miércoles, abril 28, 2010

Memorial y Chateau Marmont.























Hoy ha sido una mañana intensa. Espoloneada por la curiosidad y por lo tarde que me levanté debido al maldito Jet Lag he tenido tiempo de visitar dos lugares emblemáticos y uno de mis primeros destinos previstos: El Chateau Marmont.
El otro lugar emblemático ha sido el Memorial, en 6000 de Santa Mónica Boulevard. Un lugar con mucha, mucha paz. Imaginaos, ahí están todos muertos. Me ha sorprendido la cantidad de armenios, rusos y judíos enterrados ahí. Con unas lápidas brillantes y maravillosas de la muerte con las fotos de los difuntos serigrafiadas (no sabría como describir el efecto, mis valientes, habéis de perdonarme) en las mismas. El cementerio es una belleza, diáfano, con sus césped, su estanque su, lo que ellos llaman, "Hollywood forever cemetery". Por supuesto, he rendido homenaje a Rudolpf Giuglelmi Valentino (1995-1926), aunque no he hecho como cada año, una dama de negro que acude a su lápida a ponerle flores en el aniversario de su muerte (alguien debe haber heredado el puesto, imaginamos) o la lápida de la brevísima e intensísima vida de Barbara Lamarr "with the god in the joy and beauty of youth) pero en este cementerio, cuyo símbolo es un infinito que no encuentro en mi teclado, están enterradas todas las grandes leyendas (luego está el West Wood). Por decir algunos nombres: Bugsy, Tirone Power, el fantástico mausoleo con pequeño estanque y cenotafio incluidos de Douglas Fairbanks. También están ahí, Jayne Mansfield, Marion Davies, Jhon Huston y un largo etcétera. Precioso y pacífico lugar...apenas hay turistas. La gente se ha olvidado, creo, de estas leyendas (por cierto, también vi la tumba de uno de los Ramones, llama la atención porque está su figura, que rompe con el clasicismo y la sobriedad, de rocquero, tocando la guitarra).

Después la encantadora Federica, italoamericana, jefa de ventas del Chateau Marmont, ha gastado media hora de su, estimo valiosísimo tiempo, para mostrame los lugares más interensantes del lugar. Ha sido encantadora y me ha demostrado lo valioso que es el tiempo en L.A.

No, no he visto la habitación donde vivía la Garbo, probablemente estaría ocupada, pero sí me ha enseñado los áticos. Dos habitaciones, una super clásica, otra más moderna y la vista impresionante de L.A. y su smog. Los preciosos bungalows junto a la piscina y sus electrodomésticos de los años 40 en perfecto estado de conservación.
Tampoco vi donde Billy Wilder, más pobre que las ratas, tomando una lata de sopa al día, escribió su primer guión...El alojamiento en el minúsculo cuarto del Chateau se lo financiaba algún alma caritativa que confiaba en su talento...pero tuvo cuatro años jodidos de verdad...El gran Billy Wilder. En bandeja de plata, Con faldas..., El apartamento...

He visto la piscina donde Natalie Wood tomaba el sol, el ático donde estuvo alojado Tim Burton... El chateau es un lugar donde se puede vivir como en casa.Eso sí, en una casa en algunos casos Art Decó, en algunos casos palaciega, en algunos casos llena de fantasmas que deambulan por sus pasillos. El Marmont conoció la grandeza más impresionante de Hollywood y eso se respira entre sus paredes. A pesar de la ostentación de algunas estancias, el chateau te protege, te mima...es como el nido ideal que quisiéramos tener todos los creadores. Si fuera Pérez Reverte no duraría en pasar dos otres meses al año allí.
Luego, oportunidades en HM. Vestido precioso por 20 dólares, igual la gabardina y otras pequeñas cosa. Y después al Drugstore...donde me lo llevaría todo. Las vitaminas mucho más baratas que en España. Haré acopio para traerme...y todo lo imaginable para estar guapo.
Ahora, en la soledad de la habitación me siento bien, escuchando a Michael Jackson, con el albornoz puesto...Y tres reflexiones para terminar.
1) Para ver L.A. hay que alquilar un coche. No hay otra. Probablemente lo haga mañana o pasado. Y yo quiero verlo todo: Santa Mónica, el Downtown, Melrose, los museos del cine, el Chinese Theatre, los estudios Universal y seguir con mis entrevistas por los hoteles.

2) No es un lugar para hacer turismo. Es un lugar para vivir y enamorarse de esta ciudad...Está hecha a retales. Lugares grandiosos, junto a los más cutres. Cuestas como las de San Francisco,; estudios de música, de cine, de tv. Sordidez y grandeza, cutre kitch y cool y clase, pared con pared...y esos cables horribles que cuelgan de todas las ciudades de los EEUU y que no vemos en las pelícuas. El terrible asfalto. L.A. es enorme pero no es una gran ciudad al uso.

3) La cantidad de chicos y chicas guapas que hay por el West Hollywood, Un porcentaje muy mayoritario, frente a los delmo (delmontón)


L.A es la ciudad donde sus habitantes también son retazos de muchos lugares. Donde nadie es extranjero porque todos los son. Es la ciudad perfecta para para desaparecer del mundo. Casi se podría decir que es su especialidad.

L.A. es la ciudad donde sus habitantes no tienen ni idea de los tesoros que encierran. Ni taxistas, ni el personal de los hoteles (salvo la encantadora Federica del Chateu). Desconocen en su mayoría la historia del cine, esa industria que fue el germen de una ciudad atípica, irreal, de colorín, superficial y sincera a la vez.

Mis valientes, esto ha sido todo por hoy. Espero bajarme fotos...pero es que no tengo el cable...

5 comentarios:

Landahlauts dijo...

Qué maravilla de lugar, parece muy agradable.

Pásalo bien, Lola!

Antonio Rentero dijo...

Qué corto se me hace tu relato angelino.

Y qué envidia, nena!!!

brigate dijo...

te lo debes de estar pasando pipa!

LOLA GRACIA dijo...

Perdonad que he leido el artículo y tiene bastantes fallos. Ya haré los retoques de estilo...esto es Just for the record, para que no se me olviden los pequeños detalles

Anónimo dijo...

1.di el nombre de tu amor
3.cierra tu mano
4.di un nombre del dia de la semana
5.di tu nombre
6.abre tu mano
7.pega esto en 15 comentarios y el dia q dijiste te va a decir que le gustas y te va a pedir que sean novios si rechazas esto te va a ir muy mal