domingo, noviembre 09, 2014

El látigo azul








Desde esta semana el doble check azul del whatsapp nos avisa de que tu mensaje ha sido entregado y LEÍDO. El azul dejará de ser el color del PP para convertirse en el color del miedo y de la humillación que generará sentimientos encontrados, iras y discusiones. Cuántas parejas se dirán entre ellas ¡¡Ya no me lees como antes!!. ¡¡Es que por un ojo te entra y por el otro te sale!!. Ay, doble check azul, cuánta intranquilidad vas a generar en las mentes calenturientas.

Pero señores del Whatsapp ¿Qué necesidad había de esto? Saber que él ha leído tu mensaje y no se molesta en contestarte, ni un mal emoticono, ni ná de ná ¿No es mucho mejor vivir en la ignorancia?. ¿Y lo mal que quedas con ese amigo que te envía todo lo que encuentra en ese basurero gigante que es internet con la peregrina intención de ligar contigo? ¿Qué hacemos con él? Criaturica. Antes le podías decir: "ya sabes lo liada que estoy, o sea" pero ahora el doble check azul te delata...Aunque tengo mis dudas.

¿De verdad que siempre que leemos un whatsapp estamos con los cinco sentidos puestos en ello? ¿Cuántas veces nuestros ojos descansan entre líneas y no terminas la frase, o te quedas sólo con el 30% del contenido?. En ese bombardeo constante que nos ametralla la vida desde el móvil (notificaciones de Facebook —el puto messenger con su timbre — avisos de Twitter, de Linkedin, de Instangram, los correos electrónicos) ¿Estamos siempre al 100% listos para captar con atención? Pues no, es imposible.

Al doble check azul habría que añadir un tirabuzón triple que nos garantice que el destinatario del mensaje efectivamente lo ha comprendido. Esto es, que el proceso de comunicación se ha desarrollado eficazmente. Que tu sentencia, con todos sus matices e intenciones, llega limpia e inmaculada a la mente del otro receptor. Para esto, nuestro móvil tendría que incrustar sus microondas en nuestro cerebelo y en el del emisor. Vamos, más que un móvil debería ser un milagro prodigioso porque si hay algo complicado en nuestros días es  descodificar la realidad y su compleja maraña.
 Si yo te envío un whatsapp con una cita de Wittgenstein, ¿La asimilarás en toda su amplitud? Si te escribo, por ejemplo: "El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo" ¿El doble check azul me asegura que sabes lo que es el lenguaje significativo?

En este mundo donde Google controla mis pasos desde que salgo de casa hasta que regreso, donde cualquier aparición en las redes sociales queda registrada ( a no ser que navegues de incógnito) y en la que el control se ha vuelto una obsesión colectiva, sólo nos faltaba esto.

Detestamos que nos espíen pero estamos atrapados por este Gran Hermano y vivimos la obsesión de encontrar un espacio con el colchón de la WI-FI que nos proporciona música cuando paseamos o la posibilidad de escuchar nuestro programa favorito a tiempo real. Podemos ver series, comprar una entrada para un concierto o inscribirnos en un curso. Whats app además, nos permite chatear con nuestros amigos y gestionar en cuestión de minutos citas, entrevistas, posibles comidas, fiestas. Hasta he cerrado bolos, vía whatsapp. Pero lo que era un poderoso aliado se convertirá en un tostón insufrible.


Dos trucos para librarte del doble check:  leer las notificaciones de tu móvil en esos resúmenes que te muestra sin necesidad de entrar en la aplicación. O entrar en ella con el modo avión.  Lo de contestar mensajes lo dejaremos para otro día.