lunes, enero 10, 2011

Arizona. Jugar con fuego


22 añitos. Pum, pum. Seis víctimas mortales, entre ellas, una niña de seis años. El objetivo del asesino, la congresista demócrata Gabrielle Giffords, se encuentra grave, pero viva. No hace muchos meses, conocí a Isabel Espinal, de la Universidad de Massachusetts. Vino a hablar de redes sociales y como reflejo de la realidad nos explicó un movimiento contra los prejuicios raciales en Arizona. Recuerdo esto como un anécdota. Es curioso que un chico hispano fuese el agarró de la mano a la congresista y la apartó de la línea de fuego. Hoy se saben detalles.
El joven Jared, el presunto asesino, ya le tenía ganas a la congresista. Bien, todo esto lo han podido leer estos días en los medios de comunicación. Nada nuevo bajo el sol. O sí. Quizá esto sea un síntoma.
La política está intoxicando peligrosamente la sociedad. Pero esa no es la función de la política.

La política debería servir a los ciudadanos. Crear eso tan anhelado y complicado que es el bien común, garantizar derechos fundamentales.Lo que no debe hacer la política es sembrar el odio, generar radicalismos, oponerse por sistema a todo lo que genere el partido contrario o etiquetar a los ciudadanos en función de sus preferencias. En España, si te gustan los toros eres de derechas. Si estás en contra de que se fume en los lugares públicos, de izquierdas. Absurdo.

Este escrito es muy sencillo. No hay en él pretensiones. Es fruto del estupor. La incredulidad.

Creo que el aplastante sentido común debiera imponerse entre tanto ataque a colmillo retorcido, entre ese resentimiento que se está generando entre las gentes. Ese enrarecimiento artificial que, de verdad, de verdad, no existe en las entrañas del pueblo, pero que a fuerza de la difusión pública y reiterada de este radicalismo duro, cala en la sociedad. No sé si antes fue el huevo o la gallina, pero desde luego, creo, que la mayoría de los asuntos que enfrentan a las personas por cuestiones políticas, el huevo, el germen, es ese ejercicio peligrosísimo que se juega desde diferentes tribunas. El juego de sembrar rencor, revanchismo, mala uva, descalificación general, prejuicios.

Por favor, señores políticos, dejen de jugar y ocúpense del bien común, si es que les queda un poco de sentido de la coherencia y de la cordura.
Imagen de Germán Sáez

5 comentarios:

Landahlauts dijo...

Tú lo has dicho "enrarecimiento artificial que, de verdad, de verdad, no existe en las entrañas del pueblo". En realidad sólo se crea para diferencia "el producto que vende" uno del que vende el otro. Y lo cierto es, que no hay tanta diferencia, que casi todos buscan lo mismo: trepar, subir, hacerse un hueco donde vivir cómodamente a costa de nuestros impuestos.
Saludos, Lola.

Anónimo dijo...

Y fíjese que curioso que este clima de crispación siempre coincide con cierto partido en el gobierno y el otro en la oposición, como a mediados de los 90.
Ciertamente creo que todo es artificial y, por eso, peligroso y denunciable.
A.

pau dijo...

Debería ser absurdo, pero obviar lo evidente aún es peor: mirar para otro lado o no querer reconocer la realidad.
Es cierto que los toros no tienen ideología, pero sus seguidores suelen tenerla.
Es cierto que la violencia no es de derechas o izquierdas, pero los que la practican suelen ser de los primeros.
Es cierto que los corruptos no tienen color, pero suelen seguir uno de ellos.
-Suelen... una palabra que generaliza sin incidir demasiado-
Podríamos hablar días sobre el tema, no obstante, existe una explicación y se ha estudiado lo suficiente.
Lo único claro para todos y que no precisa ningún estudio, es que no es necesario ser de derechas para gustar de los toros, utilizar la violencia para conseguir el fin deseado o ser corrupto.

LOLA GRACIA dijo...

Pau, no estoy de acuerdo contigo. La violencia yo la he visto en la derecha y en la izquierda ¿No te acuerdas de Lenin, por ejemplo?
No estoy de acuerdo contigo y creo que esos prejuicios nos condenan. La violencia es inherente al ser humano y la bondad...¿Existe una explicación? ¿Quién lo ha estudiado lo suficiente?...En esta España pequeña existe un pensamiento único dominante y salirte de ahí es pecado.
Ahora, por escrbir esto pensarás que soy de derechas. Y no lo soy. Ni de izquierdas. Yo quiero defender al ser humano por encima de todo. Las personas son libres de pensar y opinar y nadie es mejor que nadie.
Lo que tenemos que hacer todos es viajar más y ver nuestro país, nuestra vida y nuestra sociedad con nuevos ojos.

LOLA GRACIA dijo...

Pau, no estoy de acuerdo contigo. La violencia yo la he visto en la derecha y en la izquierda ¿No te acuerdas de Lenin, por ejemplo?
No estoy de acuerdo contigo y creo que esos prejuicios nos condenan. La violencia es inherente al ser humano y la bondad...¿Existe una explicación? ¿Quién lo ha estudiado lo suficiente?...En esta España pequeña existe un pensamiento único dominante y salirte de ahí es pecado.
Ahora, por escrbir esto pensarás que soy de derechas. Y no lo soy. Ni de izquierdas. Yo quiero defender al ser humano por encima de todo. Las personas son libres de pensar y opinar y nadie es mejor que nadie.
Lo que tenemos que hacer todos es viajar más y ver nuestro país, nuestra vida y nuestra sociedad con nuevos ojos.