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jueves, junio 29, 2017

Machirulo,papichulo, marichulo

Machirulo no existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Lo más cercano es cachirulo. Casi como de mentirijillas, estas broncas parlamentarias de patio de cole debieran ser ficción. Pero no. Son una vergüenza.

El caso es que yo pensaba que Machirulo era algo así como marimacho. Pero no. Según el docto lenguaje de la calle es una mezcla entre machista y chulo. Ains. De verdad que me siento hasta un poco out. ¡Mira que pasárseme este nuevo vocablo tan sofisticado!. Marichulo, que es una variante que me he inventado así, de pronto, tampoco existe y me parece más divertida ¿Qué sería? ¿Una mezcla entre marujo y chulo?.
La que me encanta, queridos, es papichulo. Es que es muy hot. Y esto es innegable.
La actualidad nos devuelve a una murciana, llamada Lola, radicalizada hacia el Daesh; a una Tamara Falcó que ha anunciado practicarse un détox espiritual —los retiros, que decían nuestras abuelas—y una pareja de undargarines en apuros. Eso entre otras muchas cosas, claro.
Cuántas veces algo que creemos verdadero, como estos vocablos que pululan desde el lumpen hasta los barrios pijos, no constan en ningún registro oficial. Es más, es muy posible que fenezcan en el triste olvido y quizá sólo sean rescatados por algún postapocalíptico escritor que pierda su tiempo sumergiendo su pluma en esta cavernosa y oscura época.
Lo de mezclar el hot y el detox con lo espiritual y lo carnal es detestable. Lo sé. A mi me mola, qué se le va hacer.
Muchos sentirán repugnancia al leer estos vocablos revolcados con nuestro noble castellano. Esos mismos se llenarán la boca de expresiones igualmente detestables como "poner en valor" o "en base a". Por lo menos, el machirulo tiene un punto de gracia, como que entre los ambientes llamemos al actual presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, PAS.
Pero nada ha sido tan gracioso esta semana como la desternillante imitación que hizo Joaquín Reyes de ese rey del autobronceador, Trump (ya saben, tiriti trump, trump, trump).

Lola, la peligrosa murciana del Daesh podría ser un personaje de ficción. Pero no. Por los floripondios de su chador, se nos asemeja a una versión con más tela de las amas de casa de los Morancos. Nada más lejos de la realidad. Ejercía de captadora y estaba dispuesta a todo. Incluso a sacrificar a sus cuatro hijos. Yo es que no lo entiendo, de verdad. Ustedes dirán: "la gente por amor hace de todo". Pero no. Les digo yo que no. Que eso no es amor. Es estulticia. Mirar para otro lado mientras tu marido se lo lleva calentito. Firmar sin saber  lo que firmas o arrojarte a los brazos del terrorismo por seguir a un hombre no es amor. Porque el amor es real y esto está más cerca de los cuentos para no dormir.

El amor te hace cosquillitas, te pone guapa, te da luz y no te cubre con un burka ni te convierte en monarca choriza.
¿Quién tiene la culpa? Muchos dirían que el mito del amor romántico. Pero no.  Ser mitómano/a presupone cierta absorción de la cultura y aquí yo sólo encuentro gilipollismo.
Ea, que esta semana estoy muy cansada de tanto idiota. Así que, ahí les dejo que se lo piensen. Realidades, ficciones, mitos y palabras raras. Menudo mejunge. Al final lo liamos todo. Tanto, que en 2008 el 23% de los británicos pensaban que Churchill era un personaje de mentiras.
Yo me voy con mi Papichulo —que sí existe para la RAE— a celebrar San Valentín con un poco de retraso.

domingo, febrero 17, 2013

Arquetipos, mafiosos y princesas (Porque nos encanta el cotilleo)




No busquéis ficción en las teleseries. Están en las páginas de los periódicos. Creíamos que nuestro país era serio y resulta que es un capítulo de Mortadelo y Filemón con micros ocultos en los centros de mesa y quién sabe si en la merluza con salsa verde. Ni zapatófono ni Ofelia. Aquí tenemos ex-amantes aterradas que deciden acogerse al sagrado de los medios, como si los medios nos protegiesen de algo. Cierto: no me gustaría estar en su pellejo; pero, ¿a qué viene ahora este acto de contrición? Todo  recuerda a las vetustas estrategias de Hearst, el magnate del amarillismo para distraer la atención de lo que realmente importa, una campaña orquestada por algún guionista maquiavélico que consigue un sueño casi imposible: tus personajes son pura realidad. "El cunnilingus y la psiquiatría nos han llevado a esto", que diría Tony Soprano. Caemos como moscas en la red, enamorados de este rocambolesquismo de culebrón, donde todo es real pero falso. O francamente falso, como escribió Truman Capote. Porque, señoras y señores: nos encanta el cotilleo.

