sábado, febrero 22, 2014

La edad de Gonzalo


Mi hijo y yo mantenemos un vínculo tan fuerte que asusta. Nos parecemos tanto que asusta. Ni él quiere crecer ni yo quería crecer. Eso sí, he tenido que llegar a cumplir 43 años, se ha tenido que morir mi mejor amigo para ser consciente, muy consciente ,del paso del tiempo. Él lo es todo el rato. Y no me gusta. Pienso que sufrirá. O no.
Pasear por la ciudad y percatarte de que ya estuviste aquí pero con otro vestido y en otra situación no me provoca tristeza, sólo una leve melancolía y media sonrisa satisfecha.
La vida ha sido buena conmigo.
Espero que lo sea con este ser humano tan especial que rompió ayer a llorar cuando le dije que tenía que aprovecharme de su compañía ahora que todavía no me odiaba, ahora que todavía era un niño porque cuando creciese las cosas cambiarían.
Y no podía parar de llorar. Y un señor mayor nos miraba mientras esperaba su primer plato en el Restaurante de El Corte Inglés.
"No te quieres hacer mayor ¿verdad?"
Me contestó con un movimiento de cabeza
"Venga, no llores. Yo te querré siempre. Seas como seas. Es imposible no querer a un niño como tú. Anda, ve al baño a lavarte la carita, que nos van a traer el postre".
Cuando marchó, el señor mayor, que no pudo evitar tragarse toda la situación, me volvió a sonreir: "Están en una edad preciosa"