sábado, febrero 07, 2009

Madrid


Estos días en Madrid caen copitos al sol. Las mujeres (pero muchas, muchas, muchas) llevan bolsas con bolsos de Salvador Bachiller. Hay vacas de colorines. Una exposición itinerante. Y otra sobre La Copla en La Biblioteca Nacional. Por lo demás, Casa de América sigue tan bella. Las calles Hermosilla, Blanca de Navarra y alrededores con esas tiendas divinas de la muerte de mírame y no me toques, salvo las de abalorios. Una nueva modalidad por doquier. Hágaselo usted mismo. Bolitas de cerámica brillantes, blondas, cueros, cuentas. Eso he visto en Madrid. Y he descubierto a una gran escritora y oradora que se llama Consuelo Triviño (Alfaqueque) y a un José María Merino encantador, pese a su adusta expresión. Madrid, Madrid. Restuarentes de comida fusión. Garitos imponentes con obras de arte "Alegoría". Y Mari Chus. La bailarina, pianista e impenitente amiga. Y un algo de melancolía. Que no es el Madrid de mis años mozos. Ni falta que hace.

5 comentarios:

antonio dijo...

Creo que al final las vacas y la nieve, acabaron juntas, en mal estado

Soledad Sánchez M. dijo...

Me encanta la descripción que has hecho. Dan ganas de dejarlo todo y viajar hasta allí. La foto, es preciosa.

Un beso.

Soledad.

Sintagma in Blue dijo...

...porque todo tiempo pasado siempre fue peor.

brigate dijo...

madrid es mucho madrid, tiene una gran capacidad de superar a sus alcaldes.

senda de luz dijo...

Madrid siempre sorprendente, diferente, cambiante y hermosa.

Un saludo