Confesad: ¿Quién no se ha preguntado que hacía esa rubia tan fina con Bárcenas? Ella parece un anuncio de Tous: elegante, discreta y estilizada. Luce melena Pantene y tiene pinta de ser perfecta por todos sus costados, "because I'm worth it"(susurra escondida bajo su flequillo).

A Bárcenas le pones un chándal y es el típico chulo poligonero con reloj de oro, medallones, camiseta imperio y puro sempiterno. Su asombroso parecido con Fat Tony (el mafioso de "Los Simpson") ha ocasionado más de un comentario. Sus patillas, al estilo Pauli Gualtieri ("Los Soprano") le confieren ese aire intimidatorio de ojo morado, color 500 euros. Yo me he contestado a esa pregunta: lo que hacía esa rubia con Bárcenas era vivir de puta madre. Tanto es así que a ella ni le iban ni le venían sus negocios. Yo creo a Rosalía Iglesias: ¿Para qué se iba a preocupar ella de esas fruslerías? Estar guapa y radiante lleva mucho esfuerzo, sacrificio y tiempo.

El caso de María Victoria es diferente. Las amantes siempre llevan el peso de la culpa aunque no quieran. Por cultura, por genética, estamos condenada a ser María de la O "que desgrasiaita tú ereh teniéndolo tó". Es un círculo vicioso y adictivo. Tú mientes, me lo cuentas, te desahogas. Yo miento. Nos engañamos, pero al final me libero y lo suelto todo delante de una cámara. Dentro de nada, la tendremos en "Sálvame". Consuelo Hormigos ya se ha ido a "Mira quién salta". La cadena de culpabilidades al final desemboca en nosotros, público inepto que engulle lo que le echen. ¿Por qué? Porque nos encanta el cotilleo. Y como la cotidianidad es muy aburrida, a ese caldo de despropósitos siempre se suma la ficción, que mezclada con la realidad hace un buen cocido. Las cosas como son.

Cuando pase el tiempo, Bárcenas no será ese tipo que llevaba una presunta contabilidad B del PP. No. Será el arquetipo mafioso, chulesco que nos cautivará por su caradura inenarrable. Dentro de una década, Undargarin vivirá en otro país. Quizá siga con Cristina; pero en nuestro fuero interno será el arquetipo del truhán que desfloró a la princesa (con su boca de fresa) y la hizo morder el polvo. Noveleros; que sois unos noveleros.
Y al final, todos se irán de rositas. Harán suya otra famosa frase de Tony Soprano: "No pagaré. Sé demasiado sobre extorsión". Pero la culpa es nuestra: porque nos encanta el cotilleo.

miércoles, diciembre 28, 2011

2012, guerra de guerrillas


Si planea llegar a la luna quizá se quede en la estratosfera, pero ya habrá despegado del suelo


Queridos lectores, les noto compungidos, les noto faltos de imaginación. Apollardaos, que diría un antiguo colega ¿Qué es eso de no pedir nada para el 2012? ¿Qué es eso de “Virgencica que me quede como estoy”? Me niego a seguir por ese discurso derrotista y pre-apocalíptico de los últimos meses ¿Pues no dice el dueño de Mercadona que lo bueno del 2011 es que va a ser mejor que el 2012? ¿Pero esto que es? ¿Cómo puede afirmar algo semejante un tipo que ha ganado lo que no está en los escritos en los últimos tiempos? Que me perdonen sus familiares, pero es para ponerle un celo en la boca por cenizo. Lo mandaba al rincón de pensar de cabeza.


Cierto, 2011 ha sido malo. Los lectores-twitteros lo han definido con palabras como inestabilidad, fragilidad, pérdida pero, amigos, aquí todos hemos aprendido valiosas lecciones –a ver quién es el guapo que sabía algo de la prima de riesgo, de agencias de calificación o de mercados antes del verano—; hemos evolucionado, incluso, algunos hemos resucitado. ¿Cómo es posible? Según el señor Roig, el dueño de Mercadona, tendríamos que estar hundidos en la más profunda de las depresiones, lo cual sería terrible para él porque dejaríamos de ir a comprar en masa. Pero no, estos días el personal abarrota las calles, la gente se junta, brinda y sonríe a pesar del caos. Hay belleza en este desconcierto, hay dignidad, orgullo y valentía entre los escombros del viejo orden social.


