domingo, mayo 19, 2013

Besos que alimentan





Seguro que tenéis en la mente más de un beso. En vuestra cabeza aparecen con todo lujo de detalles el lugar, los olores que lo acompañaban, el ruido que rodeaba aquel momento; la temperatura corporal; quizá el rubor, la sudoración excesiva y la adrenalina --como un rayo-- que atravesaba vuestras venas. Rápido, un pitillo. Rápido, aire fresco. Los besos son una bomba de relojería. De efectos imprevisibles. Besos en los bares, en coches, sobre una moto, en un taxi, en barco, en hoteles, en el umbral de una casa. Besos en la calle,  bajo la luna, besos campestres,  en los ascensores, sobre la arena de la playa, bajo el portalón de alguna iglesia...

Hay muchos primeros besos ¿Por qué quedarse sólo con uno? Todos son importantes porque abren la puerta a una relación con otra persona. Todas nos enriquecen.  Podría contaros las calorías que quemamos al besarnos; los efectos que tienen sobre nuestra autoestima; la liberación de dopamina y deoxitocina  que generan bienestar; que nos engancha incluso al sabor, a la saliva, al roce de esos labios y esa lengua ajenas. Podría hacerlo, pero todo eso sería demasiado intelectual.

Os podría narrar que ya en el 1.000 A.C el poema épico Mahabharata reproduce escenas de personas que unen sus labios en señal de afecto. Que el "que se besen" con el que torturamos a los recién casados, procede de los romanos, que ya utilizaban esta demostración pública para sellar una unión. Os podría recordar el uso del beso mágico al que recurrían Shakespeare (los riesgos de besar a la persona equivocada que nos conducirán indefectiblemente al desastre) y que recuperarían de forma magistral los Hermanos Grimm para que Blancanieves despertase del sueño de la muerte o para que la rana se tornase en  príncipe. Incluso podría realizar un paralelismo entre el beso y la mordedura del vampiro. Porque, sí, es verdad, los besos tienen algo vampírico. Un poco de nuestra alma se escapa por la boca. Con un buen beso podemos meternos en el bolsillo a ese guapísimo al que echamos el ojo (y luego el diente). De nuevo, sería demasiado intelectual.

Es bonito recorrer el mundo del arte en busca de besos que merezcan la pena. Hay muchos. Desde las lesbianas de Toulousse-Lautrec, al que nos muestra Edison en la película de 1896 "The kiss"; De las esculturas inigualables de Camille Claudel y su novio-amante, Rodin, al friki de Hans Baldung; ¿Qué decir de Hércules y Onfale de François Boucher? Un cuadro lascivo, con tocamiento incluido. ¿Qué decir del precioso homenaje que hace Cinema Paradiso a los besos del celuloide? Nada que añadir y, aún así, toda esta singladura es demasiado intelectual.

Hay frases que esclarecedoras acerca del arte de besar: "Un mundo nace cuando dos se besan" (Octavio Paz); "Un beso es como el agua, no se le niega a nadie."(Anthony Padilla). Asimismo, el beso es un termómetro infalible. Un intercambio eficaz de feromonas para saber ipso-facto el grado de compatibilidad sexual con el otro. No falla. Como escribió el periodista alemán Robert Lempcke: "Un beso es una encuesta en la planta alta para saber si la planta baja está libre."

El beso nos sorbe el seso por cientos de motivos que me niego a enumerar.  Me quedo con la frase de mi amigo Antonio Rentero: "Los besos no se piden, se roban" y con la imagen de mi padre dando de comer a una cavernera directamente de su boca. Los buenos besos son así: nos alimentan. Hay algo tierno y primitivo en ellos. Pero sobre todo, los buenos besos nos hacen sentir de puta madre.

martes, mayo 14, 2013

A ciegas



Fue bonito
pasearte a ciegas.
Leer tus labios
con la yema de 
mis dedos. 
Dibujar tu óvalo,
la barbilla a lo
Che Guevara.
Resbalarme por
entre tus párpados
y aspirar tu perfume
                               tan acogedor.
Me hubiese quedado
en tu boca todo
el día.
A pesar de la ceguera,
de la sed, del hambre,
de tu humanidad 
desconocida que
me dijo tanto a oscuras.

De tus ojos,
como ascuas
que me buscaron
desde el principio.

domingo, mayo 12, 2013

Desaprender








¿Os imagináis volver a empezar? Un día despertáis y todo es brand new.  No hay  dolor. Las malas experiencias se han borrado. Frustración puede ser el título de un bolero pero nada que tenga que ver con vosotros. Los deseos insatisfechos son pura ficción.

