lunes, noviembre 17, 2014

Los verbos del querer







En esta vida casi todo consiste en encender y apagar. El Génesis nos presentan a un Dios que afirma: “se hizo la luz”  —luego llegaron las compañías eléctricas y sembraron la oscuridad con sus tarifas, pero esa es otra historia — Cuando toca, con un simple click, también estamos fuera de la vida. Se acabó. De la luz a la oscuridad media una existencia entera que, dicen los que han regresado, se nos aparece en fotogramas muy rápidos. Cada instante de felicidad, cada amargo trago.

Hay canciones que hablan de despertar el deseo  “come on baby, ligth my fire” y de apagar las luces  “Turn off the ligth”. Todo invita al juego, a la chispa del sexo.
Sin embargo, cuando nos metemos en los vericuetos de las emociones, del afecto, del erotismo con amor, la vida se complica. Porque el querer es complejo. Nuestro error es pensar que como el amor es algo mágico que sucede pocas veces en la vida él solito se va a ordenar y organizar. Pero como en todo, desde hacer un bizcocho, cuajar una tortilla o pintar una casa, son precisas unas reglas básicas. Hay que sentar unas bases.  En cualquier manual que consultéis, encontraréis aquello de que  el amor es pacto, compromiso y deseo,  porque sin ese ardor de nada sirven los otros dos elementos.

En el amor hay que saber asir pero también soltar (como explica en alguno de sus libros Ramiro Calle);  hay que hablar mucho; hay que descentrarse y centrarse. Muy complicado.  No permitirnos el egocentrismo salvaje ni que nuestra vida gravite alrededor del otro como si él fuera nuestro sol porque entonces nos perdemos.  Mi amiga Silvia Arenas sigue una ecuación muy simple, sumaria y eficaz: 50 para ti y 50 para los demás. Si nos damos del todo, nos vaciamos, nos quedamos sumidos en la nada. Hechos unos zorros. Nadie te agradecerá esa entrega, nadie te la pide y, por desgracia, incluso es posible que ni la noten. Y después ¿Quién te rescata a ti de ese abismo blanco y helado de la desolación? Nada  merece caer en ese estado. Porque, además, es insano.

En el amor hay que respetar y respetarse; vigilar al fantasma verde de los celos. Hay que entregar. Es preciso tener sentido y sensibilidad pero no ñoñería. A veces hay que empujar al otro. Otras, dejar que nos achuchen y tiren de nosotros. Sí, amigos, hacen falta lecciones que podemos tardar en aprender décadas.  Y  ni por esas. 
Los hay con suerte que encuentran maestros de la vida pero hasta que no sufres en tus carnes y experimentas la inutilidad del orgullo, del miedo;  lo estéril de la culpabilidad y ese fuego del “Odi et amo” que ya cantaba Catulo, de nada sirven manuales ni monsergas.

Después de las tormentas siempre se llega a la calma. Al equilibrio. Tengo claro que es algo que se da en la naturaleza, en la sociedad y también en las relaciones personales. A veces el equilibrio se basa en el desdén y en el conformismo. Ese no me vale. Llegar al centro de uno mismo y de los demás es un ejercicio de entrega continua a uno mismo y a los demás. 

Si la entrega es sincera, los errores se superan, los descalabros se perdonan. Si el otro es terreno fértil , y no esa gente yerma  que vive inundada en sus propios prejuicios, rencor y odio,  ese amor siempre será luz. Incluso si quien emanó ese primer resplandor ya no se encuentra entre nosotros.  Encender y apagar. Parece muy simple pero algunos morirán sin saber en qué consiste esa chispa milagrosa.

miércoles, noviembre 12, 2014

Historia de la contracepción




Un recorrido por la historia de la contracepción. La de burradas que nos han inflingido e inflingen a las mujeres para evitar la preñez. No te pierdas el podcast del TerritorioG, pinchando aquí

Liderazgo Femenino en TerritorioG





Hemos hablado de Liderazgo femenino en #TerritorioG; de empoderamiento, de igualdad, de conciliación, de lideresas y de ser desedas o deseantes.
Muy intenso e interesante. Un programa de altura, gracias a sus invitadas: Valerie Tasso y Elizabeth Trallero. No os perdáis el podcast, pinchando aquí

¿Sabes qué es el Lean managment?






