viernes, septiembre 21, 2012

La otra España


Vivimos en el país de “las españas”.  Aparte de las 17 comunidades autónomas, tenemos dos realidades diferentes: la que se muestra de cara a la galería y la que nos callamos. Lo que sucede en las calles y aquel fragmento que deciden los medios que es noticia.

Muy mal tiene que estar nuestro país, sea la España que sea, para esta unanimidad de ofrecernos el 40 cumpleaños de Doña Letizia en todos los tabloides. Casi morimos de sobredosis principesca, casi nos ahogamos en almíbar de familia feliz. Que sí, que estupendo. De hecho, a pesar de sentirlos como algo almidonados, me los creo; me creo a las crías, me creo la unión. No sólo eso, defiendo a Letizia. Si el pueblo tiene que verse reflejado en alguien, lo hará en ella, porque ella, como Evita, vino del pueblo.

Pero mientras los medios nos meten por los ojos esas horas, tan ajenas a la gran mayoría de los ciudadanos, nosotros nos preguntamos quién nos ha robado el mes de abril. Porque esa felicidad tan plena es extraña al común de los mortales ¿Quién tiene hoy día un trabajo para toda la vida? ¿Quién no se ve amenazado por el fantasma del paro? ¿Quién no ha pasado de vivir cómodamente a contar el dinero a final de mes?  Escuche las conversaciones del “Bar Pepe”.  Nuestra situación es tan mala que una parte de españoles renienga incluso del estado de las autonomías. O sea, que menos postales.

Está muy feo desconfiar de la Constitución del 78, que es la que nos metió en este café para todos, pero muchos desconfían. Empezando por Anguita y terminando por el otro extremo ideológico. Cuando las cosas están tan jodidas a algunos les chirría esa estampa monárquica de bello atardecer, jardín con setos, todo verde, muy verde, qué verde era mi valle.

Vivimos una España llena de mentiras, en un sistema que no se sostiene pero, válgame Dios, queremos seguir creyendo estas mentiras: que los políticos serán coherentes y antes de seguir recortando derechos cortarán cabezas; que eliminarán la excesiva burocracia, palmariamente inútil,  y liberarán dineros que vendrán muy bien para restaurar el bono-libro o el bono-bus, por ejemplo.

Igual que la moneda tiene dos caras, nuestra España también. Tanto derechas como izquierdas saben a qué discurso atenerse para no desentonar entre ellos. Doctrina muerta ¿La consecuencia?: un estanque de lodo putrefacto. La realidad no es perenne como un fotograma. La vida es orgánica, flexible, con olor y sabor. Los esquemas ideológicos de cualquier ala, terminarán por sepultar lo poco que queda del genio y la furia de esta piel de toro. Sea de la España que sea.