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martes, marzo 13, 2012

Caribe, con c de Calor


Jennifer Lopez - I'm Into You por UniversalMusicEspana


El Caribe está lleno de calor. Quizá por eso eso la c y la r forman parte de la palabra Caribe. El Caribe es humedad, es sexo, es exhuberancia. El canto del coquí, el café más aromático que probarás jamás, los chicos más solícitos y caballerosos del mundo, el verde más verde, el azul más azul. Todo es intenso en el Caribe quizá por eso me guste tanto; quizá por eso vivo enganchada a seis meses que pasé en el paraíso y no podré olvidar mientras viva. Los olores del Caribe, sus sabores, sus contradicciones, sus barrios marginales, sus plazas de abastos de frutos exóticos, sus familias tan parecidas a las nuestras; la importancia de la madre, sacro santa, adorada; el pálpito de la vida; los dependientes con la pistola metida en la cinturilla del pantalón, la salsa sonando por todas partes, a todas horas. Si el mundo fuese el cuerpo humano, el corazón estaría en el Caribe. Toda esa fuerza bombea la sangre de los días y las horas. El riego a veces expulsa a los caribeños fuera de su entorno y germinan calor dondequiera que van. New York, Miami, París…Extremos y valientes, su piel resucita los muertos. Su piel, la piel del Caribe es flexible, eterna e indescriptible. Me doy cuenta que el torrente de las palabras es insuficiente. Respirar el Caribe es padecer una inevitable invasión de los sentidos. Dale candela, Caribe, que este mundo frío y cruel te necesita.

domingo, enero 08, 2012

El príncipe de las mareas (La peli de mi vida)




Barbra Streisand es uno de esos modelos de mujer que me ha marcado profundamente. La primera vez que vi “Tal cómo éramos” acababa de romper con mi primer novio. Un mes duramos. Fue también la primera vez que lloré viendo una película. Podía llorar porque estaba sola en casa. Tenía quince años. La Streisand me subyugó para siempre desde aquel momento. Cuando en 1991 estrenó su tercera película como directora “El príncipe de las mareas”, yo estudiaba en Madrid y disfruté en versión original del que es sin duda su film más maduro. Antes dirigió y protagonizó “Yentl” y “Loca”, pero aquí narra con maestría, limpieza, contención y emoción una historia que acaparó en su día 7 nominaciones a los Oscar, sin conseguir ninguno, y un Globo de oro que fue a parar a Nick Nolte.
Hay muchas películas protagonizadas por Barbra Streisand; cuatro que haya dirigido explícitamente pero sólo aquí la chica de Brooklyn cogió  por las solapas muchos de sus fantasmas y los enfrentó con valentía.
En “El príncipe de las mareas” se habla de las siempre conflictivas relaciones familiares. Hay patrones de conducta que reconocemos a diario en las noticias. Un padre violento, una madre ambiciosa. Unos niños atrapados en el matrimonio que se odia. Unos presos que escapan de una cárcel y cometen actos terribles; el suicidio, la rebeldía, la vida que se nos escapa en un mar de insatisfacciones imposible de abarcar y contener.
Streisand nos acerca a la infancia no feliz de la que tantas veces se olvida Hollywood. En “El príncipe de las mareas” hay abusos a menores, hay adulterio, hay cuernos, hay amor, hay recuerdo, hay sexo maduro sin complejos y, sobre todo, hay perdón.
El padre de familia, el entrenador Wingo, se enamora de la psicoanalista de la hermana. El hijo de la psicoanalista deja de ser un pijo creído, gracias al entrenador Wingo. La independiente mujer de Manhattan, esa que podría pertenecer al “one per cent", como dice Tom en determinado momento del film, rompe su coraza y se entrega a una pasión casi adolescente que la hace revivir. Lo increíble de esta cinta es que podría ser un culebrón malo de televisión y no lo es. Lo increíble de “El príncipe de las mareas” es que nos creemos la frialdad de Lila Wingo (la impecable interpretación de Kate Nelligan nos hace odiarla y compadecerla); nos creemos la frustración de Sally, la esposa de Nick, aparcada en un stand by que no entiende; Y, sobre todo, entendemos a ese hombre que aprende a llorar en los brazos de la doctora Lowenstein, pasados los 40 años.
En la corta pero perfecta filmografía de Streisand encontramos algunos temas recurrentes: la ausencia del padre (Yentl) o la omnipresencia del mismo de forma negativa mediante la violencia o los abusos (“El príncipe…; “Loca”) una madre que es más bien madrastra. Su ambición, su propia belleza está por encima de sus hijos.
Esta madre, mucho más suavizada, aparece en la muy recomendable “El amor tiene dos caras”. Y hay otro elemento que nunca falta en las películas “Streisand” la celebración del amor carnal sin complejos. La exaltación del sexo como culminación de un sentimiento desbordante que se muestra con ciertas dosis de realismo y comentarios picantes como el que le hace la doctora Lowenstein a su entrenador: "Tengo miedo porque sé que tu esposa te pedirá que vuelvas”
-¿Cómo puedes estar tan segura?
-Por que he catado la mercancía, concluye ella dándole un bocado en el pezón.