En este TerritorioG te destripamos todo lo que tienes que saber sobre el método Toyota de productividad, más presente en la vida diaria de lo que te puedes imaginar. Juan José Rodríguez Meraz, sensei de este método Lean nos cuenta todos los detalles. Ya verás, ya. Escucha el podcast, aquí

Las connotaciones eróticas del Tenorio



Hemos tratado acerca de las connotaciones eróticas del Don Juan y para ello hemos contado con un experto, Julio Navarro, que ha interpretado el Tenorio de Zorrilla desde hace décadas. Para escuchar este divertido podcast, escucha aquí

domingo, noviembre 09, 2014

El látigo azul








Desde esta semana el doble check azul del whatsapp nos avisa de que tu mensaje ha sido entregado y LEÍDO. El azul dejará de ser el color del PP para convertirse en el color del miedo y de la humillación que generará sentimientos encontrados, iras y discusiones. Cuántas parejas se dirán entre ellas ¡¡Ya no me lees como antes!!. ¡¡Es que por un ojo te entra y por el otro te sale!!. Ay, doble check azul, cuánta intranquilidad vas a generar en las mentes calenturientas.

Pero señores del Whatsapp ¿Qué necesidad había de esto? Saber que él ha leído tu mensaje y no se molesta en contestarte, ni un mal emoticono, ni ná de ná ¿No es mucho mejor vivir en la ignorancia?. ¿Y lo mal que quedas con ese amigo que te envía todo lo que encuentra en ese basurero gigante que es internet con la peregrina intención de ligar contigo? ¿Qué hacemos con él? Criaturica. Antes le podías decir: "ya sabes lo liada que estoy, o sea" pero ahora el doble check azul te delata...Aunque tengo mis dudas.

¿De verdad que siempre que leemos un whatsapp estamos con los cinco sentidos puestos en ello? ¿Cuántas veces nuestros ojos descansan entre líneas y no terminas la frase, o te quedas sólo con el 30% del contenido?. En ese bombardeo constante que nos ametralla la vida desde el móvil (notificaciones de Facebook —el puto messenger con su timbre — avisos de Twitter, de Linkedin, de Instangram, los correos electrónicos) ¿Estamos siempre al 100% listos para captar con atención? Pues no, es imposible.

Al doble check azul habría que añadir un tirabuzón triple que nos garantice que el destinatario del mensaje efectivamente lo ha comprendido. Esto es, que el proceso de comunicación se ha desarrollado eficazmente. Que tu sentencia, con todos sus matices e intenciones, llega limpia e inmaculada a la mente del otro receptor. Para esto, nuestro móvil tendría que incrustar sus microondas en nuestro cerebelo y en el del emisor. Vamos, más que un móvil debería ser un milagro prodigioso porque si hay algo complicado en nuestros días es  descodificar la realidad y su compleja maraña.
 Si yo te envío un whatsapp con una cita de Wittgenstein, ¿La asimilarás en toda su amplitud? Si te escribo, por ejemplo: "El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo" ¿El doble check azul me asegura que sabes lo que es el lenguaje significativo?

En este mundo donde Google controla mis pasos desde que salgo de casa hasta que regreso, donde cualquier aparición en las redes sociales queda registrada ( a no ser que navegues de incógnito) y en la que el control se ha vuelto una obsesión colectiva, sólo nos faltaba esto.

