martes, agosto 28, 2012

Bretón




 Hay padres que deciden convertir en barbacoa a sus hijos. Hay madres que transforman el cargador del móvil en una potente arma asesina. La fuerza del rencor es tan enorme que el monstruo asoma sus dientes en personas de apariencia anodina que, con una incomensurable sangre fría, mienten. Mienten a la policía, mienten a sus vecinos, mienten a su familia.
Todos sabíamos que Bretón era un hijo de puta sin corazón, lo que no nos explicamos es cómo un antropólogo ha dado con los huesos y los dientes de las criaturas y los polis no. Bretón es ese tipo de manso sinsustancia que vemos venir desde lejos. Algo nos dijo que no había esperanza. Ese mismo algo que tenía en mente la madre. Ruth y José ardieron ante los ojos de su padre. Dios sabe qué hizo con ellos antes. La finca de Las Quemadillas (ese título premonitorio) es testigo mudo de lo acontecido, de cómo este tipo ruin, con su cachaza y su mala hostia, montaba la infraestructura para no dejar de sus hijos ni el polvo, para no legarle a esa madre ni el consuelo ínfimo de visitar una tumba.
Es antinatural sobrevivir a tus hijos y es una monstruosidad acabar tú mismo con la sangre de tu sangre. Y no le encuentro explicación de ninguna, como no se la encuentro a esos progenitores que convierten a sus hijos en chivos expiatorios de sus grandes males, de la desesperación de sus vidas, del fracaso de sus matrimonios.

Bretón ha sido atroz, terrible, eficaz, tajante, frío, cruel, pero hay otras muertes lentas que minan la autoestima, la seguridad y la prosperidad de esos que son carne de tu carne. Lo vemos continuamente y es atroz asimismo el no poder tomar cartas en el asunto. Hay parricidas y hay delincuentes contra la más tierna infancia y adolescencia. Padres que violan a sus hijas y las embarazan; otros que los utilizan como mano de obra barata y los que negocian con ellos, como si fueran las piezas de un parchís.

Dios nos libre de algunos progenitores, que Ruth y José descansen en paz. Esa paz que ya no tendrá su madre ni un solo día de su vida, que se preguntará una y otra vez por qué dejó a sus hijos en manos de un criminal, por muy padre suyo que fuera, Yo, por mi parte, espero la justicia carcelaria para este asesino. La otra me parece muy floja en casos como este.

La imagen es de ABC.ES