Una película con cierto sabor clásico por esos flash back continuos, por la brillantez de sus secundarios y por el gancho de sus dos protagonistas, hermosos en su madurez, bellos en su desastrosa vida emocional; grandes muy grandes, Streisand y Nolte. Todos quisieran una doctora Lowenstein en sus vidas. Todas quisiéramos a un tipo duro que se deshace en lágrimas en nuestros brazos. Nunca la Streisand ha estado más guapa, nunca Nick Nolte nos ha resultado tan tierno y fascinante. Es triste que Tom vuelva con Sally, su mujer, y con sus hijas pero ese es el auténtico Happy End al estilo clásico. Es el broche perfecto para una película que podría ser un pastelón insoportable pero que se convierte en una lección maestra de cine, vida y amor.
"The prince of tides"
(Barbra Streisand, 1991)

viernes, noviembre 25, 2011

Casi


Me paso la vida en los casi. Rozando el cielo con la punta de los dedos...pero el cielo está ahí, a dos palmos de mis manos. En ocasiones, me encaramo a un trozo de nube y vislumbro el Caribe. Cruzo el atlántico en sueños, gracias a los mails de algunos amigos. Quisiera estar ahí con ellos. Chicago, L.A. NY. Cualquier sitio es bueno para escapar de esta realidad tan tozuda y terrible que vivimos. Gonzalo me acompaña en la fuga muchas veces. Es experto en inventarse universos. La música, el baile y, sobre todo,las risas, la lealtad de los amigos, de la gente que te quiere bien y que tú quieres, te mantienen en pie. Se niegan a verte caer. Tantas veces he estado a punto de....Pero no llega. No llego. Almost. Ese es mi estado. Un standby insoportable.
 Albert Plá le dijo a Julia Otero el otro día que a él le gusta hacer canciones y ya está, sin metas. Es una buena manera de plantearse la vida. Yo disfruto comunicando. Una barbaridad. Pero me queman las horas. Todo está a flor de piel y todo es rápido, intenso, veloz. Pero, a la vez, me tortura una idea: la de malgastar el precioso tiempo que vivimos. Cuando hecho la vista atrás y hago resumen de este 2011 (ya va tocando) contemplo muchas escenas: reuniones, llamadas, más reuniones, más llamadas; cientos y cientos de correos electrónicos; unos cuantos tweets (hasta el momento 5.782), entradas al blog, a facebook. Incontables horas frente al ordenador. Algunos resultados, sí ¿Pero merece la pena tanta lucha?. Me aterra perder el tiempo. Quizá no debiera malgastar una línea y saltar, volar, jugar, olvidarme del mundo, porque en ocasiones creo que el mundo se ha olvidado de mi.
Cierto, el que más y el que menos tiene esta sensación. Son 20 años de sensación. Ya está bien. Hace una década le confesé a un amigo mi idea de abandonarlo todo, dedicarme a otra cosa. Él, muy tierno, me escribió que me libraba de estar fuera de su alcance porque me iba a dar la colleja más grande de la historia. Ahora ya es tarde. No sé hacer otra cosa que esto. Observar la realidad. Comunicar la realidad y refugiarme siempre que puedo en ese cosmos del cine, la música, la literatura...las artes.
A lo mejor me pasa como a Albert Plá...no quiero terminar esta canción porque me encanta hacer canciones, porque me encanta escribir artículos, porque me encanta vivir en el casi.