Detestamos que nos espíen pero estamos atrapados por este Gran Hermano y vivimos la obsesión de encontrar un espacio con el colchón de la WI-FI que nos proporciona música cuando paseamos o la posibilidad de escuchar nuestro programa favorito a tiempo real. Podemos ver series, comprar una entrada para un concierto o inscribirnos en un curso. Whats app además, nos permite chatear con nuestros amigos y gestionar en cuestión de minutos citas, entrevistas, posibles comidas, fiestas. Hasta he cerrado bolos, vía whatsapp. Pero lo que era un poderoso aliado se convertirá en un tostón insufrible.


Dos trucos para librarte del doble check:  leer las notificaciones de tu móvil en esos resúmenes que te muestra sin necesidad de entrar en la aplicación. O entrar en ella con el modo avión.  Lo de contestar mensajes lo dejaremos para otro día.

jueves, noviembre 06, 2014

Tu reflejo

Rescatas la palabra panizo de mi
vocabulario infantil
Dices: sacas de mi
vida desconocida.

Nunca me sucedió
algo semejante.

Tal me sucede.
Somos vehículos
de algo más poderoso
que nosotros.

Dices sentirte en el paraíso
pero hay esa sombra.

El abismo que asusta.
Pero eres tú mismo.
Sólo soy tu reflejo.
Tu abismo y el mío
son el mismo.
Una ambrosía al alcance
de los valientes.

domingo, noviembre 02, 2014

Espermatozoides suicidas


Cartel de Murcia Gastronómica de este año que me inspiró este artículo









Pobres espermatozoides. Qué incierto destino, qué dura misión. Un espermatozoide le dice al otro: Tengo miedo. Dicen que a veces te golpeas la cabeza con un plástico duro.
- Ya sabes lo que prometiste: fecundarás un óvulo o morirás en el intento—le contesta el compañero. (Todo lo que quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar)

Así las cosas, también nos podemos preguntar dónde van los espermatozoides no fecundados, los que se quedan en el fondo de un condón, los que tropiezan con una bomba de estrógenos, o con un cuerpo extraño alojado en la cavidad del útero. Se podrían escribir todas las historias imaginables.

Los espermatozoides lo han tenido muy crudo desde que el mundo es mundo. Todas las civilizaciones han evitado la concepción. Si esos bichitos blancos seres humanos en potencia— lo han tenido complicado, mucho peor nosotras. Porque es en nuestro cuerpo donde se han inflingido innumerables artificios para evitar la preñez.

El Papiro de Petri (1850 a.de C.), primer texto médico del que se tiene noticia, aconsejaba el excremento de cocodrilo mezclado con una pasta, a modo de tampón en el útero de la mujer para prevenir los embarazos. Ahí "dentro" también han metido emplastos de hilaza con miel (Papiro de Ebers) y una mezcla de aceite de cedro, con ungüento de plomo, incienso y aceite de oliva. Un potaje de lo más nutritivo. Lo más osado era la receta propuesta por el libro chino Sun Ssu Mo, que consistía en freir aceite y mercurio, introducir ese líquido en una baya vacía del tamaño de una bola de ping-pong y que la mujer se lo tragase. Garantizaban la esterilidad ad aeternum, si es que ella no moría envenenada, claro.

Muchos de los espermicidas también se nos colocaban a nosotras. En 1850 a.C  ya los egipcios utilizaban unos supositorios vaginales que podían ser abortivos. Con el transcurrir del tiempo estos inventos se elaboraban con carbonato sódico, vinagre, soluciones jabonosas,  quinina (1885) hasta llegar a los más recientes fabricados con acetato de fenilmercurio o los actuales surfactantes.

También el Dispositivo Intrauterino (DIU) tiene un precursor remoto. Hipócrates en el siglo IV a.C), descubrió el efecto anticonceptivo de colocar un cuerpo extraño en el interior de algunos animales. Aunque tuvo que ser Richard Richter quien inició la anticoncepción intrauterina en 1928.

