jueves, agosto 04, 2011

¡Gayumbos fuera!

Flavio y su novia en 2009, ahora tiene más tripa el hombre



Este posado me gusta más, ejem

Desde que Fraga sumergiese su culamen en Palomares, los posados veraniegos masculinos no han mejorado ni un poquito. Leire Pajín aparece con una barriguita común y se arma un pifostio descomunal, pero nadie dice ni mú de los 20 kilos de más que se le desparraman a Flavio Briatore. Lo de este tipo es sorprendente: su tripa va en proporción inversa al pompis de su novia, que luce un insultante culito de talla 34. Sí, no es una leyenda, hay mujeres adultas que la usan.

Ni un político se nos salva de aparecer en gayumbos a la orilla de la playa atentando contra el más elemental sentido de la estética. Estadistas pasados y presentes. Todos me sobran. Señorías,  si tienen tripa, la meten, pero gayumbos NO. Esos gayumbos XXL que son zaragüeles floreados nos les favorecen en absoluto. Y, desde luego, salvo Aznar y sus abdominales, pocos se libran del michelín colgandero. Algunos hasta se lo arreglan con PhotoShop. Recuerden, lo hizo Sarkozy hace dos veranos.

El género “periodístico” del posado veraniego parece creado para meterse sólo con las chicas. Vale, absurda Carmen Lomana, toapuestaella, con pamela en Marbella y con cara de “hacemos como que es un robado y ni Dios se lo cree”. Absurda hasta el hartazgo la Obregón y absurdo Kiko Matamoros, que parece un Geyperman si no fuera porque con esa cara de malo, está más cerca de Robocop que de un súper héroe. Pero lo que le han hecho a la pobre Paula Vázquez no tiene nombre.

Políticos del urbe costero español, si lo pueden d’evitarl, evítenlo: nada de posados veraniegos.  Y si no les queda más remedio, pónganse unos gayumbos ajustados a su talla y no esos kingsize, que más que disimular, me recuerdan a biombos de mercadillo que engrandecen la lorza, en lugar de disimularla. Y pa qué nos vamos a engañar, yo lo que quiero ver de una puñetera vez es a un político cachas que no vaya desfondándose por la arena cual elefante marino. Como decía Lola Flores, en ese caso: “si me queréis, marchanse”.

Artículo publicado en La Verdad
el 29 julio 2011