miércoles, marzo 30, 2016

Barbudos, el debate con pelos

 


 ¿Pero qué os ha dado a todos llevar barbas? Se supone que el hipsterío anda medio extinguido entre los cafés a precio de marisco y las películas V.O en libanés. Pero no. Algo queda,  como un perfume de una moda que no se termina de marchar. Algo se nos ha pegado de esa ola: me paso el día viendo chicos con  barba. Por todos sitios: en el gimnasio, en los jardines, por la gran vía, en la tele, en mi Facebook ¡¡en mi casa!!.

A veces me siento sumida en una pesadilla peluda. Porque cuando digo barba, no me refiero a esas perillas a lo Juan Tenorio. No, no. Barbas tipo la ira de Zeús, o tipo mala folla de Poseidón. Barbas Marx y Papá Noel.   Lo cierto es que todo el tema de los pelos causa mucha controversia. Lo tengo comprobado. Los defensores de la barba suelen defender al mismo tiempo el vello púbico abundante. Lo que viene a ser un buen felpudo.

 Pareciera que los defensores de la barba hayan creado un club místico donde observan el mundo con otra mirada. Quizá la mirada de lo intemporal, del no tiempo, de los yoguis (ejemplares barbados casi todos ellos, un mudra tan importante como el de las manos o el cabello largo, en reivindicación de su parte femenina). Los barbudos —lo tengo comprobado— son tranquilos, quieren dejar su testimonio, su semilla en el mundo. También es verdad que les gusta poco afeitarse. Es incómodo y en invierno más. Algunos se hacen auténticas carnicerías por torpes y otros tienen rostros como el culito de un bebé. Y claro, así no se puede.

 Los que os dejáis barba pensando que se os tomará más en serio es posible que llevéis razón. Que el mundo en general cambie la percepción que tiene de vosotros. A mi no me la pegáis. Entre mis seguidores de Facebook he observado que las posturas pro y anti-barba se defienden con ahínco, incluso ferocidad. Yo no entro ahí. Tan limpio puede ser el que se afeita como el que  no lo haga a menudo.

De hecho, una barba bien cuidada también requiere de esfuerzos, cremas hidratantes especiales e incluso el preciado aceite de rosa mosqueta para que el pelo no se reseque. En cuanto a las preferencias de las féminas ¿Qué os puedo decir? Hay hombres guapísimos y la barba resalta sus ojos, incluso su nariz. 
A muchos les disimula una incipiente papada. Y, como siempre, el que es guapo, lo es de cualquier manera. Personalmente, me gustan los rostros sin trucos, descubiertos, limpios y sin pelos. Entiendo que es una opinión muy personal y que si apelamos a la naturalidad, natural, lo normal y lo intrínsecamente humano es que el vello y el pelo cubra nuestro cuerpo.

  En estos tiempos donde ni lo comemos ni lo que bebemos es natural, y si me apuran, casi ni lo que sentimos, ¿Qué sentido tiene dejarse una barba que os llegue hasta la mitad de los pectorales? Quisiera creer que el hombre barbudo reivindica los orígenes, incluso lo troglodita y lo animal que queda uno de vosotros.

  Por desgracia, creo que no deja de ser otra moda, en este caso, tremendamente cómoda. Entiendo que afeitarse todos los días es un rollo pero los pelos me estorban, me distraen, son un ruido prescindible en las miradas de esos  hombres que me gustan. Si a tu chico le gusta la barba, déjalo, criatura, ya se aburrirá. Y si opta por el mundo peludo para los restos, habrá que renegociar la relación. Siempre le podrás decir: este no es el chico del que me enamoré.