viernes, octubre 28, 2011

El tiempo no es

                                                         
La foto es de Alex Abellán


Prisa. Tanta prisa. Tan poco tiempo. Amigos que te reclaman. Defraudados algunos. No, no me pasa nada, sólo que tengo lío. A muchas de mis amigas también les ocurre. Hay gente condenada a estar separada. A verse siempre tras el monitor, en dos dimensiones. Con lo que me gusta a mi dar un buen achuchón a los que quiero. Es vital. Cada mañana, a pesar del sueño y los agobios por llegar al cole, abrazo a mi hijo con deleite. Me sorprenden sus ojos, sus frases. En la puerta del aula ayer me dijo: "Mamá, por favor, tienes que confiar en mi". Tiene siete años y sabe que mi pecado es la desconfianza. Cierto afán controlador. No me sale el laissez-faire. No me sale y lo intento. Otros amigos me lo reprochan. Desconfío, sí, porque alguna torta que otra me he llevado y, pese a todo, prefiero borrar lo feo, quedarme con lo bonito. Prefiero lo auténtico, aunque a veces sea rudo, a lo falso y perfecto. No me lo creo. No me creo los halagos casi de ninguna clase. No me creo el cuento de Caperucita, si no le rajan la tripa al lobo y se la llenan de piedras. Odio lo políticamente correcto, prefiero la cursilería a esas palabras que se utilizan para no llamar las cosas por su nombre. Pero estaba en la prisa y en no poder ver más a menudo a gente que quiero. Y ahí están, en dos dimensiones, en las redes sociales, o al otro lado del teléfono: "oye, llama alguna vez, petarda". Y hay momentos, los momentos burbuja, que necesito estar sola. Siempre lo he dicho, uno de mis sueños es montar una fiesta y reunir a todos, todos,todos los amigos que he querido y quiero. Será imposible, lo sé. La prisa. Los tiempos. Como decía Ezra Pound, el tiempo no es. Pues eso.

miércoles, octubre 05, 2011

En vano



El niño Gonzalo me pide el atrapamoscas. Quiere acabar con tres insidiosas polillas. Lo intenta, pero no lo consigue y exclama: ¡Ha sido en vano! Me sorprende siempre su vocabulario. Es un chamán que enciende resortes en mi mente con sus palabras. En vano. EL hipertexto está en nuestra cabeza y salto por asociación de ideas gracias a la palabra "en vano". Hay cientos de cosas de estos dos años atrás que han resultado en vano. Cientos de proyectos sin coronar....alguno sí, alguno valió la pena y en el camino encontramos ideas, amigos, palabras, nombres insospechados. Cuando tanta gente me cuenta ahora que no sabe qué va a ser de sus vidas, les respondo que eso me pasó a mi hace dos años. Sin asomo de acritud diré que nadie hizo nada por mi, salvo buenas palabras y a veces ni eso (miento, un amigo envió un currículums, otro me decía, mira ver si por aquí, por allí) pero mucha de esa gente que ahora me llora no sintió un atisbo de solidaridad y me acuerdo de Bertold Brecht (ahí está otra vez, el puñetero hipertexto en mi cabeza). Y sin acritud añado que estos años de búsquedas infructuosas no han sido en vano porque he aprendido antes que muchos a vivir en la crisis real. Hace tiempo que dejé de buscar soluciones fáciles a un momento malo que pasará. Esto no va a pasar. Esto es así y lo será por mucho tiempo. Ya hice el trabajo de adaptación. Ya lo tengo claro y cuando muchos se ven abocados a un abismo yo salgo de él.
¿De verdad piensan ustedes que hay algo que suceda en vano? Nada lo es. El niño Gonzalo aprendió que el matamoscas no siempre funciona con las polillas, aunque sean lentas y torpes. Yo aprendí a sobrevivir sin miedo, sin acritud y sin lamentarme por cuatro buitres aprovechados. No. La vida no es en vano.
Cuando veo al niño Gonzalo atravesar el aula de danza luchando por la perfección de sí mismo en el espejo, pienso que nada es en vano. El niño Gonzalo que no quería bailar y ahora busca obsesivamente la belleza aunque, en realidad, ya nació presa de sus garras. Y no es en vano que ame el jazz y la bossa nova y a Bach y los dibus, y la nintendo y la Wii.


