Vida, eres la vida
Viento de marzo
idus del sueño.
boleros de sangre,
latidos y cuerpo
Una cadena
invisible.
Tú y yo.
Tuyo.
Tuyo.
Todo esto es tuyo.
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jueves, marzo 27, 2008
viernes, mayo 04, 2007
Víctima y Verdugo

Víctima
que haces daño.
Verdugo
sometido.
Ambos jugamos un
mismo papel.
El que consiente.
El consentido.
Un veneno
encadenado.
Luna mortal de
los sentidos.
Círculo
vicioso,
adictivo.
Que no rompe.
Que se torna
espiral
y cuerpo
de hombre.
Eterno vaivén
de las salivas.
Corsé nefasto
de Sibilas.
La eternidad
deconstruida.
Y un infinito teje
deseos.
Y deseos. Y deseos.
Y un infinito.
http://www.flickr.com/photos/leone_tango/
martes, diciembre 05, 2006
LA PRIMERA

Ella.
Todavía, ella es la reina de tu corazón.
Las demás sólo pasajes,
Imitaciones carnales
de ese amor tan puro que
te reventó las entrañas
hace, Dios sabe, cuánto tiempo.
Quizá su piel no sea ya
el sueño de una noche de verano
pero su recuerdo invalida
todo lo venidero.
Aquel pasado tan
sublime, el que te hizo tan
hermoso, un día ya lejano.
Imagen encontrada en vailima.blogia.com/
martes, noviembre 28, 2006
La prenda del adiós

Hoy la dí por retirada.
Nada queda
del tú,
del yo.
La raída prenda,
hermosa y rara,
descansa mustia en
el armario.
Imposible deshacerme
de ella, la amo
demasiado.
Mudo la piel,
como los sueños
de un gigante.
He de proseguir,
despertar,
desangrarme
sin llanto.
Y aunque guarde
en prenda tan
precioso paño,
no te engaño,
es la tela del
adiós,
de la pena.
No habrá horas,
Ni canciones.
Ni tú.
Ni yo.
Nada queda
del tú,
del yo.
La raída prenda,
hermosa y rara,
descansa mustia en
el armario.
Imposible deshacerme
de ella, la amo
demasiado.
Mudo la piel,
como los sueños
de un gigante.
He de proseguir,
despertar,
desangrarme
sin llanto.
Y aunque guarde
en prenda tan
precioso paño,
no te engaño,
es la tela del
adiós,
de la pena.
No habrá horas,
Ni canciones.
Ni tú.
Ni yo.
Hoy es el día
que tanto has esperado
Ilustración Maurizio Bonfanti
miércoles, noviembre 22, 2006
GITANILLOS DE CADIZ
Gitanillos prietos
lanzan anzuelos
en La Caleta.
Las muchachas sonríen.
Inician el cortejo
interminable,
la danza vetusta
de cuerpos al fuego.
Sigo las huellas del cante
y encuentro
Sol, La Pepa y el encanto
de los gitanillos negros,
lanzan anzuelos
en La Caleta.
Las muchachas sonríen.
Inician el cortejo
interminable,
la danza vetusta
de cuerpos al fuego.
Sigo las huellas del cante
y encuentro
Sol, La Pepa y el encanto
de los gitanillos negros,
que prestan su torso
al paisaje de plata quieta.
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