La historia nos demuestra que el hombre ha estado más preocupado por salvaguardarse de las enfermedades venéreas que de preñar al personal. O te sometías a estas arriesgadas mezclas vaginales o una noche loca podía tener consecuencias de por vida. Porque no os engañéis, los preservativos, originalmente fabricados con lino (Egipto) y tripas de animal, tenían como única finalidad proteger al macho de las enfermedades venéreas, en caso de juergas, o trasnochar en casas de mala nota. Esto sucedía, alrededor de 1900 cuando la farmacia londinense Bell & Croyden (1798) comercializó los primeros condones.

Contrariamente a lo que podamos imaginar,  las religiones, excepto la católica, no ven con malos ojos la planificación familiar. El Corán (e incluso en el Génesis) prescribe la rudimentaria marcha atrás y La Torá (Judaísmo) receta el moch (otro tampón introducido en nuestras sufridas vulvas).
Hermanas, qué vida la nuestra, qué cantidad de sacrificios para disfrutar un poco. Esto es como lo de un minuto en la boca y toda la vida en las caderas. Que la paternidad y la maternidad son muy hermosas pero, ojo, con responsabilidad.


La contracepción daría para muchos capítulos pero sólo me puedo solidarizar con los espermatozoides (no con los hombres) sólo su destino y su sufrir es más sacrificado que el nuestro. 



domingo, octubre 26, 2014

Comedia romántica



Mi querida Valérie Tasso lanzó el otro día una reflexión muy sabia en la primera ponencia sobre "Liderazgo femenino" que se está celebrando en Mazarrón. Tasso dijo que el amor no conviene al sistema. El auténtico amor es subversivo, te hace replantearte tu vida, incluso te vuelve austero y a creer que aquello de "contigo pan y cebolla" no es tan malo (aunque si hay solomillo, mejor, claro).

Lo que le interesa al sistema es que permanezcamos en un estado de enamoramiento permanente. Y de este club hay ya una legión: ¿No conocéis personas que cada año y medio como mucho cambian de pareja? Esa estupidez es gloriosa. No digo que no: vas por la calles  con una sonrisa pánfila, te montas castillos en el aire y el objeto de tu amor es perfecto. No hay ser con mayor estado de gracia en el planeta, todo lo que sale de su boca es un manjar si son palabras; si son besos, pura ambrosía. El enamoramiento te hace sufrir y te convierte en vulnerable. Es una montaña rusa emocional que te aparta del mundo real. En una palabra, es insano pero inevitable: estallidos de hormonas en nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Auténticos fuegos artificiales fuera y dentro de nosotros. Muy chulo, sí, pero imaginad a alguien que se encadena a esos estados durante décadas y décadas.

A la sociedad le conviene que estemos enamorados porque nos vuelve más consumistas. Nosotras nos arreglamos más: que si carmín, peluquería, bolsos, zapatos, lencería y ellos se rocían la colonia como si no existiese mañana. Ni qué decir de las onomásticas, los san valentines y toda la casquería sentimental con la que Hollywood nos ha enseñado a conquistar: rosas y bombones para nosotras. Para ellos siempre es complicado. Otro motivo más para evitar enamorarse: el tiempo que perdemos en pensar regalos que les pudiesen agradar.

Total, que vivir en la espiral del enamoramiento durante un tiempo es un monumental desgaste de energía que evita que veamos las noticias, nos preocupemos de lo que de verdad importa y, más trascendente, tomemos partido. El enamoramiento te dispersa, te agilipolla. Ves la vie en rose y no te enteras de lo que pasa a tu alrededor. Es más: deja de importarte del todo.

El sistema quiere que no pienses. El sistema te dice: enamórate cada año y medio y déjanos a nosotros que manejemos los hilos, que tú ya tienes bastante con darle alegría a tu cuerpo, Macarena.

