viernes, julio 21, 2006

ERES LA MUJER DE MI VIDA

Bien. Analicemos esta frase. A mí, cuando un hombre me dice algo así me suceden tres cosas. La primera es que me dan ganas de salir corriendo; la segunda es que no me lo creo y me hace desconfiar hasta límites insospechados del emisor y la tercera es que me indigno. A simple vista parece una frase muy bella; cursi hasta el arrebato y, lo siento queridos, sitúa a la mujer en el papel de consorte, acompañante de, compañera sentimental de, amante, novia, esposa de. Es de un egocentrismo insufrible. Cuando él te mira con ojos de cordero degollado y te suelta esa sucesión de palabras, repetidas hasta la saciedad en los culebrones de Corín Tellado, yo no puedo más que irme a toda mecha a buscar una mesa, un árbol y tocar madera, o agarrar el rosario de mi madre y ponérselo en los morros como a un Valpurgis cualquiera. ¡Que no, hombre, que no!. Que yo no soy la mujer de la vida de nadie. Que, como reza un lema feminista, “no puedo ser la mujer de tu vida porque soy la mujer de la mía” y que para hacer de mamás, de adornos de un pinche macho, o de fetiches sexuales del género masculino ya se han inventado algunas fórmulas. A mí, que a la mujer me la dejen como lo que es. Un ser humano, con cabeza y corazón. Con nuestros atributos físicos, por supuesto, porqué no, con la inteligencia, poesía, belleza, sentido práctico, habilidad para los negocios, para la comunicación, para el arte; con el don de dar hijos al mundo y otra serie de cualidades, propiedades y características varias. Como las que pueda tener el hombre, vaya. Salvo por lo de los hijos, claro.
Desgraciadamente, la infinita generosidad de muchas féminas provoca que salvamanteles tan desgraciados como éste se sigan perpetuando ¿Por qué? Pues porque ¿qué le vas a decir al maromo de turno? Yo, que soy muy poco fina, nada diplomática y más auténtica que una plasta de vaca, no tengo más remedio que decir lo que siento, porque, si no, exploto. Pero otras muchas tienen esa santa paciencia, ese pestañear pizpireto de patita Daysi y esa habilidad innata para hacerse las tontas cuando, en realidad, son listísimas. Por supuesto, más que servidora.
Así que, desde unos cientos de años hacia acá, cuando el macho depredador (pongámosle voz de Félix Rodríguez de la Fuente) va en busca de su presa, utiliza este eslogan de pacotilla para que la damisela caiga rendida a sus pies. En el mejor de los casos, se juntan, matrimonian o amanceban y comen perdices, entre otras cosas. En el peor, ella se convierte en un apéndice de él. Si la hembra está buena, la exhibe como si fuera parte de sus posesiones; Si las habilidades de la mujer residen en su maestría en la cocina o en el hacer de la casa, ella se convertirá en esclava de por vida (los esclavos son los que trabajan gratis ¿no?); Si es fértil, le dará muchos hijos; Si es lista, lo apoyará en todas sus batallas, incluso en las que ella queda a la altura de un fregador (véase Hillary Clinton) porque, a fin de cuentas, él, queda como una cloaca.
No digo que todos los hombres seáis así. Ni tanto. Pero todavía circulan por el mundo esos cazadores furtivos con más peligro que una escopeta de perdigones.
Yo les propongo que vean a la mujer como es. Normalmente lista, casi siempre hermosa (no hablo sólo del espécimen Pamela Ánderson); siempre, siempre generosa y sí...capaz de lucir linda en una fiesta, como diría Carlos Vives, capaz de tener la casa organizada (incluso si ella no es la que limpia), capaz de ser una madre maravillosa, una esposa, compañera del hombre, pero lo bonito, lo auténticamente romántico, es que sea de un modo recíproco. No puede ser que siempre seamos nosotras las fantásticas. La mujer también tiene derecho a ser un poco desastre ¿no? Y sobre todo, tiene el derecho inalienable a ser ella misma, sin depender de nadie. El hombre que mira a la mujer, como “la de SU vida”, directamente la margina a una esquina de su corazón y sus pulmones. Será por eso que en la India algunas arden en la pira funeraria junto al cadáver de sus maridos. “Eres la mujer de mi vida” me suena utilitarista, zafio y más gastado que la suelas de Forrest Gamp, cuando le dio por echarse a correr.
Hombre y mujer, de la mano, o piel con piel, o sesos con sesos, pero sin “utilizarse”, sólo dándose entre ellos y dándose al mundo. Creo que hay ejemplos magníficos en la historia de la ciencia, del showbussines y del bussines, sin más. Lo demás, es cochambre, falsedad, patchulí. Como diría Falete, “Pura mierda”.


