sábado, junio 30, 2007

7 años


Siete años tardan las almas torturadas en llegar al cielo. Dicen que "El paraíso" ya no es lo que era, que se ha llenado de urbanizaciones con piscina y tienen "El edén" que da pena. Apenas quedan mangós y palmeras y estas miran al subsuelo en lugar de a las alturas, porque al estar en el cielo, la gloria pierde interés. Ya se sabe que queremos lo que no tenemos.
Como quizá maldecías a menudo, la guagua para llegar al diosito se ha hecho esperar. En ese caso, menuda me espera, porque heredé tu boquita de piñón y también en ocasiones ese "pronto" que ni siquera uno sospecha.
Espero que allí seas feliz, cocinando patitos de masa de hojaldre, mirando desde arriba lo hermoso que está el nieto que no conociste y riendo de buena gana porque los genes del "Marchena" están presentes en muchos de sus gestos y en esos cojones impropios para un niño de tres años. Es celosito y posesivo. Quiere a su gente cerca, como tú. Lo que pasa es que al final dejaste de luchar por lo imposible. La niña se fue pronto y ¿Para qué perseguirla? Lo mejor era mostrarle tu enfado con un silencio atroz. Pero ya no hay silencio. Creo que has vencido y has llegado a tu cocina celestial de dimensiones versallescas para dibujar palabras en tartas de boda, ayudado por la manga pastelera y por el merengue. Si es que eras un artista. Y un incomprendido. Y nunca nos habíamos dado cuenta.
Siete años sin ti. Y me parece terrible que no estés para enseñar a nadar al nene. Que por eso se resiste. Porque sabe --sin saber que sabe-- que su maestro no está. Y mira su fotografía. Una imagen sonriente, de las pocas que tienes, con una langosta empitonada. Y pregunta porqué el abuelito está muerto y porqué nunca hablamos de él. Quizá sea una historia demasiado triste para contar a un niño, pero también son atroces los finales de las leyendas, los lobos que comen carne humana, los padres que abandonan a sus hijos en el bosque.
Puede que haya llegado el momento de entenderte, al menos de intentarlo, y que vivas entre nosotros sin nosotros. Y que vivas en ese cielo con nubes de nata montada, contento, como este chiquillo que alegra la casa.

21 comentarios:

Sintagma in Blue dijo...

Sólo el tiempo nos permite reencontrarnos serenamente con nuestro pasado.

goldhands dijo...

Mi mayor problema es que siento que a los demás el tiempo les cura las heridas, pero que cuando me hieren a mi, la cicatriz no se marcha jamás...

Y encima esta vez ha sido la herida mas profunda...

Merce dijo...

Dicen que el tiempo lo cura todo, y supongo que es verdad...

joss dijo...

La historia sabe mejor cuando se comparte..., tristezas y alegrías
no dejan de ser parte de la misma vida.

DTB

brigate dijo...

Lola,
Supongo que el señor de la foto es tu padre.....¿pero quien está con él?

Mariano dijo...

Lola, solamente se me ocurre mandarte un simple, largo y afectuoso abrazo.

v.vicens dijo...

Hola guapa.
Espero que disfrutes en el nuevo curro y estes mas tranquila y mejor valorada. Animo Lola.
Nos vemos en los Blogs.
Besitos.

Tamaruca dijo...

Qué homenaje tan tierno, lo he leído dos veces seguidas del tirón.

Pienso lo mismo que expresas en uno de los renglones, que mucha parte de él se quedó en el chiquillo...

Un beso :*

carlitos dijo...

No estoy de acuerdo...
el tiempo no cura las heridas;
solo las hace llevaderas
Nuestra voragine occidental
plagada de cosas importantes
que no lo son, nos obliga a compartir los recuerdos mas dolorosos, con docenas, centenas y miles de cosas "importantes"...
Hasta que en un dia, en un momento, en un encuentro vanal.. aflora de nuestro corazon, de nuestra mente, de nuestra nostalgia, de nuestra herida... todo el raudal de recuerdos, anhelos y desesperanzas que hemos ido acallando...

11 besos

enrique dijo...

Tiene razón sintagma.
Y lo dice quien lleva veinte años y trece años de ausencias.

LOLA GRACIA dijo...

brigate, soy yo

Valeria dijo...

Cuanto les echamos de menos!
Es curioso que el niño te lo recuerde tanto, aún sin haberlo conocido...
Un beso, Lola

brigate dijo...

Pués definitivamente tú chiquitín es igualito a tí.
Sois como un calco... :-O

coco dijo...

El tiempo macera los recuerdos y los hace cada día más dulces, si los guardas en el corazón. Un beso.

Nacho García dijo...

Hola Lola, la foto esta muy bien ahi ya empezabas a apuntar maneras.
bueno como te va? has empezado ya en tu nuevo trabajo? o aun no?,espero saber pronto de ti. Un besazo nacho garcía

sushi de anguila dijo...

Ellos, los 'ausentes', no lo son realmente en la medida en que siempre hay detalles, olores, canciones, tactos, colores, lugares... que, por un extra�o motivo, s�lo asociamos a una persona y unos momentos concretos. Son seres que viven a nuestro lado, viajan dentro de nosotros, comparten nuestra existencia con latente discreci�n, y, tal vez cuando empezamos a olvidarlos, a despejar injustamente su recuerdo de nuestra memoria, surge de nuevo esa situaci�n �nica, ese momento m�gico e inesperado que nos hace ver lo importante que siempre fueron en nuestras vidas, lo felices que nos hicieron, la de cosas que no les dijimos entonces y les contamos ahora... Y descubres, una vez m�s, lo hermoso que es recobrar la presencia de esas personas que forman parte indisoluble de lo que somos y seremos, y la inestimable compa�a que nos brindan. Ha sido un placer conocerte en persona, Lola. Un beso.

LOLA GRACIA dijo...

Sushi,
Igualmente. Me ha emocionado lo que has escrito.

Nachete...ahí voy. Ya hablaremos.
Un beso, campeón.

Gracias a todos. No tengo tiempo de visitaros. Lo siento.
Espero poder subir otro post en breve.
Besos

Landahlauts dijo...

Hay huecos que nunca se podrán rellenar.

Besos, Lola.

Beauséant dijo...

me temo que yo soy de las que piensan que el tiempo no cura las heridas, sólo las arrincona en algún lado para que parezcan perdidas, y puedan aparecer cuando menos lo necesitas...

Viuda de Tantamount dijo...

Lola...sólo te dejo un beso para ayudarte a no notar el hueco de las ausencias.

Supongo que de alguna manera, lo tienes en la medida en que lo piensas...

Un placer conocerte.

B X C

Chai late dijo...

Escritos como éste, son los que hacen inmortales a las personas... Deja al abuelo vivir entre ustedes y al nene saber de él, y cada día, cada anécdota, será más inmortal...

Un beso grande...