Mostrando entradas con la etiqueta apuntes de otros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta apuntes de otros. Mostrar todas las entradas
martes, marzo 13, 2012
Caribe, con c de Calor
Jennifer Lopez - I'm Into You por UniversalMusicEspana
El Caribe está lleno de calor. Quizá por eso eso la c y la r forman parte de la palabra Caribe. El Caribe es humedad, es sexo, es exhuberancia. El canto del coquí, el café más aromático que probarás jamás, los chicos más solícitos y caballerosos del mundo, el verde más verde, el azul más azul. Todo es intenso en el Caribe quizá por eso me guste tanto; quizá por eso vivo enganchada a seis meses que pasé en el paraíso y no podré olvidar mientras viva. Los olores del Caribe, sus sabores, sus contradicciones, sus barrios marginales, sus plazas de abastos de frutos exóticos, sus familias tan parecidas a las nuestras; la importancia de la madre, sacro santa, adorada; el pálpito de la vida; los dependientes con la pistola metida en la cinturilla del pantalón, la salsa sonando por todas partes, a todas horas. Si el mundo fuese el cuerpo humano, el corazón estaría en el Caribe. Toda esa fuerza bombea la sangre de los días y las horas. El riego a veces expulsa a los caribeños fuera de su entorno y germinan calor dondequiera que van. New York, Miami, París…Extremos y valientes, su piel resucita los muertos. Su piel, la piel del Caribe es flexible, eterna e indescriptible. Me doy cuenta que el torrente de las palabras es insuficiente. Respirar el Caribe es padecer una inevitable invasión de los sentidos. Dale candela, Caribe, que este mundo frío y cruel te necesita.
miércoles, octubre 05, 2011
En vano
El niño Gonzalo me pide el atrapamoscas. Quiere acabar con tres insidiosas polillas. Lo intenta, pero no lo consigue y exclama: ¡Ha sido en vano! Me sorprende siempre su vocabulario. Es un chamán que enciende resortes en mi mente con sus palabras. En vano. EL hipertexto está en nuestra cabeza y salto por asociación de ideas gracias a la palabra "en vano". Hay cientos de cosas de estos dos años atrás que han resultado en vano. Cientos de proyectos sin coronar....alguno sí, alguno valió la pena y en el camino encontramos ideas, amigos, palabras, nombres insospechados. Cuando tanta gente me cuenta ahora que no sabe qué va a ser de sus vidas, les respondo que eso me pasó a mi hace dos años. Sin asomo de acritud diré que nadie hizo nada por mi, salvo buenas palabras y a veces ni eso (miento, un amigo envió un currículums, otro me decía, mira ver si por aquí, por allí) pero mucha de esa gente que ahora me llora no sintió un atisbo de solidaridad y me acuerdo de Bertold Brecht (ahí está otra vez, el puñetero hipertexto en mi cabeza). Y sin acritud añado que estos años de búsquedas infructuosas no han sido en vano porque he aprendido antes que muchos a vivir en la crisis real. Hace tiempo que dejé de buscar soluciones fáciles a un momento malo que pasará. Esto no va a pasar. Esto es así y lo será por mucho tiempo. Ya hice el trabajo de adaptación. Ya lo tengo claro y cuando muchos se ven abocados a un abismo yo salgo de él.
¿De verdad piensan ustedes que hay algo que suceda en vano? Nada lo es. El niño Gonzalo aprendió que el matamoscas no siempre funciona con las polillas, aunque sean lentas y torpes. Yo aprendí a sobrevivir sin miedo, sin acritud y sin lamentarme por cuatro buitres aprovechados. No. La vida no es en vano.
Cuando veo al niño Gonzalo atravesar el aula de danza luchando por la perfección de sí mismo en el espejo, pienso que nada es en vano. El niño Gonzalo que no quería bailar y ahora busca obsesivamente la belleza aunque, en realidad, ya nació presa de sus garras. Y no es en vano que ame el jazz y la bossa nova y a Bach y los dibus, y la nintendo y la Wii.