PD. EL BLOGGER NO ME DEJA SUBIR FOTOS. SORRY.

7 comentarios:

desmitificador dijo...

Euuuuu....Lola, no sé que te ha ocurrido en Úbeda, pero has venido cañera ;D. Menudo post, y ¡qué largo!¿Te has preguntado si ALGÚN HOMBRE le ha dicho EN SERIO esa frase a una mujer ALGUNA VEZ? (cómo me digas "¡Sí! A mí...en Úbeda", me matas :D) Suena tan tópica que es ridícula. Es como los niños con gorra y las madres en la publicidad, se asumen, pero ¡no existen!.

Bienvenida de nuevo a la red. Se te hacía de menos.

desmitificador dijo...

Por cierto, ME ENCATA ESTE POST...está escrito con tu alma, corazón y tripas. Una declaración de principios en toda regla.¡Genial!

P.D.:¡Por fin alguien pone en su lugar a DAISY DUCK! (es Daisy, del inglés "Margarita" y no DaYsi)¡ella y Minnie Mouse, unas golfas machistas :D!

josejimenez dijo...

parte usted del supuesto de una declaracion "eres la mujer de mi vida", en la que el gashó se lo dise a la gashí cuando llevan viendose durante tardes/noshes alternas, no mas de hora y pico u dos horas y pico, durante no mas de dos semanas.

me permito hacerla una anotacion... la del gashó que se lo dice a su gashí despues de quinse, veinte o mas años aguantandose mutuamente, y en un momento de climax parejil, el la espeta con un "eres la mujer de mi vida".

o ella suelta un "cuanto te quiero, illo", despues de salvar un problema familiar.

creo que quizas la vision que usted mantiene sobre la frase en cuestion sea mas bien problema de fondo, no de la frase en cuestion, esto es, usted se ajuma el pescao... solo eso, usease un gashó y una gashí despues de hacerse visitas dias alternos durante una u dos semanas como que suena a cursi de la muerte moltal.

suyo afectuozisimo.



los golpes man despertao.
las lagrimas man dormio.

LOLA GRACIA dijo...

Desmitificador
Estoy honradísima de tener como asiduo a un blogger tan culto como tú. Dudé en lo de Daisy. Tienes razón. Lo escribí mal.Tengo un maromo al lado nada machista, por suerte. Pero es que hay cada especimen por ahí...
Deacuerdo con José Jiménez en que la frase cambia de significado si el gashó, se lo dice a la gashí después de verse tres o cuatro veces, o tras 30 años de matrimonio viendo atardecer en La Alhambra.

Ch@rlie dijo...

Lola, me resultó muy interesante su comentario, lo imprimí para que lo lea mi novia, esa novia mía que quiero con toda mi alma, que no por decir que es MI novia siento que me pertenece. Quiero que lo lea esa mujer inteligente y bonita que yo llamo "mi novia" (porque así es como la llamo) y que se llama Heidi. Estoy seguro que a ella también le va a resultar muy interesante. Cuando se lo de, le voy a comentar que no pienso dejar de decirle que es "la mujer de mi vida", porque creo firmemente que es la mujer con la quiero compartir el resto de mi vida, y eso, créame Lola, nada tiene que ver con posesión, además, no quisiera que ella me privara del placer que me da oír de su boca que yo soy “el hombre de su vida”, aunque parezca cursi o escrita por Corín Tellado (si es que no es lo mismo, con el debido respeto)… ah, otra cosa, nada de ojos de cordero degollado, es mejor una mirada sincera.
Saludos,
Carlos.

- aHlE - dijo...

¡Qué buena entrada! Comparto su opinión, me gustó en especial la parte que dice: "La mujer también tiene derecho a ser un poco desastre ¿no? Y sobre todo, tiene el derecho inalienable a ser ella misma, sin depender de nadie". Esto me parece muy muy cierto, ojalá todas pensáramos así, nosotras debemos sentirnos orgullosas de ser mujeres y entender que somos capaces de todo lo que queramos, sin necesidad de una pareja. Ya va siendo hora de que entendamos el amor de pareja como algo diferente a dependencia y control, es difícil conseguirlo pero creo que todavía existen hombres que valen la pena y que respetan y estiman todo lo que en realidad es una mujer, como usted bien lo señaló. :D Bravo!

Anónimo dijo...

Si, probablemente lo sea