viernes, mayo 18, 2012

Donna on the floor



Decir Donna Summer es decir baile, aunque ella no bailaba demasiado bien ni falta que le hacía. Donna Summer son dedos llenos de polvo tras rebuscar sus canciones en viejos vinilos. Despúes sonaba en antena "On the radio". A los pocos segundos lo que sonaba era el teléfono de oyentes agradecidos. Merecía la pena sumergirse en la vieja discoteca por el placer compartido de la música. En aquella época las mesas de sonido comenzaban a jugar con el ordenador pero era mágico tropezarse por casualidad con temas que creías olvidados. Así como Paul Auster habla de la solidaridad entre desconocidos: lector y escritor, los que hemos amado y vivido la radio sentimos igual conexión con los oyentes y, por supuesto, con la música. De la misma manera, a los que hemos tenido cualquier tipo de vinculación profesional con este medio nos encanta  LaDonna Adrian Gaines. Hace ya mil años grabó con Barbra Streisand "Enough is enough" porque el hijo de ésta le rogó encarecidamente ese fabuloso dueto. Un exitazo de ambas, a cual más diva en aquella época. Donna cantaba música atrevida. Con "Love to love you, baby",  grabó los gemidos de su propio orgasmo y se montó una buena. Su madre estuvo meses sin dirigirle la palabra. Al igual que Whitney, Donna comenzó cantando en la iglesia y ella mismo ha sido muy creyente. Del coro de la iglesia pasó al musical Hair, a partir de ahí no dejó de grabar,  hacer giras. Donna, prisionera incluso a su pesar, de la música disco, de la que intentó escapar en la década de los 90. 
 En los últimos meses he subido muchas canciones de Donna Summer a Twitter a Facebook. Tiene su explicación. En la academia de danza buscábamos un tema para preparar una coreografía de unos 15 minutos. El resultado final: un montaje con tres canciones de la Summer: "I feel love", "Mac Arthur Park y paradójicamente "Last Dance" para terminar. Después de Whitney, Donna. Es triste.  No queríamos una gala sensiblera llorando a la Houston y elegimos a Donna. Y ahora, esta especial dancing queen,  se marcha, sin posibilidad de sobrevivir al cáncer, ni volver a pisar un escenario. 


 Nos deja un poco huérfanos a los que hemos disfrutado en tardes lluviosas,  solitarias, en esa soledad sonora de largas horas de emisiones de  radio; A los que bailamos sus canciones en mil contextos diferentes; En casa, cuando nadie nos ve; en clase, desafiando los años y las curvas. También nos deja huérfanas a todas nosotras, a las que, en tiempos de crisis como el que nos toca vivir, cantamos, sentimos y dolemos en voz alta aquello de She works hard for the money
 Que le sea leve la tierra o, en su caso, la pista de baile.