Cuando una amiga te escribe "nada podrá contigo" y otra te recuerda anécdotas de la infancia olvidada, y otra te manda un beso, y otra dice aquello de "hoy me he acordado de ti porque llevabas razón", sientes que las horas no son vanas ni vacías. Nada es en vano si hay una piel a la que abrazar, oler, tocar y morder. Ni tan siquiera el dolor y la pérdida son vanas, se transforman en otra cosa. Como dice mi querida Pura Salceda, para los que escribimos la vida es como un cerdo, de todo sacamos provecho. Nos pasamos los días saltando de la ficción a la realidad y viceversa. Vila-Matas asegura que no desea dejar su escritura en ese agujero tenebroso que llamamos vida y se pregunta de qué hablamos realmente cuando hablamos de la vida. Al final de su relato ("Porque ella no lo pidió") escribe: "Y me marché. En la calle me encontré con la famosa vida y con un tráfico que parecía interminable. Crucé y fui más allá, más allá del boulevard".
Y eso es lo que nos espera: un continuo ir más allá. Verán, veréis como no será en vano.
jueves, mayo 26, 2011
Mujeres con mil caras
Un micro post dedicado a todas mis amigas. Maravillosas todas: madres, empresarias, luchadoras, listas como el hambre, talentosas, artistas, alocadas, valientes. La chicas somos así: somos una mujer y todas las mujeres y las mujeres que nos antecedieron. Sexis y marujas; intelectuales y sentimentales; racionales y pasionales.
¡¡Esto va por nosotras!! Porque lo valemos
Una versión especial de Chaka Khan muy bien acompañada
jueves, agosto 05, 2010
martes, marzo 31, 2009
Carmen Posadas, HOY en la Biblioteca Regional

“Me gusta comparar la mente femenina y la mente masculina con armarios donde se guardarían los sentimientos, las emociones e impresiones. La mente del hombre sería un aramario con muchos cajones (...) El hombre es un ser muy pulcro y muy ordenado. No suele dejar varios cajones abiertos a la vez. Y de todas formas, nunca mezcla los trapos limpios o sucios delos distintos cajones. En cambio, la mente de la mujer sería más bien un gran armario en forma de corazón donde todo se mezcla y todo se confunde. Nada de compartimentos ni estanterías. Sensaciones y pensamientos colgando de perchas en un atractivo desorden”.
Carmen Posadas
"Un veneno llamado amor"
Lugar: Biblioteca Regional de Murcia
Día 2 de abril
Hora: 20,00 horas
martes, noviembre 11, 2008
MUJER MADURA POSMODERNA

No he podido resistir colgar este artículo de Jesús de la Gándara publicado hoy en EL MUNDO.ES.
La foto es de "El buzón de mi casa" (un beso para todas las mujeres, para ti también amiga del buzón...no se me estreséis)
LA MUJER MADURA POSMODERNA Y SU ESTRESANTE VIDA
En salud mental hay dos premisas que todo el mundo acepta y repite acríticamente:
El estilo de vida actual es estresante, peligroso para la salud mental.
Las mujeres son más vulnerables y por eso padecen el doble de depresiones y ansiedades que los hombres.Pero, ¿son ciertas? Reflexionemos un poco.
Como ya dije en otra entrada, sociólogos y filósofos aseguran que vivimos en la postmodernidad, una "nueva era" superadora de la modernidad, en la que todo ha sido revisado, criticado, renovado, cambiado o desechado. La vida es dinámica y veloz, apresurada y emocionante, ecléctica y plural, innovadora y desencantada, controvertida y contradictoria, formalista e informativa. Todo está sometido al imperio de normas cambiantes y efímeras, dirigidas por el mercado de la imagen, el lujo, el placer y la moda. Impera la publicidad que anticipa la oferta a la demanda, y multiplica las opciones y posibilidades en un mundo sin límites, en el que todo está en la tele, se vende en el hipermercado o se consigue a clic de ratón.
