana se tornase en  príncipe. Incluso podría realizar un paralelismo entre el beso y la mordedura del vampiro. Porque, sí, es verdad, los besos tienen algo vampírico. Un poco de nuestra alma se escapa por la boca. Con un buen beso podemos meternos en el bolsillo a ese guapísimo al que echamos el ojo (y luego el diente). De nuevo, sería demasiado intelectual.

Es bonito recorrer el mundo del arte en busca de besos que merezcan la pena. Hay muchos. Desde las lesbianas de Toulousse-Lautrec, al que nos muestra Edison en la película de 1896 "The kiss"; De las esculturas inigualables de Camille Claudel y su novio-amante, Rodin, al friki de Hans Baldung; ¿Qué decir de Hércules y Onfale de François Boucher? Un cuadro lascivo, con tocamiento incluido. ¿Qué decir del precioso homenaje que hace Cinema Paradiso a los besos del celuloide? Nada que añadir y, aún así, toda esta singladura es demasiado intelectual.

Hay frases que esclarecedoras acerca del arte de besar: "Un mundo nace cuando dos se besan" (Octavio Paz); "Un beso es como el agua, no se le niega a nadie."(Anthony Padilla). Asimismo, el beso es un termómetro infalible. Un intercambio eficaz de feromonas para saber ipso-facto el grado de compatibilidad sexual con el otro. No falla. Como escribió el periodista alemán Robert Lempcke: "Un beso es una encuesta en la planta alta para saber si la planta baja está libre."

El beso nos sorbe el seso por cientos de motivos que me niego a enumerar.  Me quedo con la frase de mi amigo Antonio Rentero: "Los besos no se piden, se roban" y con la imagen de mi padre dando de comer a una cavernera directamente de su boca. Los buenos besos son así: nos alimentan. Hay algo tierno y primitivo en ellos. Pero sobre todo, los buenos besos nos hacen sentir de puta madre.

martes, mayo 14, 2013

A ciegas



Fue bonito
pasearte a ciegas.
Leer tus labios
con la yema de 
mis dedos. 
Dibujar tu óvalo,
la barbilla a lo
Che Guevara.
Resbalarme por
entre tus párpados
y aspirar tu perfume
                               tan acogedor.
Me hubiese quedado
en tu boca todo
el día.
A pesar de la ceguera,
de la sed, del hambre,
de tu humanidad 
desconocida que
me dijo tanto a oscuras.

De tus ojos,
como ascuas
que me buscaron
desde el principio.

domingo, mayo 12, 2013

Desaprender








¿Os imagináis volver a empezar? Un día despertáis y todo es brand new.  No hay  dolor. Las malas experiencias se han borrado. Frustración puede ser el título de un bolero pero nada que tenga que ver con vosotros. Los deseos insatisfechos son pura ficción.

De nuevo es aquella noche de invierno y el primer beso sobre una Vespa "A ver si vamos aprendiendo" dice el mozalbete. Sabías tan poco de la vida que ni tan siquiera sabías besar ¿Y aprendiste? ¿No aprendemos a besar diferente con cada nuevo amor?¿Por qué no habría de ser así también en el resto de facetas de nuestra existencia? Pues no. Hay enseñanzas marcadas a fuego. Si eras el mayor de los hermanos te conviertes en un responsable insoportable. Incapaz de romper un plato. Si eres el menor siempre cuentas con que alguien te sacará las castañas del fuego, casi siempre con una sonrisa. El aprendizaje de los besos, tan dispar como labios encontremos por el camino, siempre es nuevo ¿Por qué? Misterio. Quizá la interacción tan directa con otra persona te marca una pauta y, a su vez, tú la marcas en el otro. Cosa, tal vez, de los instintos. No ocurre igual con los sentimientos.

Tan importante como asimilar las experiencias es olvidarnos de ellas. Desaprender. Fácil de escribir, tan complicado de conseguir. El resultado es un tedioso macramé de memorias, reproches, caídas, recuerdos infaustos, terrores, miedos que nos paralizan y programaciones odiosas que nos obligan a vivir en una constante noche de los muertos vivientes. Si no desaprendemos, los viejos fantasmas siempre estarán con nosotros ¿No resulta de lo más aburrido? Nuestra vida es igual a la de Drácula, que vaga por la eternidad con su maldición a cuestas, en pos de una víctima con quien compartir nuestros males.  Si no desaprendemos nos volvemos tóxicos. Así de simple.

La infancia es un empedrado de personas que, llenos de buena voluntad, casi nos lanzan al infierno de cabeza. Como cantaba Serrat: "eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca, " ¿Cuántos "NO" siguen presidiendo vuestros días? ¿Culparemos a quiénes sólo quisieron nuestro bienestar, nuestra perfección? Sería culpar nuestra esencia. Sus reproches llegan del pasado más remoto. Información genética de primera mano. El subconsciente colectivo del que hablaba Jung. De nuevo, la especie:un centrifugado eterno en pos de una mejor versión de nosotros mismos, de los que nos antecedieron.

Confieso que he desaprendido algunas cosas. Otras me resultan imposibles. A veces hay demasiado rencor a quienes me hirieron con saña. No hay perdón para ellos en mi conducta pero sí olvido. Ya sabéis que para ser feliz lo mejor es tener mala memoria. Si la tenemos buena, aferrémonos mejor a los momentos brillantes de nuestros días que seguro son muchos. Juguemos a ser Dios y planifiquemos un futuro brillante para nosotros. Desterremos para siempre la planificación mental de nuestros antecesores. Sus buenas intenciones no sólo son inútiles sino que nos entorpecen una visión fresca y limpia de los días.

Si te cuesta desaprender, puedes asimilarse a la generación de los Millenials, esos chavales nacidos entre 1980 y 2000, sobre todo en Estados Unidos. Chicos que llegan al mundo con un perfil social de Facebook y que desarrollan trastornos narcisistas de la conducta pero que, para compensar esa vida fatua de "yo, yo y yo" cuentan con una insobornable fe en el futuro. A ellos no les hables de recesión. Esa palabra no la entienden. Seguros de sí mismos, pragmáticos y adaptables a los cambios, quizá vivan en un continuo proceso de desaprendizaje. Cuando algo no funciona, sencillamente, lo dejan ir. Lo cantaron en su día los Beatles: "Let it be". Pues eso.