sábado, marzo 05, 2011

La Felicidad




Arcadia, nirvana...diferentes culturas tratan de definir la felicidad. El diseñador Stephen Sagmeister se hace una lista ¿Qué cosas me hacen feliz? Estar en la cola de un supermercado y que de pronto otra cajera te diga que te pases a su terminal. Por ejemplo. Una buena comida con una amiga. Las risas. Esa risa que te provoca dolor de tripas. Encontrar aparcamiento a la primera, que alguien te llame y te diga: me gusta tu libro; una conversación sobre arte y literatura. Un libro de Varguitas.
La felicidad. Entiendo que son momentos durísimos para la mayoría de nosotros. Que, incluso, los que miraban para otro lado han dejado de hacerlo. Ya no pueden. Esta crisis salpica a todo el mundo. Nos cuesta mucho creer en la luz al final del túnel. Personalmente, tengo otras razones personales, inquinas personales que me obstaculizan el paso en el mundo laboral. Y, personalmente, no deseo a esos inquisidores nada malo, salvo que se vean como yo. Con una hipoteca a pagar y sin posibilidad de abrirse camino por el capricho de unas personas concretas. Es terrible, sí. Muchas veces he sentido vergüenza en mostrarme vulnerable. Pero ya no. No soy incólume, los ataques y las envidias sufridos a lo largo de mi vida profesional me tocan. No importa que tenga excelentes compañeros, que me sienta valorada y protegida por otros muchos. No importa. La injusticia me pone enferma, proceda de donde proceda y la sufra quien la sufra. Y ahora, queridos, he de confesaros que la sufro yo. Y la he sufrido yo. Hay gente que me considera arrogante, hay profesionales acostumbrados a una corte de aduladores a su lado, hay profesionales que no soportan la crítica, con lo cual la autocrítica es algo inexistente en sus vidas. Para todos ellos, supongo,  soy un grano en el culo. Soy molesta...por más que haya aprendido a callarme la boca. Ya no les parece suficiente, al parecer.
Os hablo de injusticia en un artículo sobre la felicidad Y ¿Por qué? porque encontrarme con la sonrisa de mi hijo por las mañanas, sus persecuciones por la casa para contarme chistes, o el rato de leer tebeos de Mortadelo y Filemón, no restañan las heridas, pero suman en esa operación matemática de la vida. De lo bueno y de lo malo. Porque esta maldita crisis me está demostrando que hay mucho más bueno que malo. Pero infinitamente más. Lo que sucede es que lo malo es punzante, desgarra, provoca el dolor. Lo bueno es suave y por eso a lo bueno nos acostumbramos tan fácilmente.
En estos momentos, en los que imagino que todos los que se encuentran apartados del mundo laboral, por la razón que sea, se sienten impotentes, se siente ajusticiados amargamente por la vida, sólo puedo decirles que nos recostemos en ese sofá mullido y confortable de lo bueno. Que no nos acostumbremos a "lo bueno" como lo normal. Que nos alegremos sinceramente cuando nos encontramos por la calle con un amigo que hacía tiempo no veíamos. Que paladeemos esa copa de buen vino, que nos regodeemos en un buen libro, en una buena película. En nuestros amigos. Que nos enseñoreemos en aquello tan singular y maravilloso de nuestras vidas. Aquello que es tan hermoso, tan único. Incluso, puede que aquello sean tan sólo los recuerdos, pero yo les digo que no, que abran los ojos. La vida es un regalo y los trolls siempre estarán ahí para recordarnos que hay mezquindad y maldad gratuita, que hay pestilencia y absurdo y que, por esa misma razón, hemos de sentirnos felices de no pertenecer a ese lado oscuro y agradecidos por tantas maravillas que nos acompañan cada día: el café de la mañana, la cháchara con los compañeros de curso, esa serie que nos gusta, la sonrisa de quienes nos quieren, la alegría y felicidad de quienes queremos y amamos.
De usted depende, cada día, la felicidad.


Tema "La felicidad" de Sole Jiménez y Ana Belén. Un disco estupendo, una mujer excelente, Sole, todavía recuerdo cuando tomó a mi hijo en brazos antes de un concierto. Esta canción es una de las favoritas de mi niño Gonzalo. Ese niño indigo que no me merezco

2 comentarios:

Luis Gonzalez dijo...

Una entrada para enmarcar y releerla varias veces, un día mas lo has demostrado, eres sincera, valiente y con mucho talento, cualidades bastante en desuso hoy en día...

Tere Garibay dijo...

Brindo por lo bueno. Y, entre lo bueno, están tus escritos. Leerte es una delicia, mi querida Lola.
Saludos.