De nuevo es aquella noche de invierno y el primer beso sobre una Vespa "A ver si vamos aprendiendo" dice el mozalbete. Sabías tan poco de la vida que ni tan siquiera sabías besar ¿Y aprendiste? ¿No aprendemos a besar diferente con cada nuevo amor?¿Por qué no habría de ser así también en el resto de facetas de nuestra existencia? Pues no. Hay enseñanzas marcadas a fuego. Si eras el mayor de los hermanos te conviertes en un responsable insoportable. Incapaz de romper un plato. Si eres el menor siempre cuentas con que alguien te sacará las castañas del fuego, casi siempre con una sonrisa. El aprendizaje de los besos, tan dispar como labios encontremos por el camino, siempre es nuevo ¿Por qué? Misterio. Quizá la interacción tan directa con otra persona te marca una pauta y, a su vez, tú la marcas en el otro. Cosa, tal vez, de los instintos. No ocurre igual con los sentimientos.

Tan importante como asimilar las experiencias es olvidarnos de ellas. Desaprender. Fácil de escribir, tan complicado de conseguir. El resultado es un tedioso macramé de memorias, reproches, caídas, recuerdos infaustos, terrores, miedos que nos paralizan y programaciones odiosas que nos obligan a vivir en una constante noche de los muertos vivientes. Si no desaprendemos, los viejos fantasmas siempre estarán con nosotros ¿No resulta de lo más aburrido? Nuestra vida es igual a la de Drácula, que vaga por la eternidad con su maldición a cuestas, en pos de una víctima con quien compartir nuestros males.  Si no desaprendemos nos volvemos tóxicos. Así de simple.

La infancia es un empedrado de personas que, llenos de buena voluntad, casi nos lanzan al infierno de cabeza. Como cantaba Serrat: "eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca, " ¿Cuántos "NO" siguen presidiendo vuestros días? ¿Culparemos a quiénes sólo quisieron nuestro bienestar, nuestra perfección? Sería culpar nuestra esencia. Sus reproches llegan del pasado más remoto. Información genética de primera mano. El subconsciente colectivo del que hablaba Jung. De nuevo, la especie:un centrifugado eterno en pos de una mejor versión de nosotros mismos, de los que nos antecedieron.

Confieso que he desaprendido algunas cosas. Otras me resultan imposibles. A veces hay demasiado rencor a quienes me hirieron con saña. No hay perdón para ellos en mi conducta pero sí olvido. Ya sabéis que para ser feliz lo mejor es tener mala memoria. Si la tenemos buena, aferrémonos mejor a los momentos brillantes de nuestros días que seguro son muchos. Juguemos a ser Dios y planifiquemos un futuro brillante para nosotros. Desterremos para siempre la planificación mental de nuestros antecesores. Sus buenas intenciones no sólo son inútiles sino que nos entorpecen una visión fresca y limpia de los días.

Si te cuesta desaprender, puedes asimilarse a la generación de los Millenials, esos chavales nacidos entre 1980 y 2000, sobre todo en Estados Unidos. Chicos que llegan al mundo con un perfil social de Facebook y que desarrollan trastornos narcisistas de la conducta pero que, para compensar esa vida fatua de "yo, yo y yo" cuentan con una insobornable fe en el futuro. A ellos no les hables de recesión. Esa palabra no la entienden. Seguros de sí mismos, pragmáticos y adaptables a los cambios, quizá vivan en un continuo proceso de desaprendizaje. Cuando algo no funciona, sencillamente, lo dejan ir. Lo cantaron en su día los Beatles: "Let it be". Pues eso.

viernes, mayo 10, 2013

Lo femenino y lo masculino desde el punto de vista genético



¿Qué cosas son inequívocamente masculinas? ¿Qué cosas son inequívocamente femeninas? Descúbrelo en nuestros podcast de #TerritorioG en Murcia en la Onda con la colaboración del genetista Marcos Egea. Para lo masculino, pincha "masculino". Para lo femenino, aquí.


lunes, mayo 06, 2013

Carmen Posadas hoy en "Escritores en su tinta"






La escritora hispano-uruguaya Carmen Posadas llega hoy a "Escritores en su tinta" en el habitual encuentro que los autores mantienen con sus lectores. Esta charla será como siempre en la Biblioteca Salvador García Aguilar (20,00h. Carretera del Chorrico s/n) de Molina de Segura. Previamente, la autora responderá a las preguntas de los medios en la Librería Nobel (19,00 horas, calle San Juan) de la misma localidad.
El ciclo que organiza la concejalía de Cultura, Educación y Festejos de Molina de Segura y que coordina Lola Gracia, celebra esta penúltima entrega con una autora que ya es un referente en las letras españolas por su calidad indiscutible, así como por el gran número de lectores, que libro tras libro, refrendan su éxito editorial. Posadas también es una solvente columnista que publica en diferentes medios como el "XL Semanal".

