domingo, septiembre 28, 2008

Hoy, que no estás



Mi amiga Merce adoraba a Paul Newman. Le regalamos un magnífico póster que le retrataba en todo su esplendor. Él es de esos iconos que uno cree permanecerán para siempre. Es lógico que muera. Por edad, por la acción aniquiladora de un cáncer. Pero ¡A tantas cosas ha sobrevivido! A la muerte de un hijo, por ejemplo. Quizá, el más letal de los sufrimientos humanos.
No te perdono que te vayas, Paul. Siempre serás Brick. Con esas muletas que ha envidiado media humanidad. O Butch Cassidy, paseando a la chica en el manillar, con el gran tema de Bacharach al fondo. También el marido fiel de Joanne Woodward, el defensor de tantas causas humanitarias, el creador de una marca de comida ecológica, el corredor de coches de carreras. Un tipo simpático. Un gran actor. De los pocos que hacían de Hollywood un lugar algo menos escabroso.
Hoy que mi hijo ha anunciado que cocinará sopa con olas, ya no estás. He de hacerme a la idea que te fuiste, así, de cualquier modo. No sólo era tu belleza. Eran tus incandescentes ojos azules. La firmeza, la seguridad, el cobijo. Ayer, que llovió aquí, en el desierto, te fuiste. Hoy que no estás, el mundo parece un lugar menos divertido.

4 comentarios:

Celestino dijo...

La vida es la suma de momentos.Y Paul formó parte de mi vida con unos cuantos momentos y de los buenos.Siempre lo envidié y siempre me maravilló su lealtad hacia las cosas y las personas.
Descanse en paz pues merecido lo tiene.

Sintagma in Blue dijo...

Fue mi primer gran ídolo.

:-(

Antonio Rentero dijo...

Desde que se nos ha ido ya he hablado con unas cuantas personas que lo sienten como la perdida de un amigo, un familiar, un conocido...

Sus ojos no se han apagado, no obstante. Nunca se extinguira ese inmenso azul del interior de nuestros recuerdos.

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, Lola. Mucho tiempo ha transcurrido desde que encontré tu cuaderno de bitácora y me animé a escribirte. Sé y me consta que estás bien. No sabía lo de tu operación de nariz. Salvo que lo necesitaras por razones médicas (obviemos el perfil de las fotografías), tengo que decirte que estabas, antes, igual de guapa que ahora.
Primera parte: No estoy de acuerdo. Para mí la ausencia más letal sería la de mi pareja. Un hijo debe ser algo muy grande, no obstante, no puedo dejar de pensar que siempre, siempre, es "consecuencia" de un amor previo. El final es que él volará -es lo justo- y quedaréis solos. Eso es educarlos para la libertad y así no os encontraréis con sufrimientos innecesarios. Yo no tengo descendencia (hasta el momento y que lo sepa), pero pienso así. Lo siento.
Segunda parte: El mundo, gracias a personas como Paul, que han cumplido con su misión de practicar el amor y la justicia, aunque desaparezcan, no parece menos divertido; todo lo contrario, yo celebro de que pasara por el planeta Tierra y que nos enseñara a reir más y odiar menos.
Tercera parte: No sabes cómo me alegra, por lo que deduzco, que tus ideas tengan dentro de poco una mayor difusión al comenzar a colaborar con el diario La Opinión. Amenazo con seguir comprando ese periódico y gozar con los trabajos de sus colaboradores. (A ver si vamos acabando con la "chulería" de La Verdad).
Cuarta parte: Ánimo, estás llevando muy bien tu trabajo en la Feria del Libro.
Un beso de alguien que os aprecia.