“Lorca”, “terremoto”, “indignados”, el “15 m”, “Marta del Castillo”, “Undargarin”, “elecciones anticipadas”, “recortes” o “paro” serían los tags, las etiquetas de actualidad de este año que termina, pero también: “solidaridad”, “esperanza”, “resistencia”, “ambición”, “esfuerzo”, “trabajo”, “inconformismo” y “tesón”. Hoy, los pequeños empresarios, las familias, los autónomos libran su particular guerra de guerrillas y permanecen invictos, como en la batalla de las Termópilas.


Hemos vuelto al origen y nos hemos planteado cuáles eran de verdad nuestros sueños, qué es prioritario en la vida. Antonio Gala escribió que “la felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante”. No poner todos los huevos en la misma cesta es un truco, el truco que aprendimos sobre la marcha para no perder la sonrisa en este 2011 que vivimos peligrosamente. En Cabaret nos cantaban aquello de “Money, makes the world go around”; el dinero da la seguridad pero, estimados míos, estamos hablando de una película del siglo pasado (1971), ambientada en el Berlín prebélico de 1931. En “Money” hay hambre, personas sin zapatos y casas sin carbón. En el siglo XX el dinero podía comprarlo todo. En el XXI, de ninguna manera.
Todos deberíamos ser ambiciosos en este 2012. Si planea llegar a la luna quizá se quede en la estratosfera, pero ya habrá despegado del suelo. Recurramos a Epícteto cuando sintamos que la tierra desaparece bajo nuestros pies: “Lo que turba al hombre no son los sucesos que le acontecen, sino lo que piensa de ellos”.





La foto es de Germán Sáez

jueves, diciembre 15, 2011

Undargarin, el bello


¡Qué buena pareja! Cristina e Iñaki siempre me han parecido los más “reales” de la Casa Real. Don Juan Carlos ha volado siempre por libre. Sofía, sobria y elegante, no se sale ni un punto del personaje, sólido como una roca, que ha edificado con el paso de los años, tan alejada de su marido -dicho sea de paso-. A Elena y su ex nadie se los creyó nunca. Letizia y el Príncipe son dos cubitos de hielo muy bien vestidos en todas sus apariciones. Tan formales, tan correctos. Ella tan flaca, por Dios. Las demostraciones de afecto en público, definitivamente, son cosa de pasado.
Si finalmente resulta imputado, Undargarin será una gran decepción, sobre todo para nosotras, coetáneas de Cristina, que vivimos casi en carne propia esta historia de amor tan sana, tan natural que hace más inconcebible lo que está sucediendo. Iñaki encarnaba a ese príncipe azul: tan cachas, con esos ojos tan cristalinos,  de tan buena familia ¡Si hasta un antepasado suyo es el patrón de Vizcaya! Corría el año 1996 y la Infanta, deportista y animadora entusiasta, conoció a Iñaki en las Olimpiadas de Atlanta. Hoy tienen cuatro hijos: Juan, Pablo, Miguel e Irene.

Las duras palabras del jefe de la Casa Real, Rafael Spottorno, hacia el yerno de su majestad lo acusan sin contemplaciones: apartado del linaje Borbón “por comportamiento poco ejemplar”. Toma castaña pilonga. Qué importa  si es culpable o no. Ya está condenado con semejante frase. El poder de las palabras, no hay agrimensor capaz de calibrar sus efectos. En cualquier caso, hace tiempo que esta pareja vive en el ostracismo, en Washington, con su gelidez de capitolios y coches oficiales.

 La actitud del Rey me parece, y que me perdonen los monárquicos, poco regia. Las palabras de Spottorno se cargan de un plumazo la presunción de inocencia de este hombre que, quizá movido por la presión –que nadie diga a sus hijos que papi pegó el braguetazo del siglo— se ha metido en aguas pantanosas. A la Casa Real le ha faltado añadir: si demuestras tu inocencia, Iñaki querido, volverás al hogar. Si no, ahí te pudras. Pero por si las moscas, espantemos el fantasma de la desgracia y la miseria.

Cierto, las acusaciones contra el ex jugador de balonmano son muy severas y sangrantes en los tiempos que vivimos. Más de cinco millones de euros se desviaron de fondos públicos a Noos, la empresa que presidía Undargarin, para sufragar supuestos eventos deportivos, estudios que no se realizaron y otras actividades poco  justificables; dinero, en concreto, de las comunidades Balear y Valenciana, cuyos anteriores responsables autónomicos sí están imputados.

Yo no paro de pensar en Cristina, esa buena chica — con su familia, con su trabajo, con su vida tan bien resuelta como la tenía—  en la sombra de la 
ignominia que se cierne sobre ella, y las dudas, tantas dudas que no podrá aclarar en las noches de insomnio, y en ese Iñaki, quien le dijo hace años a su recién estrenado suegro que no se preocupase, que a la Infanta no le iba a faltar de nada.
Imagen del archivo de la Cadena SER