martes, marzo 12, 2013

Ligereza, vida y muerte





"Morir es parte de la vida, no de la muerte: hay que vivir la muerte", dice con deslumbrante sencillez la doctora Iona Heath. Los humanos no sabemos qué hacer con la muerte. Grande impensable inmanejable cruel horrible. Así que, como no sabemos qué hacer, hemos fabricado túmulos, dólmenes, necrópolis megalíticas, mastabas, pirámides, sarcófagos, panteones, tumbas colectivas, tumbas individuales, sepulcros, monumentos memoriales, lápidas, criptas, nichos, osarios, solemnes cementerios. El tiempo, el dinero, el esfuerzo y espacio invertidos en construir para los muertos hubieran podido mejorar bastante la vida de los vivos. Aunque, si se piensa bien ¿Qué más da? Esos vivos no eran más que proyectos de cadáveres". 

"En la #Ligereza, la vida flota irisada y sutil, transparente y casi imperceptible, como una pompa de jabón al sol. Quizá los humanos estemos tópicamente acostumbrados a fijarnos sólo en los grandes hechos, en los actos pesados, en la solemnidad y en el afán. En cosas tan obvias y ruidosas como el descubrimiento de la penicilina, o la llegada a la Luna, o el auge y la caída de los imperios. Que, por supuesto, son sucesos memorables y es lógico que nos llamen la atención. Ahora bien: eso no es todo lo que hay. Pero supongo que hace falta vivir mucho, y lograr aprender de lo vivido, para llegar a comprender que no hay nada tan importante ni tan espléndido como el canto de una niña bajo una higuera".



Fragmentos del libro
"La ridícula idea de no volver a verte"
Rosa Montero

(Muy, muy recomendable. Gracias, Rosa por las reflexiones, la emoción, la ternura, las lágrimas, el pudor, la libertad, la estampa de Marie Curie, los amantes, las curiosidades y consecuencias terribles de el radio, por la ciencia y sus heroínas, por descubrirnos la presunta intimidad de una curiosa pareja. Gracias por este trocito de vida que has compartido y gracias por una visión tan positiva de la muerte)