lunes, agosto 18, 2014

Igualismos







La eterna discusión. El sexo con amor es cosa de mujeres. Los hombres son todos unos descerebrados que sólo buscan pasar el rato. A ellos no les compliques la cabeza. Una vez eyaculados, mirarán hacia otro lado. Si son educados, estarán ahí, en alguna ocasión, por lo que puedas necesitar, pero nada más. Ya bastante liada tienen la vida. ¿Y nosotras? ¿Tan pavas y cursis somos que nos enamoramos del primer hombre que nos besa? Pues ni tanto, ni tan calvo.

Hay hombres que aman y follan. Hay otros que sólo se atreven al amor platónico. Son capaces de obnubilarse con una foto sin decir esta boca es mía o morirse de miedo si el objeto de su amor cobra vida. Fíjate tú, una mujer de carne y hueso ¡¡Y que se atreve a responder afirmativamente a su cortejo!! Huyen despavoridos.

Los hay  que sólo conocen la máquina de su cuerpo. Es lo único que les importa. El buen funcionamiento de los engranajes que suben y bajan la adrenalina y otras cosas, ya me entendéis. No les pidáis palabras románticas o lugares especiales. El asiento de atrás del coche es su lecho habitual. No me malinterpretéis, que para un "de vez en cuando" no está nada mal pero así, como plato único, no mola.

Un amigo me insistía en lo importante que el sexo por el sexo. Con o sin amor. Y nosotras, nos hemos visto de pronto arrojadas a este mundo masculino, a estas guerras que nos dejan muy frías. Porque ellos y nosotras somos muy, muy diferentes. A veces la necesidad obliga a abandonar un lecho en mitad de la noche. No sea que nos enganchemos, no sea que suframos, porque una cosa está clara, como nos enganchemos vamos a sufrir. Y, por supuesto, con la nula esperanza de que ellos sientan algo semejante a nosotras.


Pues no, no somos iguales. No diré que todas sean unas sentimentales como yo que todavía pienso en los Heathcliff y Romeos, pero, sin ser puritanos ¿Hay algo de malo de dotar al puro sexo de algo de afecto, simpatía y empatía? En este mundo de alergia a las relaciones y los compromisos, al menos, que haya un poco de calor humano y no sólo erógeno.