miércoles, noviembre 09, 2011

El mejor/peor de los tiempos

Cuando Charles Dickens escribió aquello de «Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos», tenía que estar sumergido en una profunda crisis como la mayoría de nosotros. Una especie de estado de gracia desgraciado. El pálpito diario de este caos saca a la luz lo mejor y lo peor de nosotros. En ocasiones escucho todas las voces de descontento como si fueran una sola y hoy, más que nunca, opinamos, debatimos, discutimos. Ea, esta crisis no es tan mala porque obliga a replantearnos unas cuantas prioridades ¿Cuántos seres humanos pasan por la vida sin plantearse ni una sola cuestión trascendental? Hoy no se libra nadie. Los días se precipitan con una sempiterna sensación de alerta, de 'could be', de 'some things happen'. Porque así es. Todo puede ocurrir y, no sé qué pensarán ustedes, pero creo que transpirar esta adrenalina tan a flor de piel nos ha convertido en seres creativos, en locos y hambrientos como predicaba Steve Jobs. ¿Habremos perdido el miedo por fin? ¿Escaparemos de la zona de confort que nos mantenía aletargados y atontolinaos? Sin dudarlo un instante responderé: lo estamos haciendo y esto es palpable en las redes sociales, donde los humanos saltan en masa ante lo que les parece injusto, incluso a riesgo de perdernos en un océano de discusiones que a veces terminan en el vacío.
Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos una y pensamos que el del otro huele peor. Esta frase no es mía, pero describe de forma palmaria el modo en el que respiramos los españoles en esta época de mejor/peor de los tiempos. Los twitteros, los escritores de Facebook son columnistas, cuentan su vida, son personajes de su propia existencia. El ser humano, sin 'star-system' que valga, se ha convertido por fin en protagonista.
El mundo nos invita a que contribuyamos a la masa informe de la realidad con un «me gusta», con un 'retuit' y, ahí lo tenemos, de pronto Ismael Merlo o Carmen de Mairena se convierten una noche de domingo en 'trending topic'. Es el principio del fin ¿Se dan cuenta? Somos unos privilegiados, vivimos algo irrepetible, un ¡eureka! constante.
A Leonard Cohen le dan el Príncipe de Asturias e, ipso facto, leemos su discurso íntegro, nos inunda una marea de comentarios; la gente sube canciones y poemas, y tarareamos 'Let's waltz' miles de personas al unísono. Se acabó el reinado de los programas del corazón.
¿Y a quién le importa lo que escribimos? Pues parece que a bastante gente. Según las estadísticas, un 80% de los twitteros mira y el otro 20 actúa. Entre ellos me cuento.
A veces me pregunto si servirá de algo tanto debate. ¿Nos tornará más democráticos? ¿Abrirá nuevos caminos? Me reitero, es el principio del fin de un viejo orden social. Twitter es solo la punta del iceberg y ustedes les contarán a sus nietos que les tocó vivir en el mejor/peor de los tiempos.


Publicado en La Verdad el 26 de octubre de 2011

2 comentarios:

pau dijo...

La verdad, no sé qué les contaré a mis nietos. Por lo pronto, he aconsejado a mis hijos no tener descendencia.
Tal vez sea cobardía, puede que para evitar pasar por la vergüenza de confesarles que soy de la generación que dilapidó su mundo y les hipotecó el futuro.

Baptisma dijo...

hola, solía tener roadtobhangra hace unos años, hoy renuevo el blog con nueva liga, te la envío. Un saludo! mi twtr @mvpbeisblog

http://croonsandmoans.blogspot.com/