sábado, diciembre 19, 2009

Nieve para la Murcia del paro


Como si fuera un milagro, había niños con sus madres asomados a las ventanas. Y los copos caían, redonditos, perfectos, del tamaño de pequeñas albóndigas. Y rápidos. Chocando contra los coches sembrados de hielo blanco. La sorpresa de la nieve llega en la Navidad cruda de mucha gente en la calle. Entre ellos, muchos periodistas. Entre ellos, yo misma. Mientras los poderosos siguen con sus fastos y sus guerras absurdas, nadie se para a buscar una solución eficaz para el modelo económico de nuestro país y de nuestra Región.


La alegría es hermosa cuando todo está garantizada, lo básico, la supervivencia. Cuando eso flaquea la nieve nos da esperanza. Un milagro puede ocurrir. Una cabeza bien estructurada en un sitio de mando que no vaya a salvar sólo su culo, sino a luchar con ímpetu por la mejoría de todos.


Desgraciadamente, he visto muchos ejemplos recientes de esos jefes que se limitan fingir tristeza y venden a su plantilla por un plato de lentejas. Pero cuando veas las barbas de tu vecino cortar....


¿De qué podrá vivir nuestra Región? La agricultura es insuficiente...y no hay agua. La construcción ha demostrado ser un gigante con pies de plastilina ¿Donde están las famosas I+D+I? ¿Cómo es posible que directores de empresas de comunicación no se den cuenta de la profunda transformación que viven los medios?

Y siguen sin creer que el futuro está en los Ipod, en los móviles, en nuestro portátil mascota y que se acabaron las grandes cifras de negocio de un sólo y gordo cliente. Que habrán de ser muchos.

Personalmente, siento una profunda decepción por nuestra profesión. Denunciamos los males ajenos pero no los propios. Los sueldos son de miseria en la mayoría de los casos, salvo los de los directivos (hay honrosas excepciones, pero son muy pocas)
Al igual que sucede con la política ¿Donde están esos políticos que se han bajado el sueldo? Yo no conozco ni uno. No se han reducido puestos en la Administración, están todos recolocados comiendo de todos nosotros forever and ever.
¿Donde está la auténtica vocación del periodista hoy día...si tiene su medio comprado a la publicidad de la Administración?¿Pero cómo si no van a sobrevivir?

Esto es un cortijo donde los cuatro dueños se reparten, para que a ellos no les falte, ni a sus hijos, ni a sus parientes. Los que somos palomita suelta estamos condenados a la miseria, por muy buenos profesionales que seamos. Por mucho que nos digan "Nena, tú vales mucho". Pero hay inútiles con patas en cargos de mediana responsabilidad.
La nieve es ciencia ficción en nuestra Murcia del alma...tan madrastra y tan puñetera y tan adorable y maravillosa. Por eso, creo hay lugar para la esperanza...pero ya no seremos periodistas. Seremos otra cosa.

Oficialmente, abandono la profesión de periodista. Hoy por hoy, soy muchas cosas...directora, guionista, presentadora y productora de un programa. Escritora de artículos, creadora de eventos, coordinadora de los mismos y colaboradora de medios que no me pagan...Algunos porque no pueden. Otros, porque no quieren. Pero un periodista cuenta lo que pasa en la calle...¿Lo cuentan los compañeros de mi redacción? Pues depende. Lo intentan...no me cabe duda.
Abandono este carro. Y me dedico a todo esto...pero no me llamen periodista. Sólo superviviente.
Y la nieve...la nieve nos recuerda que estamos vivos a pesar de todo. Que hay nuevos caminos y que es una pena que hayamos malgastado media vida en uno que no nos ha conducido a ninguna parte.

Eso somos hoy los periodistas, o lo que queda de nosotros, Viajeros a ninguna parte.

Y nieva.

5 comentarios:

Ana Belén dijo...

Muy buenas Lola,
que razón tienes en todo lo que dices, no te la quito absolutamente en nada.

Es cierto que estamos dejando todo pasar, que ya todo es normal, que estamos todos viendo algo que nos obligan a ver con el rabillo del ojo a algunos y otros que no lo quieren ver.

No estoy en el mundo periodístico pero me gusta mucho leer y saber que pasa y como mera espectadora (aunque por supuesto considerándome núcleo del problema también ya que formo parte de esta,mi región y por tanto mi economía) me han convencido de que todo pasará, de que todo el mundo que lo está pasando mal tendrá su salida..ojala.

Pienso que llegar donde estamos ha sido culpa de todos, todos hemos consentido llegar aquí cuando tenía solución, cada uno de una forma y ahora no hay narices a salir tan rápido.

Ojala ocurriera un milagro como que ayer nevara pero,pesimistamente digo, que creo que no va a ser tan fácil.

Un besazo y no te rindas, en Murcia hace falta periodistas como tu.

El buzon de mi casa dijo...

Loly me dejas sin palabras, sollozando y pensando en lo que acabo de leer - que no me gusta nada - y en lo que deseo decirte, en el abrazo que no te puedo dar previo a escucharte...
Loly, he de marchar, lo hago con el dolor de tus palabras, volveré más tarde si puedo.

Un fuerte abrazo.

Celestino dijo...

Tanta verdad dicha con tanta amargura. Hay momentos que uno no sabe qué decir. Y sólo te daré una palmada en la espalda y repetiré lo de !vales mucho! y yo tampoco soy periodista, ni siquiera soy de Murcia....pero de donde yo soy, abundan nieves, agua y frios.
Y solo sé que tras un temporal, la calma siempre vuelve, siempre.
Y pasan cosas...y puede tocar la lotería, o pueden llamarte mañana para algo importante ,o....siempre pasan cosas. Nunca se ha de tirar la toalla....nunca.

Alvaro Peña dijo...

No esperaba este escrito, y me ha gustado mucho. Mis más sinceras felicitaciones, se nota que lo escribes desde lo más profundo

Pau dijo...

Me gusta?
Tal como está escrito sí. Sería necio no reconocerlo. Sin embargo, no su fondo, el sentimiento de desánimo que aflora, aunque el de luchadora intente enmascararlo.
Después de todo hay que ser valiente para decir: basta, y cambiar de aires. Valiente de sentimientos, porque de lo otro, tal como entiendo, estás cubierta y me alegro.

Hace poco te comentaba lo triste y duro que puede ser convertirse en pobre en una sociedad opulenta. Falsamente opulenta, porque cuando todo vale mucho más, ganar algo más es poco.
El pasado sábado organizábamos un recital. Tres "cantautores" dieron un concierto en nuestras instalaciones.
¿La entrada?
Comida y juguetes para ochenta familias, trescientas personas de un pequeño barrio de mi ciudad. Antes no llegaban a veinte y todo era más fácil. Ahora debemos organizar "eventos" con urgencia, porque la cosa se nos va de madre.
Pero eso es solo lo que se ve, lo que no da pavor.
Una ciudad en la que hay pobres es decepcionante, pero en la nuestra, además se convierten en perdedores.

Y me pregunto si de veras un periodista puede dejar de serlo.
Tu lo seguirás siendo, aunque solo sea aquí.