viernes, julio 19, 2013

París




Él susurró en su oído:"Qué pases un gran día, guapa". La despertó pero no abrió los ojos. La besó en la frente. Acarició su pelo y se quedó junto a ella. Respiraba su olor. Paula se quedó muy quieta. Le sorprendía este ataque de "intimidad". En tres años de conocerse habían sido fantásticos compañeros de trabajo. Se gustaban pero todo era extremadamente civilizado. Hasta que ella le anunció que iba a París: "los jefes me envían para vigilarte".
 -Quédate en mi casa
 -¿Estás loco? Me pagan un hotelazo
 -Hazme caso, te mandarán al quinto infierno. Yo vivo en el Marais. Te encantará.

 Así llegó ella a su cama, del modo más tonto.

 Salió a pasear en su día libre. Regresó a la Sainte Chapelle, uno de sus lugares favoritos del mundo, callejeó hasta Montmartre. Horas de tiendas, pan au chocolat y Chet Baker sonando en su iPod. "Guárdate energías para esta noche, vamos al barrio latino". La llevó a un restaurante sencillo, oscuro, con velitas "es para que no se vea la mugre", bromeó él." ¿Y Nicolette?", preguntó ella. Nicolette era su prometida. "Con sus padres",contestó. "¿Y Luis?" Luis era su prometido."Sin sus padres", zanjó ella.

 Pidió una rústica sopa de cebolla. Él una botella de Veuve Clicquot. Y otra. Al salir, la tomó por el brazo al estilo antiguo. Llegaron a tropezones hasta su minúsculo apartamento. Sin parar de discutir. Ella se quitó las botas, él los zapatos. Risas, menos prendas. De pronto, ya no había ropa y se miraron con una interrogación en sus ojos ¿Qué estamos haciendo?. Se instaló el silencio. Sin palabras hicieron el amor salvajemente. Como dos desconocidos. Se derramó en ella con desesperación y civilizadamente exclamó: "No soy yo, es París. No me lo tengas en cuenta, mademoiselle".

1 comentario:

PEPA GLEZ LANZAROTE dijo...

Será por ese punto romántico que sutilmente se da en las situaciones más cotidianas.
Será por las ocasiones que la vida regala para disfrutar de pedacitos de felicidad.
Será por esa forma tuya de describir un día cualquiera en la vida de un hombre cualquiera y una mujer cualquiera.
Me resulta delicioso. Felicidades.