miércoles, diciembre 28, 2011

2012, guerra de guerrillas


Si planea llegar a la luna quizá se quede en la estratosfera, pero ya habrá despegado del suelo


Queridos lectores, les noto compungidos, les noto faltos de imaginación. Apollardaos, que diría un antiguo colega ¿Qué es eso de no pedir nada para el 2012? ¿Qué es eso de “Virgencica que me quede como estoy”? Me niego a seguir por ese discurso derrotista y pre-apocalíptico de los últimos meses ¿Pues no dice el dueño de Mercadona que lo bueno del 2011 es que va a ser mejor que el 2012? ¿Pero esto que es? ¿Cómo puede afirmar algo semejante un tipo que ha ganado lo que no está en los escritos en los últimos tiempos? Que me perdonen sus familiares, pero es para ponerle un celo en la boca por cenizo. Lo mandaba al rincón de pensar de cabeza.


Cierto, 2011 ha sido malo. Los lectores-twitteros lo han definido con palabras como inestabilidad, fragilidad, pérdida pero, amigos, aquí todos hemos aprendido valiosas lecciones –a ver quién es el guapo que sabía algo de la prima de riesgo, de agencias de calificación o de mercados antes del verano—; hemos evolucionado, incluso, algunos hemos resucitado. ¿Cómo es posible? Según el señor Roig, el dueño de Mercadona, tendríamos que estar hundidos en la más profunda de las depresiones, lo cual sería terrible para él porque dejaríamos de ir a comprar en masa. Pero no, estos días el personal abarrota las calles, la gente se junta, brinda y sonríe a pesar del caos. Hay belleza en este desconcierto, hay dignidad, orgullo y valentía entre los escombros del viejo orden social.


“Lorca”, “terremoto”, “indignados”, el “15 m”, “Marta del Castillo”, “Undargarin”, “elecciones anticipadas”, “recortes” o “paro” serían los tags, las etiquetas de actualidad de este año que termina, pero también: “solidaridad”, “esperanza”, “resistencia”, “ambición”, “esfuerzo”, “trabajo”, “inconformismo” y “tesón”. Hoy, los pequeños empresarios, las familias, los autónomos libran su particular guerra de guerrillas y permanecen invictos, como en la batalla de las Termópilas.


Hemos vuelto al origen y nos hemos planteado cuáles eran de verdad nuestros sueños, qué es prioritario en la vida. Antonio Gala escribió que “la felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante”. No poner todos los huevos en la misma cesta es un truco, el truco que aprendimos sobre la marcha para no perder la sonrisa en este 2011 que vivimos peligrosamente. En Cabaret nos cantaban aquello de “Money, makes the world go around”; el dinero da la seguridad pero, estimados míos, estamos hablando de una película del siglo pasado (1971), ambientada en el Berlín prebélico de 1931. En “Money” hay hambre, personas sin zapatos y casas sin carbón. En el siglo XX el dinero podía comprarlo todo. En el XXI, de ninguna manera.
Todos deberíamos ser ambiciosos en este 2012. Si planea llegar a la luna quizá se quede en la estratosfera, pero ya habrá despegado del suelo. Recurramos a Epícteto cuando sintamos que la tierra desaparece bajo nuestros pies: “Lo que turba al hombre no son los sucesos que le acontecen, sino lo que piensa de ellos”.





La foto es de Germán Sáez