martes, noviembre 14, 2006

OJOS SECOS. y Capítulo V

Transcurrió el tiempo, las niñas crecieron, también el patrimonio de Terry, que gozaba de una excelente reputación como marchante de arte. Unos años después se casó con una literata de la época. Vincent siguió viviendo con ellos puesto que pudieron mudarse a un inmenso palacete de Chantilly.
El pintor incluso regresó en alguna ocasión a Tokin para visitar a sus familiares y para presentarles a las pequeñas Sandrine y Sora.
La abuela Fatih ya no estaba en su rincón preparando lindos brocados, bordando sencillas batistas y conferenciando con sentencias ciertas como las nubes de tormenta. Falleció en los años de falsa felicidad de Vincent. Nadie de la familia supo como comunicarse con él. No tenían sus señas, hacía mucho que habían dejado de recibir sus cartas.
El pintor de las visiones disparatadas lloró amargamente el desapego egoísta, el olvido de sus orígenes por tantos años.
Sus padres eran ya muy mayores, pese a todo Sora mantenía algo de aquella belleza espléndida que la convirtió en la más hermosa por todo un año.
Sandrine y Sora, conocieron a sus abuelos...
-¿Ves madre?...Sora, la pequeña, lleva tu nombre.

Vincent también se encontraba avejentado, sus trastornos de visión le hacían andar de un modo extraño y algunas luces le dañaban los ojos.
Los días en Tokin pasaron livianos, las jóvenes recogieron sendos arcones con prendas preciosas puesto que ya eran casaderas. La antigua y nueva familia de Vincent se despidió con el sabor amargo del adiós definitivo.
El pintor fallecía semanas después, en Chantilly, con un legado incalculable de telas y lienzos que Terry almacenaba como el más preciado de los tesoros.
El pintor apenas contaba con 50 años. Un siglo después, uno de sus biznietos, Alexander, vendía en Sotheby´s la primera pintura que salió de sus brazos la misma noche que Aline le aniquiló físicamente. La tela alcanzó un valor tan desmesurado e increíble que tal hecho dio la vuelta al mundo.
El mundo, ese fragor de cifras, leguleyos, falsas apariencias, amistades de un solo día, tiempos fáciles, frivolidad y mentiras. El mundo...esa fulana prima de otras górgonas traicioneras como el éxito, el dinero y la vanidad, finalmente se había vuelto a rendir a los pies de Vincent. Un niño extraño que ya en el vientre de su madre levantaba con sus deditos catedrales, margaritas, mariposas y objetos inanimados. Contornos que iban y venían, que aparecían y desaparecían una y otra vez, continuamente.

7 comentarios:

Rafael Arjona dijo...

Una maravilla de historia, me ha encantado.

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Sintagma in blue dijo...

Qué regalos más bonitos nos ofreces. Hoy con calma leí todo el cuento completo. Es fantástico.

(besos admirados)

LOLA GRACIA dijo...

Muchas gracias,de verdad. No sabéis lo mucho que me anima a seguir escribiendo

Rafael Arjona dijo...

En mi primer comentario quería añadir una imagen de aplausos, pero no ha salido bien, es esta:

http://photos1.blogger.com/blogger/2189/3983/320/s2bp5y.gif

LOLA GRACIA dijo...

que Dios y todos los dioses del Olympo te bendigan, Rafael. Es muy tierna esa imagen

Anónimo dijo...

Troman. Dª Lola: he terminado de leer el relato. Me gusta la forma (es muy buena), pero, salvo mejor criterio, pienso que hay que trabajar más el fondo (la historia en sí misma). Con respecto a las poesías, creo firmemente que debe de luchar por publicarlas y someterse a la crítica. Ello le hará mejorar día a día. Saludos.

LOLA GRACIA dijo...

Troman, muchas gracias por tus consejos. Se nota que eres una persona muy concienzuda, así que me son de gran utilidad...Pensaré en cómo mejorar la historia. Siempre me fallan los finales, quizá los precipito...o quizá hay demasiada fantasía. Gracia por seguirme también en el 20 minutos.