Cuando una amiga te escribe "nada podrá contigo" y otra te recuerda anécdotas de la infancia olvidada, y otra te manda un beso, y otra dice aquello de "hoy me he acordado de ti porque llevabas razón", sientes que las horas no son vanas ni vacías. Nada es en vano si hay una piel a la que abrazar, oler, tocar y morder. Ni tan siquiera el dolor y la pérdida son vanas, se transforman en otra cosa. Como dice mi querida Pura Salceda, para los que escribimos la vida es como un cerdo, de todo sacamos provecho. Nos pasamos los días saltando de la ficción a la realidad y viceversa. Vila-Matas asegura que no desea dejar su escritura en ese agujero tenebroso que llamamos vida y se pregunta de qué hablamos realmente cuando hablamos de la vida. Al final de su relato ("Porque ella no lo pidió") escribe: "Y me marché. En la calle me encontré con la famosa vida y con un tráfico que parecía interminable. Crucé y fui más allá, más allá del boulevard".
Y eso es lo que nos espera: un continuo ir más allá. Verán, veréis como no será en vano.

viernes, septiembre 23, 2011

Esperando los Happy Days


"Happy days are here again" se convirtió en el himno de la campaña de Roosevelt y desde entonces, es el himno del Partido Demócrata y el auténtico himno de alegría tras el fin de la II Guerra Mundial. Compuesta en el año 29, el año de la Gran Depresión Económica por Milton Ager (music) y Jack Yellen (lyrics), no la puedo encontrar más apropiada para los días que vivimos (peligrosamente)