La autora responderá a las preguntas de sus lectores y hablará también de su última novela "El testigo invisible", un excelente y conmovedor retrato de los últimos días de la familia imperial rusa.  En boca del protagonista, Leónid Sednev : "Sí, yo estaba ahí cuando se produjo aquel segundo círculo concéntrico que Grigori Efimovich Rasputín profetizó que tendría lugar menos de dos años después de su asesinato."

Biografía
Carmen Posadas nació en Montevideo en 1953, reside en Madrid desde 1965, aunque pasó largas temporadas en Moscú, Buenos Aires y Londres, ciudad en la que su padre desempeñó cargos diplomáticos.
La colección de relatos titulada “Nada es lo que parece” (1997) la consagró como autora de éxito entre los lectores y críticos, distinción que ya había alcanzado con la publicación, un año antes, de su primera novela, “Cinco moscas azules” (1996).
Ha escrito, además, cerca de 20 libros de literatura infantil, entre ellos “El señor viento Norte”, que obtuvo el Premio del Ministerio de Cultura al mejor libro infantil editado en 1984, y es autora de una decena de ensayos y además de guiones para el cine y la televisión.
En el año 1998 gano el premio Planeta con la novela “Pequeñas Infamias”. Su obra que ha sido traducida a 23 idiomas y se vende en más de 40 países con gran éxito de público y ventas en muchos de ellos.

De “Pequeñas Infamias” el New York Times comento que era: “una delicia que se derrite en la boca sostenida sobre una ácida y sorprendentemente trama de misterio”. Mientras que el Washington Post opinó que era “una novela que lo tiene todo, un decorado elegante, una construcción espacio temporal perfecto, unos personajes intrigantes y una escritura maravillosamente trabajada”. En el año 2002 la revista Newsweek destacÓ a Carmen Posadas como una de las autoras latinoamericanas más destacadas de su generación

En el año 2001 publicó “La Bella Otero” que pronto será llevada al cine y en el año 2003 “El Buen Sirviente”. Después llegó  “A la sombra de Lilith”;  “Juego de niños” (2006) y en el año 2007 publica “Literatura, Adulterio y una Visa Platino”. Con su hermano Gervasio Posadas publica "Hoy caviar, mañana sardinas" (2008) y poco después, la obra conjunta "Deseos de mujer" junto a Maríangeles Fernández, Clara Obligado y Pilar Rodríguez. Ese mismo año sale a la luz"La cinta roja" y en 2010 "Invitación a un asesinato" . Todas ellas han sido recibidas con igual éxito de critica y público que las anteriores.

domingo, mayo 05, 2013

Honestidad Canibal (Poliamor y el mito de la monogamia)




La especie humana es infiel por naturaleza. Lo explican, tras muchas horas de investigación, el matrimonio conformado por la psiquiatra del Swedish Medical Center en Washington, Eve Lipton y David Barash , psicólogo de la Universidad de de la misma ciudad. Ambos son autores del libro "El mito de la monogamia, fidelidad e infidelidad en animales y personas".  

Los datos son contundentes. De las 185 sociedades humanas estudiadas, sólo 29 practican la monogamia y apenas un tercio desaprueban la infidelidad. Pero hay más: de las 4.000 especies de mamíferos existentes, menos del 50% viven en pareja.  En resumidas cuentas:  que la monogamia es más una excepción que una regla. E incluso en las parejas regladas,  el 50% de los hombres occidentales confiesan haber sido infieles a sus partenaires en al menos una ocasión en sus vidas. Este porcentaje alcanza el 30% en las mujeres.

Los defensores del denominado poliamor, que como su propio nombre indica, consiste en mantener una relación amorosa, sexual e incluso cohabitacional con más de una pareja, se agarran a estos datos para defender su estilo de vida. Este término comienza dar tumbos por el espacio social desde los años 20, gracias a personajes como William Moulton Marston, un auténtico genio, un peso pesado en la psicología moderna; creador, entre otros inventos,  del primigenio polígrafo e incluso del cómic Wonder Woman  (Mujer Maravilla) .