Por eso el auténtico amor es tan peligroso. Porque lejos del romance superficial, el amor te reconduce, te despierta, de resucita y te hace ver con claridad, quién eres, dónde estás, cómo has llegado hasta aquí y hacia donde quieres ir.
El amor es la guerra, ya lo escribí no hace muchas semanas y no es  baladí la cantidad de grandes romances que surgen en tiempos confrotación  —todos conocemos historias de matrimonios en las trincheras de nuestra Guerra Civil— porque quizá, es en esos momentos de extrema fragilidad cuando el ser humano descubre lo que es auténtico y fundamental y apuesta por la vida entre tanta muerte, desolación e incertidumbre.


Quisiera creer que esta maldita crisis acabará por sacar de nosotros el elemento subversivo, revolucionario y transformador de la sociedad. Que el amor hacia nosotros mismos genere el derrumbe total de un antiguo orden social corrupto y podrido. Que el amor hacia los demás, incluso la construcción de un proyecto común con alguien a quien queramos, tenga otros ingredientes: basta de hipocresías, basta de relaciones cómodas

Apostemos por el verdadero amor, el amor que mueve montañas.

miércoles, octubre 22, 2014

VALÉRIE TASSO INAUGURA EL CICLO SOBRE LIDERAZGO FEMENINO CON UNA PONENCIA SOBRE EL EMPODERAMIENTO SEXUAL DE LA MUJER



· El Ayuntamiento de Mazarrón acoge hasta el próximo mes de abril ponencias y debates sobre el nuevo papel de las féminas en la sociedad
· Todas las charlas se celebran en el Centro Cultural de Mazarrón a las 20.00 h

Valérie Tasso inaugura el  jueves 23 de octubre el ciclo sobre Liderazgo Femenino con una ponencia sobre "el empoderamiento sexual de la mujer". La charla tendrá lugar en el nuevo Centro Cultural de Mazarrón, a partir de las 20.00 horas.

Según Tasso, durante la charla, además de repasar el concepto de manera general, "abordaremos más concretamente la sexualidad de la mujer y veremos si realmente, a la fecha de hoy, las mujeres hemos conseguido esta “toma de poder” sobre nuestro cuerpo. ¿Estamos más liberadas sexualmente que antes? ¿O se trata de una gran falacia sibilina del sistema? ¿Hemos pasado, las mujeres, de ser un “objeto deseable” a ser “un sujeto deseante”, papel que correspondía, hasta ahora, a los hombres?"

Y añade que se habla de “empoderamiento” al proceso de transformación mediante el cual "cada mujer deja de ser “objeto” de la historia, la política y la cultura; deja de ser el objeto de los otros, es decir, deja de “ser-para-otros”, y se convierte en sujeta de su propia vida, en “ser-para-sí-misma”, en protagonista, esta vez, de la historia, la cultura, la política y la vida socia"l.
El Ayuntamiento de Mazarrón acoge hasta el próximo mes de abril ponencias y debates sobre el nuevo papel de las féminas en la sociedad. El ciclo se compone de seis charlas y seis mesas redondas en las que está prevista la participación de destacadas voces del mundo de la empresa, el arte, el periodismo, la política y la sociedad, entre las que cabe destacar la propia Tasso, Soren Peñalver, Nativel Preciado, Elizabeth Trallero, Alicia Kauffman o las políticas Lola Gónzalez (Podemos) o Cristina Gutiérrez Cortines (PP); así como la presidenta de OMEP, Manoli Marín Gómez, entre otras.
VALÉRIE TASSO
(Región de Champagne-Ardenne, Francia, 1969)
Revolucionó el panorama literario de nuestro país en 2003 con su Diario de una ninfómana, cuya protagonista vive por y para el sexo, lo que la lleva a experimentar situaciones tortuosas e, incluso, a ejercer la prostitución. Valérie Tasso es Licenciada en Ciencias Económicas y en Lenguas Extranjeras y, aparte de colaborar en distintos medios (Canal Sur, La 2) como experta en temas de sexo, ha escrito también Paris la nuit, El otro lado del sexo (Mondadori) y Antimanual de sexo. Su trabajo ha sido traducido a más de 15 idiomas. Su último libro se titula El método Valérie.