viernes, septiembre 09, 2016

Amo mi cuerpo

   

 Llevo toda la semana sumergida en el mundo de las afirmaciones de Louise Hay. Qué deciros. Esto se ha convertido en una adicción.
Hay, a punto de cumplir 90 años es una de las precursoras del pensamiento positivo y una de las primeras triunfadoras de los libros de auto ayuda. Desde aquí lo digo, quiero ser la Louise Hay del sexo.  Algo tan rico, placentero y delicioso ha de disfrutarse siempre que le sea a uno posible. Y para ello, retomo algunas de las ideas básicas de Hays : deja de criticarte. Acéptate y quiérete. Una de sus afirmaciones más famosa es "Soy muy hermosa y todo el mundo me ama". Otra, que me encanta es "Amo mi cuerpo". Pronunciada en inglés tiene un no sé qué lascivo si apuntamos con la lengua al paladar en la palabra "Love"
 Como veis, la palabra "Amor" es clave en muchas de estas afirmaciones, que sirven para todo y que, de verdad, funcionan. Algunas personas le llaman el fenómeno de los semáforos en verde. Si uno está positivo, todo va mejor. Incluso si el entorno es hostil.

 En este mundo líquido hay dos fenómenos evidentes. Por un lado, multitud de personas volvemos  a ser solteras pasados los 40 años. Por otro, nuestra esperanza de vida se alarga. Esto da la oportunidad a poder disfrutar del encuentros eróticos y amorosos con varias parejas sexuales a lo largo de nuestra existencia. No sólo eso, el deseo, el placer permanecen aunque  pasemos los 70 y ¿Por qué negarnos la posibilidades de disfrutar? Es absurdo

 Otro de los principios de Hays es que hemos de plantearnos que estamos inmersos en la totalidad de las posibilidades. Es otras palabras: nada es imposible. Si a la auto aceptación uno le añade momentos de meditación para derribar esas barreras mentales que la sociedad, la familia, el entorno y nosotros mismos nos empeñamos en mantener a toda costa, grandes cosas pueden ocurrir. Cierto, la piel no es la misma que cuando teníamos 20. Quizá tampoco el vigor pero ¿Acaso nos damos la oportunidad de probarnos y probar otras cosas?

Quiero que las parejas longevas disfruten como adolescentes. Basta de mirar con reprobación a quienes se atreven a ser felices, a disfrutar del sexo y del amor con 80 ó 90 años. Si se da, si tienes a esa pareja que está de acuerdo contigo y que te ama ¿Qué hay de malo? En este mundo líquido espero que al menos nos quede clara la idea de que el sexo no sólo son genitales, sino que entra en juego toda nuestra erótica, toda nuestra historia y biografía sexual, toda nuestra piel, todos nuestros sentidos.
 Es absurdo circunscribirse a lo que se supone que es lo correcto socialmente . Ya que estamos en el agua, fluyamos. ¿Por qué vivir de recuerdos cuando podemos fabricar recuerdos nuevos? Los límites no existen. La pasión por vivir nos puede llevar a seguir disfrutando cada minuto que estamos en el planeta.
 Louise Hay es una señora de casi 90 años esplendorosa y muy bella. Gracias a estos mensajes que ella ha ido lanzando a su subconsciente, curó su cáncer, perdonó al padrastro que abusó de ella y al marido que la abandonó por otra mujer después de 10 años de matrimonio. En nuestra mano está la llave de la libertad. El cuerpo se subleva, duelen los huesos o quizá otros problemas nos abruman pero uno decide que todo eso le afecte más o menos. Hazle caso a Louise: mírate en el espejo, gústate, quiérete, enamórate de ti. Y di con un punto de lascivia: Amo mi cuerpo.