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viernes, febrero 04, 2011

Past/Present



El suelo de Los Ángeles

rebosa

de huesos gloriosos,

polvos gloriosos,

quizá enamorados.

L.A. empantanado

de soledad y

abrumador desconcierto.

Es un cementerio gigante,

un camping de

fantasmas que

se recuestan

en las

gráciles palmeras,

entre Olive y La Brea.

En la cutrez

de las esquinas de Vine,

antaño tan creativas

y gloriosas.

A la sombra de

Capitol Records,

mendigos.

A la sombra del

Beverly Hills Hotel,

profesores de tenis

que esperan el bus

para bajar al centro.

Vemos que L.A

es un cementerio gigante

en la huella fósil

de las estrellas

fugaces.

Manos y cemento.

Memento mori,

semen que

se llevó el viento.


El Chinese Theatre,

exhibe asfalto

de señales, huellas y flores,

como lápidas y cenotafios

de lo insabile.


Ni Rita, ni Tyron,

ni tan siquiera

Clooney serán ya lo que

eran.

En L.A hay niñas que mueren

en La bañera

al mezclar

barbitúricos y pena.

El suelo de L.A.

rebosa de

asfalto tembloroso.

Luces brillantes

y oscuridad

de diamantes.

Baches, calles

ocres descampados

turistas,

perdidos

curiosos y colgados.

El suelo de L.A

apenas si recuerda

su épica y su leyenda.

No pregunten a un

empleado del Chateau

Marmont por

Greta Garbo.

Ni en qué habitación

Billy Wilder

habitó cuatro años

en un cuarto de baño.

Indigente y superviviente

gracias a la sopa

en lata.

y latas de sueños.

Y genio, y talento.

El suelo de Los

Ángeles parece

Un suelo muerto.


domingo, noviembre 14, 2010

Gómez Rufo en Alfaqueque



"En ocasiones la maldición es hija del odio y la maledicencia casi siempre dela envidia. La mala gente critica al rico porque tiene lo que los demás no tienen, al honesto porque es lo que los demás no son y al sabio porque sabe que los demás desearían saber, sin reparar en que el trabajo, la virtud y el estudio, en definitiva el esfuerzo, es la forja en donde crecen los resultados, una forja abnegada y constante que se alimenta de perseverancia, empeño y sudor. Pero la mala gente termina siempre construyendo verdad de la mentira a fuerza de repetirla, y cuando se extiende el rumor no hay diablillos capaces de borrar las infamias de las puntas de las lenguas"

Antonio Gómez Rufo
Las lágrimas de Henan
Contenido en la primera compilación de novelas del autor, editada por Alfaqueque y titulada "El manantial de los silencios".

Novelas como hace tiempo que no leía. Personajes bien construidos. Un narrador omnisciente que nos descubre mundos diferentes. Cada novela es diferente del anterior y cada página invita al lector a seguir. No hay lugar para el tedio. Historias de amor, de muerte, de soledad. Con un principio y con buenos finales y, sobre todo, eso tan difícil: bien contadas.

lunes, septiembre 27, 2010

Heaven/Hell


Barbara Lamarr

El cielo
de L.A.
es puro azul sin
nubes.
Cuando
el sol se escapa,
el smog
inunda la vida de
incertidumbre.

Preguntas de
donde vienes y,
sobre todo,
si algún sitio vas.

Tan sola, sin
arco iris ni
zapatos rojos.

Sonrisas por doquier.
No hay muecas
retorcidas.
It’s my pleasure,
Have a nice day.
Las chicas son
delgadas
con gafas rayban
y brillante pelo rubio.
El melocotón que
recubre su osamenta
despista la realidad de su
día día.
Parecen niñas ricas de Bel Air
mas son aspirantes
a un pedazo de cielo que
antes pasan por el infierno.
Lo vemos en sus ropas:
estilosas y de saldo.
En las ojeras del trabajo nocturno.
En pasear por un HM
y comprar la prenda que vende
Armani cuatro tiendas más abajo.

No es lo mismo,
pero se parece.


Las Pickford, las Frances.
Las que posaron sus muslos
turgentes en las letras de
Las colinas.
Los que dejaron
el cadáver más bello:
Barbara Lamarr
Valentino,
Marilyn.

Se han quedado
por siempre en el aire
de L.A.


Los días de niebla
se les oye llorar.

El cielo y el infierno
se confunden bajo
la contaminación urbana
del destartalado universo de
L.A.
Palacetes de la Loire
suntuosos condominios
con aire hispano y los
antros cutres de girls
y liquors.


Lencería gay,
provista de cualquier
encanto.
Ante semejantes
escaparates, ser
homo en la Babilonia
del celuloide es feo
y descarnado
El mismo Valentino
se lo cuestionaba
en su lecho de muerte

desasosegado:
"¿Pero de verdad
Se me nota tanto?"