jueves, junio 23, 2011

Summer 1990-2011: Comunicar



B.S.O de los veranos al sol en los 90

Como Tenesee Williams, asocio el verano con una sensación de pesadez y aislamiento. La playa me parece una horterada. No me gusta, pero es inevitable terminar en ella. Adoro el mar, pero en verano las orillas soportan tal estockaje humano que me espantan. Huir de la soledad no era esto. Esto es morirse. Cuando ataca el calor,las carnes se distienden, nuestras venas ensanchan, los pies pesan. Sudamos. Glamour cero. Y mucha gente se extraña de que odie el verano. Hombre, el verano en sí no es tan malo...lo es el calor insoportable; entrar al coche y sentir quemar la piel cuando uno pone su culo en el asiento, por poner un ejemplo.
Recuerdo veranos gloriosos, aquellos en los que comenzaba en esto del periodismo con una bici y un bolsito donde había una grabadora, una cámara kodak de 30 euros y cabinas de teléfono donde llamaba a cobro revertido pasando los sudores de la muerte.
En aquellos días sonaba el disco Ay Dalai de Mecano y Alma de Blues de Presuntos Implicados. En mi grabadora sonaban entrevistas preciosas a gente como Lola Flores, Lola Herrera (maravillosas las dos); el infatigable Saza, que también llevaba una bicicleta consigo y cientos de personajes que me da cierta pereza enumerar. Admirables muchos de ellos, chocantes otros (un José Luis Moreno que aparece en bata rococó y nada más para recibir a la periodista en el camerino. Una niña de 19 años, que era yo).
Por aquellos años me inventé una sección que denominé "El personajillo". Llenaba todos los días dos páginas de Diario 16 y comencé a entrevistar a la gente del pueblo de Los Alcázares: la churrera, el cura que había sido misionero, el afilador y así hasta casi 60, a uno por día. Pero sobre todo me acuerdo del señor que regentaba la cafetería Alaska y que contribuía de forma altruista a mi labor, a la que estaba entregada en cuerpo y alma unas 18 horas al día. En su establecimiento me podían dejar mensajes los compañeros. Yo podía llamar gratis y siempre me invitaba a tomar algo. El señor, cuyo nombre no recuerdo y cuyo establecimiento ya no sigue abierto, me recordaba que para llegar a demostrar altura periodística tenía que escribir editoriales...y tenía razón. Nunca escribí un editorial para prensa diaria, aunque sí para algún periódico mensual y semanal que he llegado a coordinar, dirigir y escribir al más puro estilo Juan Palomo.
Algunos de esos veranos fueron hermosos a la par que agotadores. En vez de ir a la Expo y tumbarme a la bartola, escribía tres páginas diarias para otro periódico. En lugar de irme de discotecas, me pasaba las noches en los Festivales de Teatro de San Javier, en irrepetibles conciertos como el que dieron en su día Carlos Cano y Mª Dolores Pradera, a la que adoro desde aquella época.
Quizá, si escarbara en aquel bolsito, encontraría cientos de historias. Algunas llevaban titulares. Otras, caras bonitas de gente sonriente. Gente que sonreía a mi cámara, que facilitaba mi trabajo en una época en la que no había móviles ni internet. En una época que esperabas al autobús para dejarle el carrete de fotos del día. Era milagroso. Y aún así, todavía dudo si este era mi camino. Pero lo fue, y fue bonito. Mi amistad con gente que admiraba como Paloma San Basilio y Merche Esmeralda (esos brazos maravillosos, ese consejo que me dió: Lola, no te quedes en Murcia, mira que fui tonta). El novio holandés, Sandro. Los primos y la abuela Lola en Los Alcázares, donde me refugiaba por momentos y esos preciosos atardeceres que contemplaba subida desde mi bici. Creo que aquello era felicidad. A pesar de los escasos emoluentos, a pesar de las incomodidades.
Paradójicamente, 20 años después me siento igual. Sin seguridad económica y con muchas tecnologías que nos facilitan la vida pero viviendo cada minuto, cada día, como algo especial y diferente. No hay rutinas...todo es brand new, personas nuevas, caminos diferentes, insospechados, y la intuición de que esto va a acabar pero qué muy bien, como si de pronto encajasen todas las piezas del puzle de mis horas. Adoro mi trabajo: comunicar, crear, inventar, incluso vender...vendemos un trocito de realidad, vendemos un momento en el tiempo. Una buena entrevista a personas brillantes, como Sylvia de Béjar, a la que quiero mucho, o conocer escritores que desinteresadamente te abren otras puertas, como Jorge Molist. Conocer fenómenos como el de Moccia y leer y aventurarse en autores que uno siempre quiso como Mendoza o Vila-Matas. O tener amigos de gran categoría humana y profesional como Joana Bonet, María Dueñas, Ana Mª Tomás, mi querida Encarna Talavera y tantas otras...sobre todo amigas. Los amigos, la verdad sea dicha, van y vienen. Es el carácter poco fiel de los hombres. Poco fieles incluso en la amistad :)
Esto es un privilegio para mi. Me apasiona. Me apasiona el contacto con mis compañeros de todos los medios, esos que me echan un cable para difundir la cultura, eventos divertidos, gente interesante, en un ten con ten, que espero no termine nunca. Quizá el periodismo y la comunicación hayan sido novios esquivos en mi vida laboral, que no se querían marchar del todo y que ahora han decidido dar el paso. Precisamente ahora cuando todo está peor que mal. Quizá mi auténtico gran amor, aparte de la música, mi familia y algunos libros, sea mi profesión. Y al igual que los peces no sobreviven fuera del agua, creo que moriría de tristeza si no pudiese comunicar.

viernes, junio 03, 2011

Más cine, por favor





Me encanta Madrid. Es una fuente inagotable para deleitarse en la observación. Hay frescura, hay gente peculiar y hay muuuchas distancias. En unas 24 horas he visto tantas caras de Madrid como no recordaba. Chueca, por supuesto. Un local que se llama "El cisne azul" que, lejos de ser un tugurio cursi, es un bareto donde preparan unas setas de impresión. En estas últimas 24 horas en Madrid probé mi primer Manhattan y conocí de primera mano una productora de éxito: "Vértice".  No sé si estar dos horas de charleta con una de sus responsables es síntoma bueno o malo. Pero aquel lugar me dio muy buen rollo. Pero mucho. Conocí Alcorcón "la nuit" para echar un sueñecito y le perdí el miedo a los trenes de cercanías.
Recordé ese lugar tan bonito que es la zona de Parque de las Avenidas, que alguna vez visité en mi época de estudiante. Con Paramount hemos llegado a un acuerdo concreto. Me parece increíble. Y encima ¡¡Me han regalado toda la serie completa de Sexo en NY!!. Cada día veo más cerca el Black Coffee y veo más cerca ese puesto de trabajo soñado: crear sueños. Llenar de magia y humor la vida. Del aire construir algo hermoso, algo intangible. Ficción, entretenimiento. Sueño con hacer realidad sueños. De muchos tipos y tengo planes concretos para llevarlos a cabo. Mi última cita fue con un argentino de ideas brillantes y productora no tan grande como Vértice pero con posibilidades. Starbucks, café, muffin y un té verde con miel. El menú de la mañana. Aquel piloto que escribí "Estado de Gracia" ha resucitado. Puede que incluso al final no se quede en piloto. Nunca hay que rendirse.
Ha sido un viaje de reencuentro con zonas de Madrid que adoro: Alonso Martínez, la mencionada Chueca. Lugares donde me siento ya como en mi casa. El reencuentro con compañeros de la fakul "Y cómo hemos cambiado". En este viaje ultra relámpago ha habido de todo: tren, metro, taxis, peluquerías, lugares chic, baretos, vip, grandes empresas, multinacionales de la fábrica de sueños por excelencia y algo que me persigue con un ahínco propio del fatum: El cine. La cuna de mi afán creador. El lugar donde fui feliz y me escondía de la realidad que no me gustaba. El cine, siempre el cine. Más cine, por favor.

