sábado, octubre 10, 2009

El dolor


El dolor espiritual está sobrevalorado. Hoy os escribo del dolor físico. Ese dolor que te acompaña 24 horas. Que hace que te plantees tal o cual movimiento. Ahora que os escribo siento un dolor indescriptible desde el nacimiento del cuello a los omóplatos. Para colmo, llevo dos batacazos seguidos y me duelen las costillas, las lumbares. Pero, ay...esa punzada en lo alto de mi espalda está "killing me softly". Nada de deporte, muy poco de ordenador y apenas puedo dormir, salvo si me coloco tendida como en un ataud. Manos sobre el pecho incluidas. Que pase pronto, por favor. Quiero recuperar mi fuerza, quiero que alcanzar un bote de la alacena (qué palabra maravillosa) no suponga ver estrellitas y pajaritos. Todo comenzó hace tres años, cuando un tío me dio por detrás en el coche y yo no le presté atención. Corrección cervical se llama y cuando llegan los cambios de estación el dolor no me deja ni reir, ni estornudar, ni vivir. Ay...probe de mi.
Imagen: Alejandra Abellán

3 comentarios:

Yahuan dijo...

Lo malo del dolor físico es que suele ir acompañado de un dolor emocional, supongo que es dolor emocional a lo bruto, dolor emocional hiperestresante.

Como todo dolor supongo que cuesta sufrirlo, así que hay que prepararse con paciencia, buen sentimiento y bonita respiración, pero sobretodo de paciencia.

Un abrazo, perdón por aburrir durante algo tan duro como es el dolor, y esperemos que este cambio de estación pase pronto.

LOLA GRACIA dijo...

RESPIRAREMOS HONDO

Anónimo dijo...

Omoplatos.