Y la mujer no es ajena a esos movimientos, más bien es su mayor protagonista. Para ella ha llegado la era de las libertades fácticas, el triunfo del "género femenino", pero también la tiranía de la imagen y la moda, la obligación de compaginar eficacia, profesionalidad, maternidad y belleza. La mujer es el sujeto y objeto principal de esta nueva sociología postmoderna en la que el goce, el hedonismo, la individualidad y el hiperconsumo, amenazan la salud mental.
Los "efectos secundarios" derivados de ese vértigo, de ese "miedo a la libertad" que incrementa la responsabilidad, son la inseguridad, la ansiedad y el estrés que amenazan al equilibrio psíquico. Por eso, la mujer postmoderna de edad mediana (30-50 años) parece que sufre tanto. En una encuesta realizada por Terra hace unos años a mujeres jóvenes españolas, se evidenció que sólo el 2% se sentían bellas, el 98% no estaba conforme con su físico y el 67% quería perder peso, aunque sólo el 19% padeciera sobrepeso.
Muchas de esas mujeres afectadas por la "fealdad imaginaria" corren el riesgo de acabar padeciendo trastornos de la autoimagen, anorexias, bulimias o el peligroso "Trastorno Dismórfico Corporal". Otras, sin llegar a tanto, acabarán padeciendo malestar, ansiedad y depresión, al no lograr componer el intrincado rompecabezas de sus hiper-atareadas e insatisfactorias existencias.
Pero, ¿qué sucede con las mujeres mayores? Según otra encuesta de la Universidad Complutense de Madrid para la firma Lancaster, las españolas mayores de 50 años se sienten bastante atractivas (70%), satisfechas con sus logros profesionales y económicos (80%), controlan la comida para cuidarse (90%), hacen dieta (33%), practican ejercicio físico regular (80%) y usan a diario productos de belleza (85%). Es decir, cuidan de su imagen, tratan de mejorar su autoestima y mantener un papel social equilibrado y activo.
Son las "mujeres maduras postmodernas", que parece que se sienten mejor que las más jóvenes, pero que comparten con ellas la preocupación por la imagen y la auto y hetero-exigencia. El precio que pagan también es el estrés, la insatisfacción, la fatiga, la depresión, la ansiedad o las adicciones compensatorias, como la compra compulsiva o la ortorexia. Quizá por eso consumen más ansiolíticos y antidepresivos que cualquier otro grupo de edad o sexo.
En definitiva, nos encontramos ante la nueva mujer postmoderna que representa mejor que nunca el éxito evolutivo de la especie humana, pues son más activas, más inteligentes, más cultas, más sanas, más longevas... Pero, aparentemente al menos, son más infelices, ansiosas y depresivas.
¿Qué podemos hacer? Para empezar, parafraseando a Kennedy, yo les recomendaría que se preguntasen qué pueden hacer ellas por sí mismas, antes de preguntar a los espejos de la postmodernidad qué puede hacer por ellas, no sea que les responda lo que no quieren ver ni oír. Y a los demás, más comprensión y compromiso con el papel de la mujer en la sociedad hipermoderna.
El estilo de vida actual es estresante, peligroso para la salud mental.
Las mujeres son más vulnerables y por eso padecen el doble de depresiones y ansiedades que los hombres.Pero, ¿son ciertas? Reflexionemos un poco.
Como ya dije en otra entrada, sociólogos y filósofos aseguran que vivimos en la postmodernidad, una "nueva era" superadora de la modernidad, en la que todo ha sido revisado, criticado, renovado, cambiado o desechado. La vida es dinámica y veloz, apresurada y emocionante, ecléctica y plural, innovadora y desencantada, controvertida y contradictoria, formalista e informativa. Todo está sometido al imperio de normas cambiantes y efímeras, dirigidas por el mercado de la imagen, el lujo, el placer y la moda. Impera la publicidad que anticipa la oferta a la demanda, y multiplica las opciones y posibilidades en un mundo sin límites, en el que todo está en la tele, se vende en el hipermercado o se consigue a clic de ratón.