domingo, mayo 29, 2011

Greguerías



Hay olas que se transforman en maremotos. Hay palabras que resucitan muertos. Hay pieles que despiertan el deseo dormido. Nada es previsible

Vacía como una noche sin luna

A veces se te caen los mitos. En ocasiones, son más grandes aún de lo que imaginabas.

La imaginación es la verdadera madre de la ciencia


Foto de Germán Sáez

sábado, mayo 21, 2011

Escapar de la zona de confort (¡Indignaos!)

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Me molesta mucho que me den órdenes, que para eso ya soy yo muy mandona. Así que llega una editorial, la que sea, y te dice ¡Indignaos!. Pero no sólo eso, gástate la pasta, compra un libro. Y entonces, como por arte de magia, todo el mundo empieza a manifestarse frente a los ayuntamientos. No podemos ser más borregos. Y lo borreguil me espanta. No creo en la masa. No me creo las concentraciones. Es sospechoso que sean justo antes de las elecciones ¿La gente no estaba igual de indignada en marzo?
Los postulados, en algunos casos, son irrealizables. Ejemplo: listas abiertas del todo. O sea, que a mi, por ejemplo me vote un señor de Lugo y yo me tenga que ir a Lugo de concejala sin conocer demasiado el lugar.
En casi todas sus reivindicaciones ESTOY DE ACUERDO.  Yo creo que casi todos los habitantes de este país, nos concentremos o no:
1) No queremos políticos corruptos.
2) Queremos que cambie el sistema electoral que hace que el voto de la mayorías acabe al álbur de cuatro minorías que necesitan los partidos mayoritarios para pactar y gobernar;
3) Que los chorizos se vayan a su casa. O mejor, a la cárcel.
 4) Que cualquier sospechoso de corrupto sea expulsado automáticamente del partido que le acoge. Porque si él directamente no ha sido el corrupto, lo ha sido alguno de sus asesores, de su gente de confianza. Así que, además de político, demuestra ser un inepto. Y la ineptitud se paga. Hay pocos ineptos en la privada. Miren cuántos, cuántos hay en lo público.
5) Lo de perpetuarse en un cargo político tampoco lo apruebo, claro. No creo que sea bueno para nadie. Ni siquiera para el propio político. La gente tiene que evolucionar.
Entiendo, en algunos casos, que haya votantes que no quieran a otro cargo político que al que votan una y otra vez. Lo entiendo, por ejemplo, en el caso de los pueblos o ciudades muy pequeñas, donde todo el mundo se conoce...pero entiendo también, que todo el mundo que lo desee debería tener la oportunidad de aspirar a ser alcalde de su ciudad...y con esos reinados de 20 años no hay manera.
6) Por mi parte, he propuesto que todos esos políticos amantes de las poses y de las fotos, se dediquen al cine, a la figuración, al modelaje. Ese es su sitio, así que, que recojan sus bártulos y que hagan como los estudiantes de arte dramático que andan con sus maletitas de ruedas por la escuela, con los aderezos necesarios para interpretar sus personajes y que pasen hambre, sí...porque es una profesión hermosa, pero nadie puede pagarse trajes de 1.000 euros ni contar con chófer oficial o sueldos de 7.000 euros al mes. Salvo que seas una estrella. Y si eres una estrella es porque haces ganar a tu empresa 10 veces más de lo que te pagan.
7) Entiendo que los políticos deben mostrarse a la ciudadanía en determinados momentos. Que esto de las fotos forma parte de nuestro quehacer periodístico y de nuestros muy, muy aburridos periódicos y medios de comunicación. Es todo tan previsible que en ocasiones me produce bostezos el olor del papel, el sonido del telediario, pero ME NIEGO A QUE SAQUEN RÉDITOS ELECTORALES DE LA TRAGEDIA. La noche de Lorca ahí estaban todos. Entiendo que esté el alcalde, las autoridades locales, la gente de emergencias, del 112 , el responsable autonómico de turno...Pero ¿y el resto? A no ser que estuvieran repartiendo mantas, señores, considero que estaban de más.
8) PROPONGO A LOS MEDIOS prohibir por sistema las fotos donde salen los políticos haciéndose la FOTO...que, hay que ver qué fácilmente se ponen de acuerdo para eso. PUES QUE SE PONGAN DE ACUERDO PARA TRABAJAR POR ESTE PAÍS, QUE PARA ESO LES PAGAMOS TODOS.
 9) Y es que se les olvida...se les olvida porqué y gracias a quien están ahí. Se creen reyes, empresarios y no...los políticos son ASALARIADOS. Y CON NUESTRO DINERO DEBERÍAN VIGILAR MUY BIEN EN QUÉ SE LO GASTAN...Y LOS CIUDADANOS DEBERÍAN TENER VOZ Y VOTO EN ESOS GASTOS.
10) Y, por supuesto, lo de las ruedas de prensa SIN DERECHO a preguntar me parece una SINVERGONZONERÍA, así, sin más.

