domingo, julio 24, 2011

Adictos al amor (Burton-Taylor)

Cuando Taylor y Burton se conocieron en el rodaje de 'Cleopatra', él le dijo que, aunque guapa, estaba demasiado gorda. ¿Resultado? La Taylor se enganchó a este macho de por vida y viceversa. Aunque tuvo muchos maridos, en su lecho de muerte le acompañaba una carta de Sir Richard. Aunque él tuvo otras mujeres, ella estuvo presente en sus pensamientos hasta el último suspiro a tenor de lo que leemos en la biografía de los dos astros, titulada 'El amor y la furia'. Juntos atravesaron muchas fases: fase te bajo los humos, fase eres mi diosa, fase no hay nadie como tú, fase te doy celos, fase te odio, fase ¡¡cómo nos adoramos!!
Eran adictos al drama y eran adictos al alcohol. Ella incluso pasó por una clínica de desintoxicación y atrás quedaron las jornadas en las que ambos se encerraban en las habitaciones del Beverly Hills Hotel y se pedían para desayunar sendas botellas de vodka y caviar y daban paso a una batería de gemidos pasionales, cristales rotos, gritos, orgullo, desplantes, insultos. La locura.
Los que adoramos estas historias también somos adictos. Adictos al mito del amor romántico porque ese conflicto es el que nos regala la mejor ficción del mundo. Lo explica Carmen Posadas en el magnífico libro 'Un veneno llamado amor'. A modo de ejemplo, si su canción favorita es un bolero, fijo que es también víctima de esta lacra mental. El amor atormentado es un recurso narrativo de primer orden. ¿Pero qué sucede cuando una pareja vive cada minuto de su vida como si fuera un culebrón? Que esa pareja está enferma. Y eso le ocurría a los Burton. La psicoterapia actual habla de diferentes modelos de dependencia. Los adictofílicos viven un vacío intenso cuando se aleja su 'partenaire'. El 'craving' es un anhelo intenso de la pareja. Hay enfermos que se vinculan a otros porque quieren rescatarles o ser dominados. Un camino a la dependencia que termina en depresión.
Los Burton, en un atisbo de lucidez, decidieron terminar su relación antes de acabar por matarse mutuamente.

Publicado en La Verdad de Murcia el 22 de julio de 2011