Y la mujer no es ajena a esos movimientos, más bien es su mayor protagonista. Para ella ha llegado la era de las libertades fácticas, el triunfo del "género femenino", pero también la tiranía de la imagen y la moda, la obligación de compaginar eficacia, profesionalidad, maternidad y belleza. La mujer es el sujeto y objeto principal de esta nueva sociología postmoderna en la que el goce, el hedonismo, la individualidad y el hiperconsumo, amenazan la salud mental.
Los "efectos secundarios" derivados de ese vértigo, de ese "miedo a la libertad" que incrementa la responsabilidad, son la inseguridad, la ansiedad y el estrés que amenazan al equilibrio psíquico. Por eso, la mujer postmoderna de edad mediana (30-50 años) parece que sufre tanto. En una encuesta realizada por Terra hace unos años a mujeres jóvenes españolas, se evidenció que sólo el 2% se sentían bellas, el 98% no estaba conforme con su físico y el 67% quería perder peso, aunque sólo el 19% padeciera sobrepeso.
Muchas de esas mujeres afectadas por la "fealdad imaginaria" corren el riesgo de acabar padeciendo trastornos de la autoimagen, anorexias, bulimias o el peligroso "Trastorno Dismórfico Corporal". Otras, sin llegar a tanto, acabarán padeciendo malestar, ansiedad y depresión, al no lograr componer el intrincado rompecabezas de sus hiper-atareadas e insatisfactorias existencias.
Pero, ¿qué sucede con las mujeres mayores? Según otra encuesta de la Universidad Complutense de Madrid para la firma Lancaster, las españolas mayores de 50 años se sienten bastante atractivas (70%), satisfechas con sus logros profesionales y económicos (80%), controlan la comida para cuidarse (90%), hacen dieta (33%), practican ejercicio físico regular (80%) y usan a diario productos de belleza (85%). Es decir, cuidan de su imagen, tratan de mejorar su autoestima y mantener un papel social equilibrado y activo.
Son las "mujeres maduras postmodernas", que parece que se sienten mejor que las más jóvenes, pero que comparten con ellas la preocupación por la imagen y la auto y hetero-exigencia. El precio que pagan también es el estrés, la insatisfacción, la fatiga, la depresión, la ansiedad o las adicciones compensatorias, como la compra compulsiva o la ortorexia. Quizá por eso consumen más ansiolíticos y antidepresivos que cualquier otro grupo de edad o sexo.
En definitiva, nos encontramos ante la nueva mujer postmoderna que representa mejor que nunca el éxito evolutivo de la especie humana, pues son más activas, más inteligentes, más cultas, más sanas, más longevas... Pero, aparentemente al menos, son más infelices, ansiosas y depresivas.
¿Qué podemos hacer? Para empezar, parafraseando a Kennedy, yo les recomendaría que se preguntasen qué pueden hacer ellas por sí mismas, antes de preguntar a los espejos de la postmodernidad qué puede hacer por ellas, no sea que les responda lo que no quieren ver ni oír. Y a los demás, más comprensión y compromiso con el papel de la mujer en la sociedad hipermoderna.
jueves, julio 03, 2008
Descubrirse

Uno cree saber quien es por lo que le dicen, por lo que siente, por lo que piensa. La emoción es tan peregrina que no me dejaría llevar por ella. Pero, en ocasiones. Uno se ve a sí mismo, pensando, sintiendo y diciendo cosas que nunca se planteó hasta ese momento.
¿Te ha pasado?
Cuéntamelo.
Imagen
The mermaid
de Manolis Tsantakis
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