Yo también estoy indignada. Indignada sin color político, sin creerme mayos del 68 inventados por cuatro sociólogos. Indignada y esperanzada en que, a pesar de todo, hay políticos honestos y trabajadores. Políticos que podrían vivir mejor fuera de este ámbito y ganando el mismo dinero y,sin embargo, adoran sus trabajo y luchan por arreglar los problemas...
SALGAMOS DE LA ZONA DE CONFORT, SÍ, PERO SALGAMOS TODOS Y SIN BORREGUISMOS, CON LA CABEZA FRÍA, CON PROPUESTAS SERIAS, REALES, LÓGICAS, REALIZABLES.

La foto es de aquí

domingo, mayo 08, 2011

Scarlett de mentira, Scarlett de verdad





A la gente de la moda se le ha ido definitivamente la pinza. Es más voy a montar un partido político para promulgar el derecho de las mujeres a ser normales y reales. Normales para mi son de la 40 (antes 38) en adelante. Mujer adulta, mayor de 25 años que calze una 34, al pozo. Porque estas mujeres, ñoras y ñores, se podrían vestir en la sección de niños de El Corte Inglés y, lo siento, pero yo entiendo que debe haber fronteras razonables y saludables para todos.
A ver, mirad esas foticos. Aquí tenemos a la hermosa Scarlett vestida por Mango y adelgazada unos 10 kilos por Photoshop. Vale, puede que sean siete pero, yo me pregunto ¿Por qué? No entiendo que Mango se gaste una pasta en contratar a esta niña para luego hacerla parecer lo que no es: es decir, andróniga y puntiaguda. Scarlett es suave y por eso gusta al mundo.
Definitivamente, los directores de estilo, o lo que sea, de esta marca tienen un problema muy serio con el tema de la delgadez. Sus catálogos parecen anunciar campos de concentración en lugar de moda. No lo entiendo. De verdad. Yo, de momento, les he vetado en mi tarjeta de crédito. No compro nada de Mango a partir de ahora. Lo siento. Y lo del partido político lo digo en serio. Señores, somos mujeres. Las hormonas nos impiden, por lo menos a mi, ser de otra manera. Y deberíamos boicotear a todos estos diseñadores y estilistas que niegan nuestra condición y se forran haciendo moda para mujeres, a las que, desde luego y obviamente odian (a lo mejor porque no son como nosotras). He dicho.

