sábado, septiembre 22, 2007

Mis razones



De casualidad encontré este poema, escrito, o lo que sea, de Paul Auster.

A veces uno se tropieza de casualidad con palabras que cambian el rumbo de uno. En momentos donde todo parece que se tambalea. En momentos, donde uno está solo como en noche de lobo. En momentos que no se desean ni al peor enemigo. En momentos que uno no puede explicar el porqué de su desdicha. Donde empieza y donde acaban las motivaciones que a uno le llevan a aislarse del mundo para poder refugiarse en la nada. Y llorar. Y pensar qué se hizo mal, qué será del futuro. En momentos donde se desea con furia que el futuro desaparezca. Uno anda cabizbajo de batallar. De encontrar colmillos retorcidos en la sonrisa de la gente y uno se plantea si quiere vivir siempre la misma vida, en el mismo lugar. Entonces un niño asoma a la puerta, restregándose los ojos y uno se da cuenta que es absurdo plantearse ciertas cosas, y tiene la obligación de apretar las mandíbulas y seguir subiendo la tortuosa cuesta de la vida. Aunque a veces no quiera. Aunque a veces duela tanto, que uno se plantea si merece la pena. Si algo merece la pena. Paul me dio motivos un día...Otros días las motivaciones llegan de personas anónimas que prestan su ayuda a cambio de nada. De algunos amigos que te hacen olvidar la falsedad de esos otros que también eran tus amigos. A los que abriste la puerta de tu casa y de tu corazón y donde no les piensas dejar entrar nunca más. Pero a Paul, sí. Siempre habrá sitio para un alma herida, para cobijar al que se duele tanto como uno, aunque no tenga su talento. Mi voz quisiera enmudecer.No caminar. Encontrar la paz en el silencio. En la tierra. Pero sólo la encuentra en la sonrisa de un niño, en su delicioso despertar, en el olor del café y en la sencillez de tantas buenas personas.
Hace poco encontré este poema, o lo que sea, de Paul Auster...y respiré algo de aire limpio.

Empieza de nuevo,
a partirde la soledad:
como si ahora respirara
por última vez,
y es ahora, por tanto,
cuando respira por vez primera
más allá del abrazo de lo singular.
Vive, y no es por tanto sino
lo que se aloja en el insondable
hueco de su ojo,
y lo que ve es todo lo que no es:
una ciudad del hecho
indescifrable,y, por tanto,
un lenguaje de piedras,
pues sabe que en el total de la vida
una piedra dará paso a otra piedra
para hacer un muro y que todas esas
piedras formarán la monstruosa suma
de pormenores.

No hay nadie aquí, y el cuerpo dice:
todo lo dicho no debe ser dicho.
Pero nadie es un cuerpo igualmente,
y lo que el cuerpo dice nadie lo oye excepto tú.
Nevada y noche.
La repeticiónde un asesinato entre los árboles.
La pluma se mueve sobre la tierra:
qué ocurrirá lo ignora,
y la mano que la sostiene
ha desaparecido.
No obstante, escribe.
Escribe: en el principio,
entre los árboles,
un cuerpo vino caminando
desde la noche.
Escribe:
la blancura del cuerpo es
del color de la tierra.
Es tierra, y la tierra escribe:
todo es del color del silencio.
Ya no estoy aquí.
Nunca he dicho lo que tú dices que he dicho.
Y, con todo,
el cuerpo es un lugar donde nada muere.
Y, cada noche,
desde el silencio de los árboles,
sabes que mi voz
viene caminando hacia ti.

1 comentario:

brigate dijo...

jolin lola, no habí visto este post.. :-)

Que bien, que tienes tres buenas razones. Ellos+Tu=3