lunes, mayo 09, 2016

Mujer actual española

Yo no quiero ser perfecta. Sólo quiero ser feliz. Este es mi mantra desde hace unos meses. No sé si ustedes creerán o no en el poder de la autoafirmación pero es que el universo está conspirando para ello. Y aparta de mi lo que no sirve. Y a quienes no me sirven. Cada día me digo lo afortunada que soy por tener amigos tan maravillosos y que la vida me empuje a dar los pasos que siempre temí. Y no pasa nada. Hay que salir de la famosa zona de confort.

 Por eso, me ha encantado leer el informe de la mujer actual española. Esta mujer, señores, se ha cansado de ser perfecta las 24 horas. Está harta de sentirse sobre expuesta en las redes sociales. Es una natural woman, como cantaba Aretha Franklin y no una irreal súper woman.

 Harta de esclavitudes absurdas, vive su vida anclada en estos cuatro pilares: aceptación, no imposición, egocentrismo y no culpabilidad. Estas son las conclusiones del estudios realizado por IPSOS, una empresa experta en estudio de investigación de mercados a nivel mundial. Esta realidad internacional también se comparte en España, como asegura la presidenta de IPSOS, Laura Morrisey. Mujeres que leéis este artículo, muy posiblemente asintáis con la cabeza ante tales afirmaciones.  La crisis nos ha transformado. Hemos tenido que reinventarnos.

Convertirnos en nuestro propio jefe y, en ocasiones, mostrar en Facebook o Twitter una vida idealizada, irreal. Es agotador hacer creer a los demás que somos felices a todas horas. Hoy apostamos por la verdad. Hay señoras que han decidido volcarse en el trabajo y otras, una gran mayoría, piensan que la vida es demasiado corta y tan sólo quieren vivir para trabajar. Y con la imagen sucede igual. Hemos pasado de abusar de los filtros de instangram  a evitar hacernos fotos a cada paso que damos. Es mi caso, al menos.  ¿No les sucede a ustedes? No están hartos de mostrarle al mundo cada pequeña cosa que hacen? En el trabajo, con los amigos, con los amores, con lo hijos
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 Prefiero dosificarme ante el mundo. Me he cansado de tanta sobre exposición. La culpable no es otra que yo misma. Nosotras nos impusimos este reto absurdo de parecer geniales, encantadoras y vitales siempre y en todo momento. La verdad, verdadera es que cada cual tiene sus miserias. Vayamos con otro apartado importante: la belleza y los estereotipos que nos venden como buenos.

Os diré un nombre que se hizo viral hace meses. Se trata de Rachel Hollis. Esta californiana es como nuestro Arguiñano, sólo que en chica.  Rachel decidió subir una foto en bikini, posando durante sus vacaciones. Efectivamente, como pueden imaginar, Rachel, después de haber parido tres hijos luce un cuerpo normal y una tripita llena de estrías. ¿Y qué? Pues que no pasa nada. Que esta reivindicación de su cuerpo real encantó a todas las mujeres reales.

 De algo nos está sirviendo es esta maldita crisis que parece no terminar nunca. Ha sido una cura de humildad pero, sobre todo, está resultando una lección de vida gratis. Debido a tener más tiempo libre, he conocido a más seres humanos; he disfrutado de tomar el aperitivo con mis amigas, hasta la vida me ha puesto en el camino a auténticos gilipollas a los cuales he llegado a prestar una atención inusual por parte de mi otro yo, la otra Lola. La que pisaba fuerte ni les habría otorgado el beneficio de la duda. Ya no piso fuerte ni con garbo. Piso con serenidad y paz. Doy gracias por las lecciones aprendidas y ya no quiero ser perfecta,