Las fotos estaban aquí

lunes, octubre 25, 2010

Muertos y tratos




Sí, lo sé. Los que sobrepasen los 50 años, dirán que eso de Halloween no va con ellos. Y tanto. Conmnigo tampoco iba pero ¿cómo escapar de la influencia juvenil? De ningún modo. A los niños les encanta toda la parafernalia que se monta con este día. Cierto. Nosotros tenemos nuestras costumbres. Los panellets catalanes (humm, maldita dieta), los huesos de santo, el arrope calabazate, el pan de higo. Nuestro día de los muertos. Las mujeres de la familia toman el campo santo. Mandiles, cubos de agua. Moños, zapatillas viejas. Cepillos de cerdas gruesas y mucho afán. Las lápidas relucen. El mármol amarillea menos, hasta pareciera que sonríen, ellos. Esas rancias fotos en sepia que nos miran desde un pasado remoto.

Lo funerario se ha puesto de moda, pero es que España siempre ha sido funeraria. Adora a sus muertos. Venera los cadáveres jóvenes de infortunados. Por otra parte, un viajero que se precie, siempre ha de visitar los cementerios del lugar por donde transita.
Yo siempre he dicho que soy partidaria de los honores en vida. Por eso me ha dado tanto gusto el Nobel de Varguitas, por ejemplo. Los honores post morten los respeto. Es un modo de aliviar el dolor. Celebrar la vida. Más cubos de agua, más lejía y flores frescas. Comida en abundancia y velones rojos, cirios de cera. Olor a iglesia en la casa.
En casa siempre luce una o dos velas. No el día de los muertos, sino siempre. A veces para ayudar a un amigo vivo, a veces, una plegaria silenciosa...un deseo que queremos que se cumpla. Pero también por ellos. En mi caso, por mi padre y mi abuela, que los tengo juntitos en dos fotos minúsculas en mi despacho.
Celebrar la vida. Añorarles. Pensar en todo lo que se han perdido algunos (para bien o para mal) Pensar en lo que injustamente sufrieron en este puto valle de lágrimas. Y también lo que disfrutaron. Poco, he de rememorar, en el caso de mis dos muertos ilustres. A la abuela Micaela tampoco le flotaban pétalos de rosa a su paso, con lo preciosa que era. Si acaso, ellos, mis dos abuelos. Ellos tuvieron la sana inconsciencia y se pusieron el mundo por montera. Pero, claro, a costa de ellas.
Cuando hay un muerto yo no tengo palabras. Lágrimas si es mío y cercano. Un abrazo y una leve sonrisa de apoyo si no lo es...pero es que no sé qué decir.
Por eso, el Halloween que se celebra en mi barrio de La Alberca me gusta tanto. Porque es celebrar la vida por encima de todo. Hordas de chiquillos con aquello de truco o trato. Calaveras de metro y medio, Morticias con zapatos del 34, boquitas pequeñas, casas encendidas, puertas abiertas a la espera de los niños que espantan la muerte y le sacan jugo a la vida. Y nos arrastran a los demás a celebrar el ciclo eterno, sin principio ni final. La rueda de la vida.

viernes, septiembre 24, 2010

Macho alfa y Marie Claire



Este que veis conmigo es mi amigo Juan. Un macho Alfa. Así se define él y así es. Competitivo, ambicioso, poco romántico, protector. Hace Kick boxing. Ha tenido etapas de estar foca y de estar cachas. Ahora está cachas. Juan es un gran amigo. Eso significa que me he chupado todas sus novias (aunque no me habla al menos que yo le tire de la lengua o al menos que él esté a punto de caer a un precipicio...en esos momentos vuelve a aparecer). Juan es un Guadiana en mi vida pero con el que me rio infinito. Hay una complicidad impresionante. No se pierde por más tiempo que pase. En la carrera fuimos algo más que amigos y es genial pasar a ser sólo amigos. Este macho alfa de graná se vino conmigo al cocktail que celebró Marie Claire para estrenar su nueva maquetación. Una fiesta selecta, entre semana, sencilla, con caras famosas de la televisión y de la moda. Charlé un ratillo con Joana Bonet, su directora. Una mujer increíble. Familiar, creativa, super trabajadora, eficaz y que escribe de maravilla. Vamos, que es estupenda. Os recomiendo su blog. Hila muy fino, Joana. Hubo muchas risas y alguna cerveza con Juan. De esa risa que te duele la barriga. El macho alfa se echa de menos de cuando en cuando, sobre todo toca contar batallitas. Menos mál que para los machos alfa yo soy la chica de al lado y no corro ningún peligro.




Con Joana Bonet en la fiesta Marie Claire