Según algunos de sus practicantes, en estas uniones predomina la honestidad caníbal. No hay mentirijillas que valgan y la fidelidad se toma en su sentido más moral, menos posesivo. El poliamor nada tiene que ver con los swingers, o intercambios de parejas, ni con los mormones. Es otra cosa.  Hay grupos poliamorosos establecidos y duraderos en el tiempo --lo cual no quita para que compartan su cuerpo con otras personas aunque siempre informando al grupo-- donde todos sus miembros tienen la misma importancia. Hay otros en los que uno de los amantes debe tolerar un puesto secundario en la relación. Quizá llegó después, o no comparte con la amada/o otras rutinas como la convivencia o la hipoteca.

Lo importante en el poliamor es el pleno consentimiento y conocimiento de todas las partes. Y este es el pacto. Los poliamorosos entienden que en la variedad está el gusto, que lo lógico y lo natural, según nos enseña la naturaleza, es la elección de varios compañeros sexuales a lo largo de nuestra vida. Asimismo, esta práctica enseña una lección: la de romper el juego de egos de las relaciones amorosas. Los celos son tolerables, pero sin el apego agresivo de las pasiones ni la ceguera del frenesí.

Desde fuera esto me resulta de un civilizado desasosegante. O sea, tan o más aburrido que las relaciones convencionales. El poliamor es divertido siempre y cuando seas "el artista invitado" y no estés de segundo plato. Además, por un lado, volvemos a la idea del pacto, del trato (con papeles o no) que preside gran parte de las uniones del tipo que sean. Por el otro, siempre existen las comparaciones que, como todo el mundo sabe, son odiosas. Pero es que es imaginarme a otra tirándose al hombre de mis sueños y pueden suceder dos cosas: A) Que les clave las uñas en plan Catwoman y de ahí me lleven al psiquiátrico y B) Que repudie para siempre al objeto amoroso. 

Yo me dejaría querer (es un suponer) pero sin etiquetas, por favor; que de ahí a ser cobayas del matrimonio Lipton-Barash no hay ni un paso. ¡Y es tan poco romántico!.

La imagen es de mirales.es

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Madres hambrientas






Hay madres como nosotras. No somos las típicas madres. No nos pasamos la vida hablando de niños, ni de su ropita, ni de sus notitas, ni de sus percentiles. Pero quizá nos preocupamos más incluso. 

Hay madres que tienen una vocación y nunca dejarán de pelear con ella. Y llegará un domingo y robarán las horas de descanso para escribir, para leer,para preparar una nota de prensa. Porque gracias a la crisis la mayoría hemos de multiemplearnos y, por supuesto, hay que atender las necesidades básicas del hogar. Básicamente, quitar la mugre, ordenar, poner lavadoras.

Hay madres que adoramos la ficción. Nos cuesta tener la cabeza siempre en el aquí y el ahora y quizá nuestros hijos nos recriminen que somos poco divertidas, que somos raras, que no jugamos lo suficiente con ellos.

Un día, esos hijos necesitarán un adulto con quien charlar, una persona que comprenda sus sueños locos y el deseo de todo ser humano de evolucionar a mejor, de crecer y no conformarse. Un día, esos hijos nos tendrán a su disposición. Y seremos insustituibles.

En realidad, siempre lo estamos. Siempre hay un abrazo para ellos, un momento para escucharles, un instante para deleitarnos. Son maravillosos, son nuestros hijos. Apenas podemos creer que de nuestra imperfección y torpeza naciera algo así. Somos sus madres porque les amamos por encima de todas las cosas. Quizá no seamos la madre típica que conoce de memoria todas las últimas técnicas de estudio, ni estemos pendientes de los calcetines que llevan o la camiseta. Pero les queremos incluso más que las madres típicas. Esas madres que en las fiestas de cumpleaños demuestran que no tienen otra vida, otra mundo interior que regalarles a sus hijos.

Quizá la vida con nosotros no sea prototípica pero está llena de sed, de hambre, de inquietudes. Creo que es la mejor herencia que les podemos dejar.

sábado, mayo 04, 2013

Que nadie nos moleste





  Hay un espacio inabarcable que nadie podrá llenar. Porque todos ellos no son tú. Porque tú eras mi amigo, por encima de todas las cosas. Con todos mis defectos. Con todos los tuyos. Siempre estabas ahí, al otro lado. Siempre había respuesta a mis preguntas. Hoy se quedan flotando en el aire. Creo que el mundo no te comprendía. Y a mi tampoco me comprende nadie. La gente llena su boca de palabras de nada. Significantes y significados que flotan en el éter incómodo. Llenan mi cabeza de ruido. Sólo quiero sumergirme en tu compás de silencio. Y que nadie nos moleste.