domingo, enero 15, 2017

Los niños tristes

Existe una Navidad que no aparece en los anuncios de bombones, ni en los de los grandes almacenes. Hay niños pobres, sí, pero hay otros niños con problemas aún mayores que el de no tener el regalo deseado o el manjar de azúcar y chocolate. Hay niños que tienen miedo de sus superiores; Sujetos que, se supone, les tienen que ayudar a ser mejores, a triunfar. Hay niños aplastados por adultos con mentes sucias y actos de mierda.

 Las declaraciones recientes de Peñalver no me pillaron por sorpresa. La personas abusadas, sometidas, pueden intentar ser encantadoras, pero destilan siempre esa mirada de desconcierto y esa enorme dificultad para relacionarse con naturalidad con los otros. Y a Peñalver lo conocí hace unos cuatro años cuando ejercía de jefa de producción de un programa. Me parecía increíble que un hombre tan, tan guapo fuera al mismo tiempo tan, tan triste.

 Lo que hemos conocido recientemente, el comportamiento intolerable del entrenador Miguel Ángel Millán con tantos chavales no es algo nuevo, por desgracia. Cuántas veces la figura del padre y mentor coincide con las del déspota insensible, con esa persona que no sólo machaca psicológicamente al pupilo en pos de los resultados sino que, además, en este caso, les toca, se mete con ellos en la cama, se espera a que se duerman, se ponen sobre ellos, se masturban sobre ellos. El horror sobre ellos.

 No sé qué haría con gentuza de esta calaña. Millán, con 66 años, ya ha hecho tanto daño a tantas criaturas que no hay castigo que solvente sus acciones. Ninguno. Porque a los chavales los estigmatizará de por vida y estarán merced de otros hijos de puta como Millán. Es un fantasma que jamás les abandonará. Se sentirán sucios y culpables. Quizá, cuando hagan el amor, se preguntarán si el otro sentirá el asco inmenso que sintieron ellos cuando esos adultos sin corazón ni entrañas les tocaban sus genitales y se excitaban enfangados en esa perversidad inhumana. Sé que no pega, pero me ha resultado imposible permanecer impasible—y valga la aliteración—ante estas denuncias; ante la de una Gloria Viseras que ha visto como se ha archivado el caso de su presunto abusador Jesús Carballo , con más de 14 denuncias de otra chicas como ella.

Ante  todo lo que se ha revelado contra Barry Bennell y los casos conocidos en los equipos británicos: Manchester City o Stoke. Lo peor de todo es que las sospechas sobre ciertas personas no son nuevas y mucha gente prefirió mirar para otro lado en pos de los resultados. Lo peor de todo es que estos chavales de la élite deportiva han sacrificado su vida y le han dado gloria y dividendos a estos indeseables. Lo peor de todo es que han sido admirados no sólo por ellos —de ahí que la traición duela más— sino por toda una sociedad engañada.

Lo peor de todo es que su figura de autoridad ha permitido el abuso y el silencio. Hay tantos niños tristes entre nosotros que me aterra. Quiero que estos auténticos grinch, estos cerdos con pústulas se extingan para siempre en el infierno del que proceden pero, por desgracia, estas cadenas de dolor y humillación tienen algo vampírico y el abusado, a veces, se convierte en abusador. Tenemos que parar esto. Tenemos que pararlo ahora. No permitamos ni una sola navidad más con niños tan, tan tristes